Fragmentos de Ritual de Ernesto García López



La máscara mantiene el calor del rostro que habitó.


Forestbed de Parkeharrison



Alquimia del dolor

Hay que salir
y ser en otro ser el otro ser.
Juan Ramón Jiménez


I

En nada yo, bujía
de cuerpo y engaño-
hervidero de soledad.




II

sumergiendo venenos
y esparciendo el dolor
a voluntad de la noche.




III

De quién con el sonido detrás respira
el tacto y bebe la mirada-



IV

O se ajusta lo que más amó
(qué sabemos lo que más amamos)
contra el pecho de todo lo perdido.



V
-
Ese que, evidentemente, me ciñe
en asfixia viva
en desencanto vivo,



VI

en tantas alucinaciones
sin materia

aunque penetra por las fisuras
del movimiento.




VII

La distancia lleva a o extraño
y lo extraño a mí.




Parkeharrison


VIII

Un anochecer de certezas-
Una sobrevida temblando por encima de lo real.



IX

Porque hace tiempo que lo propio
(nebulosamente propio)
codicia el párpado de la fuga-



X
-
Marcha hacia el confín acre
y la rambla del resucitado-
(Hay perversidades en el resucitado
del mismo modo que las hay en el confín).



XI

Fiero trabajo de animal
más allá de su doctrina y desgaste.



XII

No sé. Quizá sedimente el frío

cuando cerremos
la unidad y arrasemos con todo.





Fotograma de STALKER de Tarkovsky




XIII

Áspero. Transfigurado. Atroz
incluso. Una aporía becketiana.




XIV

Pero después de tanto arreglo
tanto vaciarse dentro del espacio señorial
de la mansedumbre, quizás sean subversión
lo mestizo y desorden la espantada.



XV

Furia de bestias contra los cálculos.
Pasillos vibrantes tras un desayuno part-time.



XVI

No sé. Quizá la transparencia se incube
el día que nuestra cartera (a palos)
se entregue a la palabra.


El propicio día que vuestro detalle
no relumbre (fuego fatuo)
detrás de la memoria.



XVII

Ahora todo deviene espectáculo.
Caminito del simulacro.

Otra cosa el dolor (¿te acuerdas?)
del que sabemos tan poco
y es tangible
y muerde.



XVIII

Sé, quizá no haya rompiente
en la costa. Acoplado todo a una bodega
de insectos y tierra.



XIX

Tampoco eso es certeza -
Sucede el desplazamiento,
la asonada,
el desborde.


Suceden los ojos en aullido.



XX

Como una cavadura
sin hallazgo
que a sí misma se contiene.



XXI

Para entonces
hiato que ronda la niebla.





Ernesto García López


Estudios de Antropología Social y Cultural, Biblioteconomía y Documentación, así como de Investigación, Gestión y Desarrollo Local por la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.
Profesionalmente se dedica a la gestión cultural, la cooperación internacional y el desarrollo local.
Hasta la fecha ha publicado los poemarios: Voz (1998), Fiesta de pájaros (2002), El desvío del otro (2008); así como las plaquettes Últimos poemas de Félicien Rops (Ayuntamiento de Zaragoza, 2005) por la cual recibió el primer accésit del XXII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza, y Tierra de nadie en Letter Press Broadsides (Poetry Series, 22. New York. USA), perteneciente a la editorial Pen Press (http://www.edicionespenpress.com/).
Acaba de publicar su nuevo poemario titulado Ritual (Amargord, 2011). En la actualidad desarrolla labores de co-dirección editorial en la Revista Internacional de Literatura Galerna junto a Marta López-Luaces y Edward Lamboy. Esta revista de literatura está editada por la Montclair State University de Nueva York (http://www.montclair.edu/) y tiene por uno de sus objetivos establecer un puente de comunicación entre la literatura hispanoamericana y la española.
Colabora como crítico en los blogs literarios Pájaros de papel (http://blogs.laopinioncoruna.es/pajarosdepapel/) del diario La Opinión de Coruña, Pata de gallo (http://patadegallo.blogspot.com/), y en la revista Culturamas (http://www.culturamas.es/)


Lleva el blog Ritual:
http://ernestogarcialopez.blogspot.com/

Tres poemas de Juan José Saer

Juan José Saer


El arte de narrar

Cada uno crea
de las astillas que recibe
la lengua a su manera
con las reglas de su pasión
-y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento



Vecindad de Logroño

Anotar: en la siesta que arde
la noche voluntaria hace señas,
desde lejos, ubicua,
en la constancia amarilla. Anotar:
viñas verdes sobre tierra roja. Anotar que
la liebre, presa y escándalo,
desea al faro que la inmoviliza.
Anotar: abismos soleados
en días cuyo nombre es legión.




Puente colgante ciudad de Santa Fe



Leche de la Underwood

Por delicadas que sean, las mañanas
envilecen; lo destructible vacila
y lo que pareciera, frente a nosotros, perdurar,
no nos acoge, menos cruel que indiferente. Animal
anónimo, por más que grites, nadie escucha,
y ni por lejos la lengua es la que conviene.
Existe, tal vez, en alguna parte, un idioma,
nadie niega, pero habría que desandar,
salir, si fuese posible, del centro de la noche,
y empezar de nuevo con otra clase de balbuceo.
Tantas tardes que resbalan:
ya no se sabe
en qué mundo se está, y sobre todo si se está
en un mundo. Se muerde
un fantasma de manzana, mientras sigue merodeando,

como desde un principio, lo oscuro. Destellos
de un sol de invierno en la ciudad
transparente; brillos, rápidos o lentos,
que algunos blanden como pruebas
abandonándose, soñadores, su tibieza. Entre tantas
estrellas, esperanzas: relentes
de un reino animal.




