El espejo del alma de María Negroni


Como el alma que canta por sí misma
en su limpia casa de cristal

Hermann Broch

No hay texto alternativo automático disponible.

Tuve que viajar a Nevada para verte. Una gran planicie rodeaba la casa donde me esperabas con una túnica blanca, más alta que de costumbre.
Presentí que la casa existía en la memoria, cosa que confirmaste atravesando con tu brazo el hielo que suplantaba ahora a las paredes. Acostumbrada a esconderme en las palabras, quise darte una carta. Esa carta hablaba de las diferencias del río: lo que fue, lo que es, lo que será. Pero vos eras el río y la imagen del río, visto desde la altura (quiero decir, la furia misma). Me miraste, morada de ternura, bajo el color inconstante de la niebla. Terminé por tratar de pinchar la carta a tu plumaje pero te negaste, afable, como quien aprecia el esfuerzo de simular lo imposible. El pico tembló ligeramente. Me dejaste a merced de la felicidad, contemplándote, ahora que eras un enorme pájaro blanco.

[El espejo del alma de María Negroni]


María Negroni es una escritora, poeta, ensayista, novelista, traductora argentina. Obtuvo su doctorado por la Universidad de Columbia, con un PhD en literatura latinoamericana. Desarrolla actividades académicas en la Sarah Lawrence College.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Negroni

La cabaña de Dylan Thomas y un poema en su voz


La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque
aún no ha tocado el suelo.

The ball I threw while playing in the park
has not yet reached the ground.



En el año 1949 el poeta Dylan Thomas se traslada a "The Boat House", su nueva casa en la costa galesa, aprovechando un viejo garaje como estudio. Allí escribió el resto de su obra, incluyendo la popular radionovela de la BBCUnder Milk Wood.




Entre ellas, reproducciones y recortes de revista de Lord Byron, Walt Whitman, Louis McNeice, W.H. Auden, William Blake, una pintura de Modigliani,  listas de rimas, palabras y aliteraciones, como buen artesano de la lengua en su taller.
      
Dylan's Writing Shed in the town of Laugharne, the birthplace of the poet, Wales.


El viejo garaje reconvertido en casita de escritura tenía un pequeño escritorio contra una ventana, así como una modesta librería. Dibujos, pinturas y fotografías decoraban desordenadamente las paredes








   


Should lanterns shine

Should lanterns shine, the holy face,
Caught in an octagon of unaccustomed light,
Would wither up, an any boy of love
Look twice before he fell from grace.
The features in their private dark
Are formed of flesh, but let the false day come
And from her lips the faded pigments fall,
The mummy cloths expose an ancient breast.
I have been told to reason by the heart,
But heart, like head, leads helplessly;
I have been told to reason by the pulse,
And, when it quickens, alter the actions’ pace
Till field and roof lie level and the same
So fast I move defying time, the quiet gentleman
Whose beard wags in Egyptian wind.
I have heard many years of telling,
And many years should see some change.

The ball I threw while playing in the park
Has not yet reached the ground.



Si los faroles brillaran

Si los faroles brillaran, el rostro santo se marchitaría
preso en un octógono de insólita luz,
y todos los muchachos del amor
se cuidarían de perder la gracia.
Los rasgos de sus íntimas tinieblas
están hechos de carne, pero que venga el falso día
y que los labios de ella pierdan sus ajados colores,
que el traje de la momia muestre un antiguo pecho.
Me han dicho que piense con el corazón
pero el corazón, como el cerebro, conduce al desamparo;
me han dicho que piense con el latido,
que cambie el ritmo de la acción cuando el latido se acelere
hasta que en un plano se confundan el campo y los tejados
tan rápido me muevo por desafiar al tiempo, el caballero quieto
cuya barba se agita en el viento de Egipto.
He oído el contar de muchos años
y muchos años tendrían que atestiguar un cambio.

La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque
aún no ha tocado el suelo.


