jueves, 18 de agosto de 2011

Fragmentos de Ritual de Ernesto García López



La máscara mantiene el calor del rostro que habitó.


Forestbed de Parkeharrison



Alquimia del dolor

Hay que salir
y ser en otro ser el otro ser.
Juan Ramón Jiménez


I

En nada yo, bujía
de cuerpo y engaño-
hervidero de soledad.




II

sumergiendo venenos
y esparciendo el dolor
a voluntad de la noche.




III

De quién con el sonido detrás respira
el tacto y bebe la mirada-



IV

O se ajusta lo que más amó
(qué sabemos lo que más amamos)
contra el pecho de todo lo perdido.



V
-
Ese que, evidentemente, me ciñe
en asfixia viva
en desencanto vivo,



VI

en tantas alucinaciones
sin materia

aunque penetra por las fisuras
del movimiento.




VII

La distancia lleva a o extraño
y lo extraño a mí.




Parkeharrison


VIII

Un anochecer de certezas-
Una sobrevida temblando por encima de lo real.



IX

Porque hace tiempo que lo propio
(nebulosamente propio)
codicia el párpado de la fuga-



X
-
Marcha hacia el confín acre
y la rambla del resucitado-
(Hay perversidades en el resucitado
del mismo modo que las hay en el confín).



XI

Fiero trabajo de animal
más allá de su doctrina y desgaste.



XII

No sé. Quizá sedimente el frío

cuando cerremos
la unidad y arrasemos con todo.





Fotograma de STALKER de Tarkovsky




XIII

Áspero. Transfigurado. Atroz
incluso. Una aporía becketiana.




XIV

Pero después de tanto arreglo
tanto vaciarse dentro del espacio señorial
de la mansedumbre, quizás sean subversión
lo mestizo y desorden la espantada.



XV

Furia de bestias contra los cálculos.
Pasillos vibrantes tras un desayuno part-time.



XVI

No sé. Quizá la transparencia se incube
el día que nuestra cartera (a palos)
se entregue a la palabra.


El propicio día que vuestro detalle
no relumbre (fuego fatuo)
detrás de la memoria.



XVII

Ahora todo deviene espectáculo.
Caminito del simulacro.

Otra cosa el dolor (¿te acuerdas?)
del que sabemos tan poco
y es tangible
y muerde.



XVIII

Sé, quizá no haya rompiente
en la costa. Acoplado todo a una bodega
de insectos y tierra.



XIX

Tampoco eso es certeza -
Sucede el desplazamiento,
la asonada,
el desborde.


Suceden los ojos en aullido.



XX

Como una cavadura
sin hallazgo
que a sí misma se contiene.



XXI

Para entonces
hiato que ronda la niebla.





Ernesto García López


Estudios de Antropología Social y Cultural, Biblioteconomía y Documentación, así como de Investigación, Gestión y Desarrollo Local por la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.
Profesionalmente se dedica a la gestión cultural, la cooperación internacional y el desarrollo local.
Hasta la fecha ha publicado los poemarios: Voz (1998), Fiesta de pájaros (2002), El desvío del otro (2008); así como las plaquettes Últimos poemas de Félicien Rops (Ayuntamiento de Zaragoza, 2005) por la cual recibió el primer accésit del XXII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza, y Tierra de nadie en Letter Press Broadsides (Poetry Series, 22. New York. USA), perteneciente a la editorial Pen Press (http://www.edicionespenpress.com/).
Acaba de publicar su nuevo poemario titulado Ritual (Amargord, 2011). En la actualidad desarrolla labores de co-dirección editorial en la Revista Internacional de Literatura Galerna junto a Marta López-Luaces y Edward Lamboy. Esta revista de literatura está editada por la Montclair State University de Nueva York (http://www.montclair.edu/) y tiene por uno de sus objetivos establecer un puente de comunicación entre la literatura hispanoamericana y la española.
Colabora como crítico en los blogs literarios Pájaros de papel (http://blogs.laopinioncoruna.es/pajarosdepapel/) del diario La Opinión de Coruña, Pata de gallo (http://patadegallo.blogspot.com/), y en la revista Culturamas (http://www.culturamas.es/)


Lleva el blog Ritual:
http://ernestogarcialopez.blogspot.com/

7 comentarios:

Arturo Borra dijo...

Laura, como ya es habitual, estos fragmentos poéticos enlazan a esas imágenes de Pkh o de Tarkovsky con una intensidad inusual. Quizás como un ritual de abrigo a ese otro "ritual" de Ernesto García Suárez, en el que la soledumbre busca también su espacio para decirse, transitar lo imposible, interrogar las huellas y sólo a través de esa interrogación avizorar como posible una “sobrevida temblando por encima de lo real”.

Ritual de alojo a toda esa fragilidad que el poemario recuerda, como un "río de antílopes muertos" que aun arrastra añoranzas o trae querencias invisibles llamando lo ausente. Tal vez esas ausencias entre las que se mueve esta poesía sean también una tentativa de resistir al cierre sobre sí misma y desplazarse hasta ese límite donde la extrañeza es todo lo que queda.

Los fragmentos que seleccionás me parecen especialmente fecundos (y no hay duda que crecen en la relectura). Condensan la lógica misma del libro: su ritual de apertura, donde el lenguaje mismo es desnaturalizado, sacudido, para revelar sus huecos y también para rebelarse de la mansedumbre del discurso domesticado. Por eso hay que "preguntar por la desolación", para procurar "repetir el asombro". Sin esos pasajes no habría grito; se grita porque hay un deseo de movimiento no sólo inacabado sino también inacabable.