Río Paraná
 
 
En su propia voz:
http://www.ivoox.com/juan-jose-saer-leche-underwood-audios-mp3_rf_103885_1.html

Fragmentos de fuego de Reinhard Huamán Mori- algunos poemas

mi corazón te busca
entre los bosques y el silicio
de la noche

ceniza apenas,
esquirlas.

 


El poeta peruano Reinhard Huamán Mori publicó en el 2007 El árbol (tRpode editors) con el cual nos embarcaba en el viaje de la contemplación a través de la memoria, en un imaginario donde el asombro poético iba más allá de lo racional e irracional. Para la liberación de su ser, el poeta inventaba un árbol, es decir reinventaba un mito, primigenio y panteísta de las estaciones y ciclos solares.

A fines del año pasado ha aparecido Fragmentos de fuego (Paralelo Sur, 2010) y nos encontramos con un antiguo elemento transformador que ha convocado a los poetas a través de la historia. “Sentados frente al fuego que envejece/ miro su rostro sin decir palabra”, escribía Jorge Teillier ante la llama siempre viva de la belleza. “Fuego es el mundo que se extingue y prende/ para durar (fue siempre) eternamente./ El reposo del fuego”, aquí José Emilio Pacheco nos habla del elemento renovador que da forma a la historia humana.

Y es que desde que Prometeo, desesperado, robara la luz del fuego eterno utilizando una caña hueca, a pesar del castigo que le esperaba, los mortales recuperamos el fuego que de vez en cuando los poetas se encargan de reavivar. El deslumbrante Gastón Bachelard decía: “En el reino del fuego, somos una hoguera de seres. En nuestro fuego que nos da energía y vida, ¿dónde está el tiempo principal? ¿Es acaso el tiempo de la ceniza que mantiene al abrigo al fuego de mañana?” El gran Novalis también se encargó de meter su leña de amor: “Seguramente, dependía demasiado de esta vida – un correctivo poderoso era necesario… Mi amor se ha transformado en llama, y esta llama consume poco a poco cuanto hay de terrestre en mí”. Igualmente Rilke se inmolaba en la inexorable pasión amorosa: “Ser amado quiere decir consumirse en la llama; amar es brillar con una luz inagotable”.

El presente poemario de Reinhard nos habla de todas las facciones de este elemento que viaja no solo como luz y como calor, sino también como poesía dentro de nosotros: “ardemos… Aurora apenas,/ no somos más que eso”, nos dice el poeta.

Miguel Idelfonso




el Fuego, sus resquicios…
un rescoldo de viento traído por la lluvia.


Recuerdo
aquella misma tarde,
el sol debilitado y sus fragmentos
entre la luz dispersa
y los blancos perfiles de las cosas.


Recuerdo esas ocultas manías
—tu tristísima cabeza de tormenta—,

aquella ausente ternura que golpea


como campana
las azules bóvedas del cielo,

*

y era finalmente eso,

el firmamento,
el único fragmento
que nos abrasaba


la escarcha roja que cubría
sus cenizas, las cosechas;


el oro
y sus vestigios de flama
carcomida por el viento



la historia nos obliga a defendernos...


Éramos tan minúsculos,
pero sabios sobre el polvo
adusto de la tierra,


obvios...
quizás un fuego perdido
que horada los ángulos muertos
de tus esferas imperfectas






Avara lágrima

vivíamos apretujados,
ocres y solares,
enjutos como ramas de árbol
y tiempo muerto
debajo de una hoguera
--------astillas, tegumento... -
el corazón estremecido, abotargado,
un pobre músculo concéntrico,
que arde y que rechina como leño viejo
por tu boca seca, -
barro amarillo  beso eterno
-
-------Fuego






muy pocas veces el Fuego,

muy pocas…


acorralado por sus propios márgenes
y vestigios
esa mirada vacía
que tropieza con el brillo de tu espalda,
que se pierde, que se alarga
entre columnas de humo y el canto de las ranas;

esa penumbra
entre visiones y señales nocturnas
de caballos en llamas
y cangrejos rojos escondidos en el horizonte







Reinhard Huamán Mori [Lima, 1979]

Ha publicado los poemarios el Árbol [tRpode, 2007] y fragmentos de Fuego [Paralelo Sur, 2010]. Licenciado en literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Es director de Ginebra Magnolia, recientemente convertida en sello editorial después de una larga trayectoria como revista literaria. Ensayos, traducciones y poemas suyos han sido publicados en diarios y revistas, tanto peruanas como extranjeras.
Colabora en la sección cultural del diario peruano Expreso.

Enlace a una entrevista a Reinhard realizada por Paul Guillén para Sol Negro.

