Cuatro poemas de Alejandro Schmidt



Pan del fantasma

ser buscado en el corazón
comido dulcemente

poseer un espejo de plata
con los rostros más altos

y esta ropa podrida por la lluvia
y esta fe.




Oyendo el corazón de las vacas

no
yo no me fui
soy de los que se quedaron acá
oyendo el corazón de las vacas
rompiendo los vidrios del espacio
para que pase la noche
y se desangre.


El resto es literatura

--

Tuve tres bibliotecas

-

vendí una para casarme de apuro

-

otra para comer

-

a la tercera se la llevó
el fuego de confiar en las palabras

-

a vacíos estantes subo
y me cubro de cenizas.





silencio al fondo

con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra

lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
donde
-como una mano que
saluda al ausente-
hundimos la lengua.


Alejandro Schmidt

Nacido en Villa María, Córdoba, Argentina en 1955, publicó a modo de folletos, plaquetas y libros, más de 30 textos de poesías, entre ellos: Clave Menor (1983), Serie Americana (1988), Dormida, muerta o hechizada (1993), El diablo entre las rosas (1996), El patronato (2000), Silencio al fondo (2000), Esquina del universo (2001), Oscuras ramas (2003), La vida milagrosa (2005), Llegado así (2005), Casa en la arena (2006), Mamá (2007), y Videla (2009). También dirigió entre 1987 y 1991 la revista de divulgación literaria El gran dragón rojo y La mujer vestida de sol, y entre 1990 y 2007, Radamanto, editorial de poesía. Fragmentos de su obra fueron traducidos al inglés, alemán, italiano y dos libros transcriptos al sistema Braile

21 comentarios:

Verónica Cento dijo...

Qué bueno que es Alejandro. Felicitaciones al poeta cordobés.

Arturo Borra dijo...

Laura, una vez más, diálogo precioso el que nos traés...En este caso, cuatro poemas tan breves como rotundos, que invitan a entrar, nutrirse, mirarse en otras partes, entre los harapos y la confianza.

También está ese corazón de vaca que late, ese quedarse a pesar de la noche. Comprendo ese “yo no me fui”. Mucho habría que decir de las diferentes migraciones, de aquello que determina la decisión de partir o, en ciertos casos, la obligación de partir (como es el caso del exilio). Pero el poema –me parece- se estructura sobre un otro más bien mezquino que se va quizás allí donde habría que quedarse “rompiendo los vidrios del espacio/ para que pase la noche/ y se desangre”. No sé; demasiada gente se fue como escapando (y no me refiero a los 70 sino al 2001)… Recuerdo algo que dice Gelman: “Ni irse ni quedarse/ resistir”. Y este poeta parece resistir, incluso a fuerza de despojarse de esas “tres bibliotecas”.

Especialmente, me interpela ese “silencio al fondo”, un poema magnífico por la forma en que dice lo que tiene que decir. Porque ahí aparece ese borramiento en el que asienta toda escritura. Está dicho, no puede escribirse todo aunque manifiestamente se diga lo contrario. Aparece un tajo; se saluda a un ausente, una ausencia, y entonces la lengua se hunde, tiene que aprender a cohabitar con sus silencios al fondo.

Una excelente muestra Laura… que incita a seguir buscando. Me quedo con ganas de seguir leyendo a Alejandro Schmidt.

Gracias y un beso,
Arturo

Ana María Espinosa dijo...

Unos poemas que enganchan a seguir leyendo a este autor, que no conocía, pero que de seguro, voy a buscarme algún libro. Me han encantado sus poemas, es la escritura con la que ahora más me llena e identifico. Espero que me recomiendes un libro suyo, para empezar. Por supuesto tu puesta en escena de autor, fantástica.

Ana María Espinosa dijo...

Unos poemas que enganchan a seguir leyendo a este autor, que no conocía, pero que de seguro, voy a buscarme algún libro. Me han encantado sus poemas, es la escritura con la que ahora más me llena e identifico. Espero que me recomiendes un libro suyo, para empezar. Por supuesto tu puesta en escena de autor, fantástica.

Laura Giordani dijo...

Hola Verónica, bienvenida por aquí. La poesía de Alejandro no deja indiferente, interpela desde su desnudez, apertura radical de llanura y cielo a 180 grados.

Un saludo,

Laura.

Portinari dijo...

Nos llama desde su lenguaje de cuadrúpedo que nos observa.
Desde las imágenes que intercalas puedo oír una voz.
La voz que suspira a la arena. La voz que se encierra y entrevé, desde la concha, el mundo. Cuidarla, que no se desvanezca, como susurrarle a la arena que no se mueva.