La cita final de Becket me parece la más acertada de las que pueblan el libro. Allí donde no se puede seguir hay que seguir. En esa aporía está instalada no sólo la poesía de Ernesto, sino la de todo aquel que no quiere hacer de la escritura una superficie de certezas, sino un tapiz de interrogantes. Entonces, moverse en callejones sin salida para forjar salidas singulares, que no constituyen ceses ni términos, sino un ritual de los pasajes, poblados de ausencia, justo allí donde no queda más que lo entrecortado, una prosa escueta que se arranca al instante, un poema que fluye porque estalla, haciéndose proliferación de signos en el tiempo.

Gracias entonces por los rituales…

Un beso,

Arturo

Arturo Borra dijo...

Laura, como ya es habitual, estos fragmentos poéticos enlazan a esas imágenes de Pkh o de Tarkovsky con una intensidad inusual. Quizás como un ritual de abrigo a ese otro "ritual" de Ernesto García López, en el que la soledumbre busca también su espacio para decirse, transitar lo imposible, interrogar las huellas y sólo a través de esa interrogación avizorar como posible una “sobrevida temblando por encima de lo real”.

Ritual de alojo a toda esa fragilidad que el poemario recuerda, como un "río de antílopes muertos" que aun arrastra añoranzas o trae querencias invisibles llamando lo ausente. Tal vez esas ausencias entre las que se mueve esta poesía sean también una tentativa de resistir al cierre sobre sí misma y desplazarse hasta ese límite donde la extrañeza es todo lo que queda.

Los fragmentos que seleccionás me parecen especialmente fecundos (y no hay duda que crecen en la relectura). Condensan la lógica misma del libro: su ritual de apertura, donde el lenguaje mismo es desnaturalizado, sacudido, para revelar sus huecos y también para rebelarse de la mansedumbre del discurso domesticado. Por eso hay que "preguntar por la desolación", para procurar "repetir el asombro". Sin esos pasajes no habría grito; se grita porque hay un deseo de movimiento no sólo inacabado sino también inacabable.

La cita final de Becket me parece la más acertada de las que pueblan el libro. Allí donde no se puede seguir hay que seguir. En esa aporía está instalada no sólo la poesía de E.G.L., sino la de todo aquel que no quiere hacer de la escritura una superficie de certezas, sino un tapiz de interrogantes. Entonces, moverse en callejones sin salida para forjar salidas singulares, que no constituyen ceses ni términos, sino un ritual de los pasajes, poblados de ausencia, justo allí donde no queda más que lo entrecortado, una prosa escueta que se arranca al instante, un poema que fluye porque estalla, haciéndose proliferación de signos en el tiempo.

Gracias entonces por los rituales…

Un beso,

Arturo

leonardo dijo...

Tapiz de interrogantes como bien dice Arturo, ritual cotidiano como lo sugiere la brevedad de estos textos que intentan captar la fugacidad de lo posible, explorar las grietas nuestras o de nuestro entorno.
El poema breve se inserta con cierta contundencia en lo aparente.
"Otra cosa el dolor (¿te acuerdas?)
del que sabemos tan poco
y es tangible
y muerde".
Me alegra que siga tu casa activa,
me alegra volver a ella,
me alegra encontrarlos,
Un abrazo

Laura Giordani dijo...

Querido Arturo: ese "río de antílopes muertos" es una de las imágenes del libro que más me sacudió al leerlo.Un poemario cultivador de grietas no sólo en el plano del sentido sino también en el formal, renunciando a las certezas que pueblan cierta poesía sentenciosa y/ó grandilocuente.

La fragilidad que Ernesto nos recuerda, recuperando incluso la inscripción en un muro, atraviesa el libro de punta a punta y ni siquiera el ritual como custodio tradicional de cierta energía es garante de nada. Los rituales que aquí encontramos son rituales ínfimos, cotidianos, a veces invisibles.

Gracias por tu lectura inmersa y naufragada y gracias a Ernesto por este libro.

Un beso,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido Leonardo... qué lindo encontrarte por aquí. Y sí: la casita sigue activa....bueno, activa a su modo. Hace un tiempo llegué a ese acuerdo con este espacio: no crecería al modo capitalista (cada vez más seguidores, más comentarios...) sino al modo del árbol. Un árbol al que se puede regresar (o no) a detenerse un ratito bajo su sombra para seguir caminando. No me gustaban los modos (inconscientemente adquiridos de un sistema expansionista) de "captar clientes", retribuir comentarios, enlazar a quienes quizás no tienes ganas o "monetizar" el blog.
A ver si puedo acercarme a tu Tajalápiz... ¿Cómo estás? Un pajarito me contó que tuvo un encuentro muy hermoso contigo este verano, ojalá pronto repitas por estas tierras levantinas,

Un abrazo muy fuerte y gracias por tu detenimiento,
Laura.

Leonardo dijo...

Laura, sabes que es éste un nido que forma parte de mis virtuales migraciones, por todo lo que dices, por su lentitud, y porque me procura tantísimas alegrías.
Bello encuentro, pero ¿cómo no podría serlo con un ser como Stalker? Y sí, no sabes lo feliz que me haría de poder darme un salto por alla, ojalá pueda concretarlo
Un abrazo

Pilar Alberdi dijo...

Excelentes estos poemas breves.
Qué verdad...
"Ahora todo deviene espectáculo.
Caminito del simulacro".
Excelente tu blog.
Un abrazo.