Siete- Los perros del cielo de Yaiza Martínez: dos poemas






Ahora dibuja en tu mundo pequeño
las constelaciones
habla para quien nunca
podrá escucharte


Siete-los perros del cielo no puede leerse de otra manera que no sea regresando, se despliega a nuestro pies como una estructura circular, en espiral como el estambre de las flores o las antenas de algunos insectos. En El Hogar de los animales Ada y Agua ya estaba presente un linaje femenino, estirpe de madres y abuelas vertebrando el discurso. Depués de leer este último poemario, he entendido que no se trata sólo de un abordaje temático: ese universo de cocinas, constelaciones, jenjibre y mantitas de lana tejidas a mano que pasan de generación en generación, tiene su correspondencia en la propia estructura del libro: abierta, "arbórea", no lineal, invocación expuesta como vientre en el que se reflejan las constelaciones y en el que, a su vez, esas constelaciones se gestan.

El poemario está atravesado de espectros en el sentido de psicofonías: voces y tiempos que se mezclan en un eterno presente cosido por el miedo y la dominación masculina.

Escritura que pone en juego riesgo formal sin renunciar a un lirismo delicado y lacerante: hay ludismo en el trato con la sintaxis pero no falta ese temblor que hace del poema algo más que un "fiambre de palabras muertas", artefacto puro y duro. Las palabras en algunos momentos parecen sujetas al poema por pinzas de la ropa, con esa fragilidad asoman.

Los poemas fluyen como ese rezo de la abuela Carmen: cotidiano, sin afectaciones, pero con la carga de enigma necesaria para conmover los párpados. Esta cualidad la encontramos en el cine de Erice, por ejemplo. Hace poquito dediqué una entrada a El espíritu de la colmena, creo que estos poemas de Yaiza dialogan de manera muy secreta con la sensibilidad desplegada por Erice. Celdas de panal, estambres, constelaciones: la geometría del candor abatido en los espacios más cotidianos.


LG


La verdad del alma es metafórica


Partiste la luz en siete colores o te dividiste en siete, de tu
condición de cristal a horcajadas sobre los siete perros
del cielo: así pudiste segar las palabras de ella en los
otros, e introducirlas
en esta cesta de versos

Fue en el momento del sueño, cuando el prisma se
enfrenta a la luz, cuando el cuerpo
lucha contra su propia herrumbre

Así conociste la verdad sobre el alma o la trampa de la
---------------------------------------------------[luz:

aún siendo luz,
al otro lado se parte

Muertos vivientes sujetados a la vida por pinzas de la ropa,
seres que comen sobre hojas de palma, un bebé deslumbrado por
las alas del ave o el hombre con sombrero que hablaba a los
jazmines: todos te oyeron cabalgar.


Partiste en siete la luz, dentro del sueño: pero fue el
-------------------------------------[inicio del canto.

El sacerdote, con su tradicional ignorancia, impuso la
explicación unívoca del yo: deja a los espíritus ga-
llináceos picoteando su mijo.

Tú lo supiste: la luz estaba en siete cuerpos,
en la misma vibración de tu lenguaje.


Vuelve al poema

*

Ahora conoces la trampa de la luz o la verdad de
-----------------------------------[alma es metafórica

se cristaliza en versos
muy lentamente
pronuncian
un número

¿A dónde vas a horcajadas sobre los siete perros del
--------------------------------------------------[cielo?

al otro lado del cristal
el hombre con sombrero le hablaba a los jazmines





A Carmen: al otro lado
del prisma, el molde
de saber dar


Digamos que por el hijo cae la sal sobre las páginas
de un libro primigenio

y sólo por él la luna, el sol la tierra (soy mencionada,
como un intenso atributo)
sólo por él no corto los hilos -de la figura,
y aún tejo las redes

antes del mar
- en la sangre quedaron bien peinados ,
como hileras,
sus movimientos

entonces entonaba la geometría
- el secreto de la colocación balaba
la escritura
del mar vengo, para la tierra he sido
un atributo intenso

aquí y ahora no deben ser permutados, justo el tiempo
de la lactancia

(susurra de boca del secreto
en la gruta que daba al agua)

Sólo por él, el tiempo la obra sobre el tambor

del vientre
habrán de clavarme

o concedido el amor para entregar la sal,
aún viva

cae

de mis manos al libro



Ilustración de Esther Rodríguez Cabrales para un poema del libro.


Poeta y narradora, Yaiza Martínez es Licenciada en Filología Hispánica (UCM).

Libros de poesía: Rumia Lilith (2001), El hogar de los animales Ada (Editorial Devenir, 2007), Agua (Ediciones Idea, 2008) y Siete: Lo perros del cielo (Club Leteo, 2010).

Es también autora de la novela Las mujeres solubles (Lulu.com, 2008). Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones como El signo del gorrión, Vera, Los noveles o ABC Cultural. Ha traducido El Señor de Ballantrae de R. L. Stevenson (2005) para la editorial Marenostrum. Ha ejercido la crítica literaria en la revista Reseña. En la actualidad es traductora y redactora-jefe de la revista de Ciencia y Humanidades Tendencias21.



Ttres poemas de David Eloy Rodríguez



Flying lesson de Parkeharrison


MARAT-SADE 1998

El problema ahora
es que hay muchos vigilantes
y pocos locos.
El problema ahora
es que la jaula está
en el interior del pájaro.

-
COMO LA MARIPOSA POSADA EN LA ALAMBRADA,
INDIFERENTE A LA NOCIÓN DE MUERTE

El instante que media
entre una pregunta y su respuesta,
ese segundo de vacilación
propiedad de lo aún no concebido,
ese intervalo de vacío
en que respiran codiciosas,
como animales fabulosos y sin rostro,
las posibilidades.


CADA CORAZON EN EL FILO

¿Adónde huir? ¿Adónde los endemoniados?