Laura Giordani dijo...

Querido Arturo:

Es una delicia poder descubrir a poetas tan cercanos en lo afectivo, lo vivencial. Para mí, conocer la poesía de Marcelo Dughetti, Alejandro Schmidt, Elena Annibali, Jorge Brega, entre otros, es todo un hallazgo. Gracias por tu reflexió sobre el migrar, tema que te toca, nos toca de tan cerquita.

Besos,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querida Ana María: qué gusto recibirte por aquí y que te haya gustado la entrada.

Te cuento que Alejandro tiene una obra extensísima, a ver si puedo conseguir un listado con editoriales y demás por si te resultase de utilidad.

Un abrazo muy fuerte y espero que estés muy bien,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Alejandro Schmidt. Nació en Villa María - Córdoba Argentina en 1955

Publicó los siguientes textos de poesía:

Clave menor (1983)
Las bienaventuranzas (1983)
Tajo en la piedra (1984)
Elegías y epitafios (1985)
Serie americana (1988)
El muerto (1991)
Arder (1991)
Dormida, muerta o hechizada (1993)
Notas de una biografía perdida (en edición colectiva, Desfile de monstruos) (1993)
Entre los muertos (plaqueta)(1996)
La noche volverá (plaqueta 1996
Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío (plaqueta) (1996)
El diablo entre las rosas (1996)
Escuela industrial (1996)
Fumaba oro (plaqueta) (1996)
En un puño oscuro (1998)
Como una palabra que pudiste decir (1998)
La virgen mojada (plaqueta) (1998)
24 de marzo de 1976 (plaqueta) (1999)
Manual de respiración (plaqueta) (1999)
Eternamenem (plaqueta) (1999)
El niño del dolor (plaqueta) (1999)
El patronato (2000)
Silencio al fondo (2000)
Esquina del universo (2001)
Oscuras ramas (2003)
La vida milagrosa (2005)
Llegado así (2005)
Casa en la arena (2006)
Mamá (2007)
Rumor de tu presencia (2007)
Videla (2009)
60 poemas breves (2009)
Átomos (2009))

María dijo...

Qué palabras tan sentidas.
Un placer recorrer tu blog.

leonardo dijo...

¡Qué voz la que nos traes esta vez desde la tierra Austral! Breves y rotundos como dice Arturo. Salgo recubierto de unas cuantas cenizas.
Abrazos

Laura Giordani dijo...

Querida Portinari:

qué alegría encontrar tus huellas pequeñitas por aquí, de pisadita en la arena. Disculpame que no te haya respondido antes: ando con el reloj interno algo demorado, pero valoro mucho tu presencia aquí y tu calidez.

Un abrazo muy grande,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Muchas gracias por el recorrido, María. Siéntete bienvenida aquí cuando gustes.

Un saludo afectuoso,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Siempre la palabra en la diana, querido Leonardo. Decís: salgo recubierto de cenizas... como esas repisas de la bibliotex¡ca de Alejandro, Estoy de acuerdo con vos y Arturo: poemas rotundos, breves, despojaditos como esa llanura en la que vive y respira el poeta.


Un abrazo muy fuerte y gracias, Leonardo.

Laura.

Elena dijo...

Bestia.
Grande.
Hermoso.
Eso es Alejandro.

Eli dijo...

Hola Laura. Gracias por tus bellas palabras y el calor de siempre. Alejandro es un pan de Dios. Un poeta que como tú, nos hace amar la poesía. Su blog es Romanticismo y Verdad. Ver en http://romanticismoyverdad.blogspot.com/

Besos.

Laura Giordani dijo...

Querida Elena: no podrías haberlo condensado mejor...

Bestia.
Grande.
Hermoso.
Eso es Alejandro.

Sé que él también valora mucho tu poesía, ojalá pueda leerte en esta entrada que te colgué.

Un abrazo grande,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querida Eli:

Gracias por dejar aquí la dirección del blog de Alejandro que olvidé incluir en la entrada. Me alegra que hayas disfrutado su poesía.

Un abrazo enorme,

Laura.

nuria dijo...

querida descubridora mía
otro hallazgo al que ser fiel. gracias mil

Laura Giordani dijo...

Nada que agradecer, querida Nuria: los hallazgos son mutuos. Agradezcamos a esta cuerda invisible tendida a la distancia.
Un abrazo muy fuerte,

Laura.

Annabel M. Z. dijo...

Buen hallazgo. Gracias.