¿Qué refugios, qué búsquedas, qué siembras?
Predican niebla y desesperaciones,

¿Qué protege, anida, salva?
Propagan estigmas y crueldades,

¿Cómo la resistencia?
En mitad de la guerra estudiar
la trayectoria de cada bala.

¿Cómo encontrar las palabras necesarias
para decir?

Cuando las luces se apagan
todos sueñan con un motín de mariposas,
con luces encendidas.





David Eloy Rodríguez nació en Cáceres en 1976, aunque vive desde 1993 en Sevilla, adonde se trasladó desde Jerez de la Frontera (Cádiz), ciudad en la que transcurrió su infancia.

Es licenciado en Comunicación Audiovisual y ha realizado también estudios de Antropología. Se dedica a la literatura. Ha publicado varios libros de poesía (algunos de los cuales han sido traducidos íntegra o parcialmente al catalán, al italiano, al francés y al portugués) y su obra ha sido recogida en antologías nacionales e internacionales (Once inicial –2002–, Andalucía Poesía Joven –2004–, Poesía viva de Andalucía –2007–, Once poetas críticos en la poesía española reciente –2007–, Poesía española 2008, Aquí y ahora –2008–, etc.). Además participa desde 1996 en diferentes proyectos escénicos vinculados a la palabra poética. Con ellos ha intervenido, accionando de viva voz su propia obra, en numerosos festivales literarios y artísticos. Actualmente, como parte de la compañía de poesía La Palabra Itinerante, desarrolla la obra escénica Todo se entiende sólo a medias (http://www.soloamedias.net/).

Ejerce crítica literaria, escribe canciones, guiones de cómic y videopoemas con/para diversos artistas, y textos suyos han aparecido en revistas y otras publicaciones literarias, artísticas, de pensamiento… Ha intervenido con sus creaciones en diversas exposiciones y otras iniciativas de arte contemporáneo. En Septiembre de 2009 fue uno de los tres escritores españoles invitados a la Bienal de Jóvenes Creadores de Europa y el Mediterráneo que tuvo lugar en Skopje (Macedonia).

Es uno de los editores de Libros de la Herida (http://www.librosdelaherida.blogspot.com/).

Vinculado al colectivo La Palabra Itinerante desde 1996 (sobre La Palabra Itinerante: http://www.lacasatransparente.net/?p=892 y http://www.soloamedias.net/quienes/palabra.html), realiza desde allí acción cultural y social, imparte talleres de creación y participa en diferentes propuestas artísticas.


Las prácticas literarias del conflicto de Enrique Falcón. Presentación-coloquio en La Nau- 23 de Marzo.



Presentación del libro Las prácticas literarias del conflicto de Enrique Falcón; acompañan Alfons Cervera, Alfonso Serrano (Editorial La oveja roja), Arturo Borra y Laura Giordani.

Miércoles 23 de Marzo a las 20:00 hs. en La Nau- Vicerrectorado de Artes, Cultura y Patrimonio Calle de la Universidad, 2.
Valencia.



«El capitalismo está en vías de domesticar una de las
fuerzas que parecían escapar a su poder: la de los
intelectuales protestatarios. La democratización marcha,
en esto, en el sentido del “orden” y de la compulsión: el
desarrollo de las técnicas de expresión les hace pasar por
el aro del Estado o de las potencias del dinero.
Establecido el reinado del productor, ¿qué lugar deja a las
fuerzas de protesta, de rebeldía, de utopía, es decir, a
todos aquellos que desordenan el trabajo? Encuadrado,
agobiado de premios y de condecoraciones como un
majadero electoral, el intelectual da ante ustedes la vuelta
de honor. Nadie tiene ahora nada que temer».
(J.-M. Doménach)


-

Algunos fragmentos de El amor, la ira.

-

2) Mirar de frente a la desesperanza y no bajar los ojos.
Por eso, escribimos.


11) COMMUNIO NON EST IDENTIFICATIO

La poesía política actual no representa a quienes se les niega la voz.
No deberíamos suplantar a los heridos.
Del mismo modo que es absurdo que el poema procure la identificación del lector con las víctimas, jamás debería hacerlo el poeta político que escribe desde Europa.
Debería inquietarnos el hecho de que pueda decirse de nosotros que elevamos la voz de quienes
viven en las cunetas de la historia.
Nuestra voz es nuestra voz. Si no, no hay esperanza.



40) TÁCTICAS DE COMBATE

Cuando nuestros poemas se vuelvan excesivamente autónomos, intensificaremos nuestra militancia en las organizaciones sociales de base y el trabajo en los talleres barriales de escritura.
Cuando nuestros poemas se vuelvan lastimosamente previsibles, reanudaremos la práctica del buceo en los abismos de la conciencia.


Desde esta tensión acuciada a la intemperie, no esperamos ser plenamente acogidos ya en ningún hogar.


41) Debería inquietarnos lo altamente inofensiva que resulta la poesía actual.
-- -




58) ESTAMOS EMPANTANADOS:
REPINTANDO LAS MADERAS PODRIDAS DE UN BARCO A PUNTO DE NAUFRAGAR

No podemos contentarnos con la idea de que, al naturalismo sentimental de la poesía de anteayer, le tenga que suceder hoy o el realismo ingenuo de quien muestra sólo lo evidente previsible, o el apunte metafísico de quien vive –como clase– entre algodones, o esa poesía académica tan ideológicamente impecable que ha perdido por completo el contacto real con los hombres y mujeres de su tiempo.

-

Sobre los restos agotados de un pavo real urbano, se miran inmóviles –y completamente inútiles– cangrejos, lirones y búhos.

-

Dos palmos más abajo, removiendo el subsuelo, las lombrices de tierra mientras tanto trabajamos.


61) RETRATO DE LA NUEVA LITERATURA

Nuestra poesía contemporánea dispone del público más receptivo que existe, puesto que lo componen sus propios poetas, cargados con cuchillos.
Asimismo dispone nuestra última poesía de la más capacitada comunidad culinaria de críticos
literarios. Para qué ocultarlo: hacedores de etiquetas para las mismas corbatas.


62) La menos advertida finalidad de buena parte de la poesía española reciente consiste en predisponernos a la resignación.
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64) Deberemos restituir el presente en el centro de nuestra acción literaria.
No la salvará el solo artificio.

--

66) NUESTRO “COMPROMISO”

i. Nuestro esfuerzo literario no está “comprometido con el lenguaje” (y, mucho menos, con el oficio o con la obra propia).
ii. Nuestro compromiso literario lo es de carga política y espiritual.
iii. La expresión de esa dicción cargada es absolutamente lingüística.
iv. Nuestros artefactos son palabras.
v. El trabajo en que nos sumergimos para conseguir lo que buscamos se realiza desde la base del
material de la lengua y los registros del habla.
vi. Entre sus muchas posibilidades, contemplamos la distorsión de la lengua como parte constitutiva de un fuerte posicionamiento político y espiritual en el medio del mundo.
vii. Pero, aun metidos de lleno en la ductilidad de este material lingüístico, no estamos de modo
alguno “comprometidos con el lenguaje”.





Enrique Falcón (Valencia, 1968) ha publicado hasta la fecha los libros de poesía El día que me llamé Pushkin (Ediciones del Ayuntamiento de Sevilla, 1992), La marcha de 150.000.000: 'El Saqueo' (Rialp, Madrid, 1994), La marcha de 150.000.000: 'El Saqueo' y 'Los Otros Pobladores'
(Germania, Valencia, 1998), AUTT (Crecida, Huelva, 2002), 9 poemas (Universitat de Valencia, 2003), Amonal (Idea, Tenerife, 2005), El amor, la ira (Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2006); Para un tiempo herido (Amargord, Madrid, 2008); Taberna roja y otros poemas (Baile del Sol, Tenerife, 2008); y los cantos definitivos del libro-poema La marcha de 150.000.000: 'El Saqueo', 'Los Otros Pobladores', 'Para los que aún viven', 'La caída de Dios' y 'Canción de E' (Eclipsados, Zaragoza, 2009)

Hasta 1994 formó parte del equipo crítico «Alicia bajo Cero», responsable del libro Poesía y Poder (Ediciones Bajo Cero, Valencia, 1997). Fue miembro del consejo de redacción de la revista “Lunas Rojas” y coordinador de los volúmenes No doblar las rodillas: siete proyectos críticos en la poesía española reciente (Universidad de Chile, Santiago, 2002), Poesía y desorden(Contratiempos, Madrid, 2007) y Once poetas críticos en la literatura española reciente (Baile del Sol, Tenerife, 2007).

--

Nadie nos dice- Blanca Varela






Nadie nos dice


Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta


Blanca junto a una locomotora




Del orden de las cosas
(gentileza de Javier Gil Martín)

Hasta la desesperación requiere un cierto orden. Si pongo un número contra un muro y lo ametrallo soy un individuo responsable. Le he quitado un elemento peligroso a la realidad. No me queda entonces sino asumir lo que queda: el mundo con un número menos.

El orden en materia de creación no es diferente. Hay diversas posturas para encarar este problema, pero todas a la larga se equivalen. Me acuesto en una cama o en el campo, al aire libre. Miro hacia arriba y ya está la máquina funcionando. Un gran ideal o una pequeña intuición van pendiente abajo. Su única misión es conseguir llenar el cielo natural o el falso.

Primero se verán manchas y, con suerte, uno que otro destello; presentimiento de luz, para llamarlo con mayor propiedad. El color es ya asunto de perseverancia y de conocimiento del oficio.

Poner en marcha una nebulosa no es difícil, lo hace hasta un niño. El problema está en que no se escape, en que entre nuevamente en el campo al primer pitazo.

Hay quienes logran en un momento dado ponerlo todo allí arriba o aquí abajo, pero ¿pueden conservarlo allí? Ése es el problema.

Hay que saber perder con orden. Ése es el primer paso. El abc. Se habrá logrado una postura sólida. Piernas arriba o piernas abajo, lo importante, repito, es que sea sólida, permanente.

Volviendo a la desesperación: una desesperación auténtica no se consigue de la noche a la mañana. Hay quienes necesitan toda una vida para obtenerla. No hablemos de esa pequeña desesperación que se enciende y apaga como una luciérnaga. Basta una luz más fuerte, un ruido, un golpe de viento, para que retroceda y se desvanezca.

Y ya con eso hemos avanzado algo. Hemos aprendido a perder conservando una postura sólida y creemos en la eficacia de una desesperación permanente.

Recomencemos: estamos acostados bocarriba (en realidad la posición perfecta para crear es la de un ahogado semienterrado en la arena). Llamemos cielo a la nada, esa nada que ya hemos conseguido situar. Pongamos allí la primera mancha. Contemplémosla fijamente. Un pestañeo puede ser fatal. Éste es un acto intencional y directo, no cabe la duda. Si logramos hacer girar la mancha convirtiéndola en un punto móvil el contacto estará hecho. Repetimos: desesperación, asunción del fracaso y fe. Este último elemento es nuevo y definitivo.

Llaman a la puerta. No importa. No perdamos las esperanzas. Es cierto que se borró el primer grumo, se apagó la luz de arriba. Pero se debe contestar, desesperadamente, conservando la posición correcta (bocarriba, etc.) y llenos de fe: ¿quién es?

Con seguridad el intruso se habrá marchado sin esperar nuestra voz. Así es siempre. No nos queda sino volver a empezar en el orden señalado.


De Luz de día (1963)

Tríptico de la verdad: una plaquette de Antonio Méndez Rubio


Una preciosa plaquette que reúne tres poemas de Antonio Méndez Rubio y que pude acompañar con algunas trazas.

He visto unas cigüeñas
quedarse, flotar
sin saber cómo.

Llegan.


Témpera y lápiz, Laura Giordani, 2010.


TRÍPTICO DE LA VERDAD

Antonio Méndez Rubio


I

Dentro de esa inocencia
hay una parte de secreto
que habla por ti y por mí, que
calla
sin encontrar un lugar
fuera de las palabras. Dentro
nadie va a despertar
después de
lo que nos separó.
Cuando no iba a ser tarde.
Luego nunca amanecía.
Los ojos miraban
el cielo sin nubes.




II

Por debajo del cielo,
volando.
He visto unas cigüeñas
quedarse, flotar
sin saber cómo.

Llegan.

El mundo es inseguro.
Es demasiado pronto.




III

¿De verdad que no te acordabas
de lo difícil que parecía escribir
con todas las letras,
hacer
como si en un hechizo se juntaran
unas palabras con otras
y, con los ojos más fuera que
dentro del mundo,
con la mano no apartada,
no sola,
saliendo ojalá indemne
de toda mi soledad?



Antonio Méndez Rubio (1967) es poeta y ensayista


Poesía

Llegada a Dublín, Valencia, Universidad de Valencia, 1988.
Fugitivo tesoro, Murcia, Carabelas, 1993.
El fin del mundo, Madrid, Hiperión, 1995.
Un lugar que no existe, Barcelona, Icaria, 1998.
Trasluz, Madrid, Calambur, 2002.
Por más señas, Barcelona, DVD, 2005.
Historia del daño (Selección poética 1986-2005), Valencia, Germanía, 2006.
Para no ver el fondo, Ediciones Idea, col. Atlántica, Tenerife, 2007
Razón de más, Tarragona, Igitur, 2008.
¿Ni en el cielo? (Valencia, Editorial Azotes Caligráficos, 2008. Edición manuscrita con dibujos de Javier Fernández de Molina).
Extra, Madrid, Biblioteca Nueva, 2010.
Cuerpo a Cuerpo, Tegueste, Tenerife, Baile del Sol, 2010.


Otros géneros

Encrucijadas: Elementos de crítica de la cultura, Madrid, Cátedra, 1997.
Poesía y utopía, Valencia, Episteme, 1999.
La apuesta invisible: Cultura, globalización y crítica social, Barcelona, Montesinos, 2003.
Perspectivas sobre comunicación y sociedad, Valencia, Universitat de València, 2004.
Poesía 68, Madrid, Biblioteca Nueva, 2004. (entrevistas)
Poesía sin mundo: Escritos sobre poética y sociedad 1993-2003, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2004.

El espíritu de la colmena

“Tenían como una lepra la infancia devorándoles el pecho”
Clarice Lispector



Algunas películas contienen, como El espíritu de la colmena (1973), tal intensidad poética, que cuestionan las fronteras entre géneros y se hacen inolvidables para los párpados. Voy más allá, esta pelicula contiene todo lo que le pido a un poema: silencios, enigma, mirada primera, apertura. Ambientada en el paisaje despojado de un pueblecito de Segovia, no hay mecanismo narrativo sino más bien la invitación a un viaje a través de la mirada de una niña. Nuestra propia mirada infante con sus prodigios y fantasmas.

Mauricio Maeterlink, en su libro La vida de las abejas, nos dice : «Todo indica que no es la reina, sino el espíritu de la colmena, quien decide la enjambradura. ¿Cómo todos los ángulos de los rombos coinciden siempre tan mágicamente? ¿Quién les dice que empiecen aquí y terminen allí?».

La respuesta la da él mismo: «Es uno de los misterios de la colmena»



La mayor parte de los seres `comenta Maeterlink` tienen el sentimiento confuso de que un azar muy precario, una especie de membrana transparente, separa la muerte del amor, y de que la idea profunda de la Naturaleza quiere que se muera en el momento en que se transmite la vida».

"El título, en realidad, no me pertenece. Está extraído de un libro, en mi opinión, el más hermoso que se ha escrito nunca sobre la vida de las abejas, y del que es autor el gran poeta y dramaturgo Maurice Maeterlinck. En esa obra, Maeterlinck utiliza la expresión 'El espíritu de la colmena' para decribir ese espíritu todopoderoso, enigmático y paradójico al que las abejas parecen obedecer, y que la razón de los hombres jamás ha llegado a comprender".

Víctor Erice, director del film.


En 1973 nació la que posiblemente es la más hermosa película española del siglo XX, que aún ostenta ese rango porque Elías Querejeta impidió que otra película del mismo director, en 1984, pudiera arrebatárselo. Uno de los pocos filmes españoles realmente poéticos, en el sentido real de la palabra, que nada tiene que ver con cantar las odas de un mundo onírico, o con imágenes celestiales de belleza sólo aparente, sino, sobre todo, con la energía de la realidad, de la vida misma, a ras de suelo, que es el verdadero territorio de los grandes poetas. Porque la vida misma, tal cual, se sustenta en conexiones poéticas auténticas, que desafían toda razón.





Esta es la "imagen del origen" del Espíritu de la colmena, donde hunde sus raíces creativas. Impresiona la mirada de asombro y miedo de Ana cuando puede ver en el cine improvisado en su pueblo esta escena de la película "El doctor Frankenstein"


Ana se topa por primera vez con la muerte, de manera directa y brutal. Los cuentos de terror como evocadores de los más profundos miedos, que se extienden sobre todo lo que desconocemos. Tanto ella como Isabel asisten a este simulacro de muerte, que es cuando la criatura lanza al mar a la niña, al haberse quedado sin pétalos.

La infancia, por tanto, como universo en el que las mismas sombras, o los más sencillos sonidos, conforman constelaciones sensoriales, que nos hacen creer que todo es posible. A medida que crecemos, crece también nuestra autoconciencia, pero disminuyen nuestras percepciones. Para Erice, que sabe que nunca seremos tan sabios como cuando éramos niños, la conciencia no es vehículo de la belleza pura, sino la percepción. En realidad, es una declaración de principios estética, que rechaza un cine narrativo, lógico, en favor de un cine sensorial, en el que las emociones y las imágenes más sencillas son las que dictan todo el sentido.





"No por casualidad dice Víctor Erice, en el documental ‘Huellas de un espíritu’, que a fin de cuentas lo que Ana tiene es una fe extraordinaria. Porque de fe se trata, una fe coloreada de miel, que parece el alimento del alma. Las colmenas como imagen representativa de la vida de la posguerra, pero también del estado en ebullición de personajes perdidos, melancólicos, como el de Fernando Fernán Gómez o Teresa Gimpera, que interpretan a seres que son meras sombras, anonadados por la tristeza de un mundo que se ha derrumbado y para el que ya no encuentran motivos de alegría. Son fantasmas para Ana, que se adentrará en una peligrosa senda del conocimiento sin la ayuda de sus tutores, aunque al final pueda beber el agua de la fuente que -tan lejos parecía encontrarse"

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-Extraído de http://www.blogdecine.com/cine-espanol/el-espiritu-de-la-colmena-la-mas-hermosa-pelicula-espanola-del-siglo-xx
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Algunas secuencias con música de Cocteau Twins.




Tres poemas de Elena Anníbali



lo mismo digo agua que palabra

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frente a la casa, antes que construyeran
los edificios ostentosos
las oficinas asépticas de la calle belgrano
los negocios de chucherías
hubo un baldío
y en el centro
un malacate

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íbamos con mauro lesjtch
algunas siestas, a jugar
que éramos caballos ciegos
y dábamos vueltas alrededor
del pozo seco

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mauro es un hombre ahora
ha hecho dinero, hijos,
sólo persisten en él
los ojos oscuros
con pestañas de muñeca
yo sigo atada
al hábito de esas tardes
caminando el círculo del pozo
jugando al animal ciego

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ahora
la sed es real

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en el pavimento

en el pavimento queda
por la tarde
la sangre seca
de las perras en celo

algunos
las agarran del cuello y las hacen morir:
no soportan la libido gloriosa
que alborota los machos
los mechones de pelo en las puertas de alambre
el olor rijoso del orín
en los carteles de las tiendas

las perras son dóciles al entrar
en las bolsas de nylon
obedecen y se pliegan al tamaño
enarcan los huesos
se acomodan a la muerte
al silencio

conozco esa mansedumbre de haberla ejercido

basta tocar la marca roja en el cuello
para evocar soga y dueño
pero yo mordí la mano
y ahora tengo esta libertad
grande
en que me asfixio





tabaco mariposa

aprendí a fumar con rubén
enrrollando tabaco mariposa en papel
de seda

lo hacíamos de noche
sentados en un escalón de la casilla
mientras a nuestros pies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano

a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos

el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo

con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla





Elena Annibali (1978), nació en Oncativo, provincia de Córdoba, Argentina.
Estudió Letras Modernas en la Facultad de Filosofía y Humanidades, U.N.C. Actualmente trabaja como docente de nivel medio. En el 2007, publicó su primer libro: Las madres remotas (Editorial Cartografías)y luego, en 2009, Tabaco mariposa (Editorial Caballo negro).
Buena parte de su obra fue publicada inicialmente en revistas de medios locales y nacionales.

Cuatro poemas de Alejandro Schmidt



Pan del fantasma

ser buscado en el corazón
comido dulcemente

poseer un espejo de plata
con los rostros más altos

y esta ropa podrida por la lluvia
y esta fe.




Oyendo el corazón de las vacas

no
yo no me fui
soy de los que se quedaron acá
oyendo el corazón de las vacas
rompiendo los vidrios del espacio
para que pase la noche
y se desangre.


El resto es literatura

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Tuve tres bibliotecas

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vendí una para casarme de apuro

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otra para comer

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a la tercera se la llevó
el fuego de confiar en las palabras

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a vacíos estantes subo
y me cubro de cenizas.





silencio al fondo

con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra

lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
donde
-como una mano que
saluda al ausente-
hundimos la lengua.


Alejandro Schmidt

Nacido en Villa María, Córdoba, Argentina en 1955, publicó a modo de folletos, plaquetas y libros, más de 30 textos de poesías, entre ellos: Clave Menor (1983), Serie Americana (1988), Dormida, muerta o hechizada (1993), El diablo entre las rosas (1996), El patronato (2000), Silencio al fondo (2000), Esquina del universo (2001), Oscuras ramas (2003), La vida milagrosa (2005), Llegado así (2005), Casa en la arena (2006), Mamá (2007), y Videla (2009). También dirigió entre 1987 y 1991 la revista de divulgación literaria El gran dragón rojo y La mujer vestida de sol, y entre 1990 y 2007, Radamanto, editorial de poesía. Fragmentos de su obra fueron traducidos al inglés, alemán, italiano y dos libros transcriptos al sistema Braile

Cielo abajo y otros poemas de Raúl Zurita



Cielo abajo

El último manchón del atardecer caía cuando se
abrió el mar. Cortados a pique, los dos inmensos
paredones de agua se irguieron de golpe
rompiendo el horizonte y papá nos dijo que ya
estaba, que ahora podíamos marcharnos. Unas
horas antes, por el este, los tanques habían
terminado de acordonar el ensangrentado desierto
chileno y al mirar el borde de la playa me di
cuenta de que era efectivamente una liberación: el
mar se había abierto y nuestra espera no había
sido en vano.


Zurita

Como en un sueño, cuando todo estaba perdido
Zurita me dijo que iba a amainar
porque en lo más profundo de la noche
había visto una estrella. Entonces
acurrucado contra el fondo de tablas del bote
me pareció que la luz nuevamente
iluminaba mis apagados ojos.
Eso bastó. Sentí que el sopor me invadía:




Aún Abandonados Florecerían

Abandonados no verían las llanuras sino sólo un vocear recorriendo los
valles alucinante creciendo como si un chillido les partiera hecho añicos
sobre sus pastos
i. Porque un crío era Chile chillando por el pasto
ii. Por eso todos se partían estremecidos sintiendo sus chillidos
iii. Por eso todos aguardaban quebrados por otros pastos que les
enverdecieran sus penas
Para que abandonados empiece a oírse desde los valles el vocear de
nuevos crios enverdeciéndoles sus penas y sólo pastos miraran allí los
abandonados hijos de Chile
iv. Porque allí podrían enverdecer las penas de Chile
v. Incluso los valles crecerían como los crios de una pena
vi. Porque todos los hijos de Chile volverían a tender el verdor
que olvidaron del valle
Para que chillando todos los hijos de Chile se tiendan como un verdor
que les renaciera desde sus penas y allí se les vea venir corriendo sobre
estos pastos todos partidos de gozo cantando aún abandonados flo-
recerían.





Diálogo de Chile

Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás


Raúl Zurita nació en Santiago de Chile en 1950 en el seno de una familia liderada “por puras mujeres”, como él mismo afirma. Su despertar a las letras se produjo de la mano de su abuela materna, italiana de origen, que ya de pequeño le leía la Divina comedia de Dante.
Ingeniero civil de formación, Raúl Zurita estudió en la Universidad de Francisco de Santa María en Valparaíso entre 1967 y 1973, año en que tras el golpe militar sufrió la represión y la cárcel. Sus primeras obras, Purgatorio (1979) y Anteparaíso (1982) son el fiel reflejo del desencanto que le produjeron estas vivencias.
Raúl Zurita se inició en la poesía durante su etapa universitaria colaborando con grupos de intelectuales de Viña del Mar. Su trayectoria, considerada casi marginal durante mucho tiempo, ha estado muy comprometida con el dolor humano y la presencia del paisaje chileno, desde el Pacífico o la cordillera de los Andes hasta el desierto de Atacama. Considerado también un maduro precoz (con sólo 23 años había terminado su carrera, se había casado y separado de su primera esposa y tenía tres hijos), realizó durante la dictadura numerosos actos de rebeldía como quemarse la cara o buscar la ceguera arrojándose amoníaco en los ojos. En 1984 publica Canto a su amor desaparecido.
En 1994 se produce un punto de inflexión en la vida y en la obra de Zurita. Publica La vida nueva, que es según él mismo afirma, “una salida de los infiernos”. Empieza a vincularse con la vida política durante el gobierno de Aylwin, cuando será agregado cultural en Roma, y con el triunfo de Ricardo Lagos en la campaña a la presidencia de la república publica sus Poemas militantes, lo que le comportará la crítica de una parte de las letras chilenas que le tacharon de poeta oficial.
Consiguió el Premio Pablo Neruda de poesía y el Pericle d’Oro de Calabria (Italia) y en 2000 el Nacional de Literatura de Chile.
En más de 30 años de creación poética, la obra de Raúl Zurita es un fiel reflejo de la historia y la geografía chilena. También ha publicado ensayos y ha sido traducido a más de una decena de idiomas, el más reciente el hindi.


extraído de cervantesvirtual

http://www.cervantesvirtual.com/portal/poesia/zurita/autor.shtml