Dylan Thomas

Algunos fragmentos de "La luz y los cerdos" de Pablo Blanco





Toda sociedad tiene sus puntos débiles,
sus llagas.
Meted el dedo en la llaga
y apretad bien fuerte 

Michael Houellebecq



"Desde su título, no obstante, La luz y los cerdos avisa de esta tensión o descarga eléctrica como condición de escucha, de lectura. Y no tarda mucho en cumplir su amenaza. Sintagmas por ejemplo como “cerdos de luz” o “la carroña resplandece”, entre otros semejantes, ayudan a ir minando la jerarquía de valores sobre la que se establece la convencional ecuación entre luz, claridad y orden. Los ecos de esta convención resuenan aún en otros sintagmas como “El Rey Sol”, “La Ciudad de la Luz” o en aquella sacralización de la luz exaltada por el estado confesional absoluto de la dinastía de los Austrias, en cuyos dominios “no se ponía el sol”. Así que un blanco que se revuelve contra su blancura no parece una mala noticia. De hecho, desde su fase áurea en los siglos XVI-XVII hasta la actualidad, es como si ese proyecto o modelo de “estado confesional absoluto” hubiera llegado a realizarse como norma de vida, como si se hubiera somatizado a través de las aceleraciones del capitalismo simbólico, la sociedad del espectáculo y el exhibicionismo como forma de vida. Así al menos parece por momentos demostrarse en el boom de ciertas poéticas del confesionalismo para todos los públicos. La compulsión en boga de la poesía como selfie es ya un síntoma de una soledad que, en lugar de politizarse como espacio abierto, se acoraza como imagen que se afirma a sí misma. También Pasolini lo había intuido ya en su momento: “La soledad; hay que ser muy fuertes / para amar la soledad”.

Cuando en cambio se escribe desde “la raíz de la sombra”, desde ese ahí agujereado, se tambalea este orden deslumbrante de valores que dota de autoridad ciega a la realidad establecida. Como se insinúa por doquier a lo largo y ancho de este poemario de Pablo Blanco, como el movimiento de un hilván oscuro, la realidad es entonces denunciada al tratarla a modo de trampa, de “ardid que se cubre con reflejos”, de juego de espejos que ocultan en sus destellos su verdad de miseria, de violencia y crueldad. Señalar ese lado siniestro de la realidad y del lenguaje que la normaliza se convierte así en una labor hostil, desesperada, que no halaga la vista ni endulza el oído, que no busca el aplauso del reconocimiento o el seguimiento porque descree de las bases sobre las que se han levantado los discursos vociferantes del reconocer y del seguir.

A este poemario incoherente de Pablo Blanco le subyace así una especie de grieta que crece, que se expande sin rumbo fijo, impulsada por la fuerza de la ruptura con lo esperado. Todo el libro podría estar funcionando como una máquina de producción de fisuras, de esquizias, que ponen en peligro de desgarro el cuerpo desprevenido de quien se asome o se acerque. En su interior, “todo es grieta”. De hecho, ni siquiera es seguro que pueda hablarse sin más aquí de un interior o un exterior (como si los poemas estuvieran aparte del mundo), sino que más bien la sensación es la de entrar sin transición en el poema como espacio de frontera, como entre o interfaz desde la que los secretos del dolor y del amor se comparten con el paso cambiado, con la boca seca"

Fragmento del Prólogo de Antonio Méndez Rubio
La luz y los cerdos (Editorial Enkuadres, 2017)





Horizonte


No se acuerda.

Por construir mañanas
se ha olvidado.

Va con el amor en la solapa.

El perfume de la sangre es
un dios mudo,
una bandera que se rompe
en su garganta.

No se acuerda.

La memoria es de treinta mil flores


que ni se venden ni se pudren.




Karmamundi
  

Su sombra es el fuego,
un telar de misiles,
un dibujo
de niños pixelados.

Su hombro es la tierra
y su sangre la miseria que surge y se enrolla
como si fuera una alfombra
del cielo prometido.

Alguien canta

y las piedras del camino
se esconden

para renacer muertas.




Padre cielo que estás en los cerdos

  
Restos vulnerables
de tus palabras muertas,

caducadas,
inviolables,

de tu herida que se ensancha
en mi cuerpo y ríe sin consuelo.

Ya no es mía
la verdad
que me vendiste.


La noche
es una venda
que  ya no oculta tus disfraces.


No hay más luz
que la que me he inventado.



Tango
  
Cada dos por cuatro
la genética del alma
es doble
y helicoidal.

Saber no sirve de nada
y los glóbulos deciden
de qué venas
beber.

Un redondel infinito
amanece tras la mirada,

un torrente agrio
y cenital.

Cada dos por cuatro

            el tiempo baila
           
sin medias
            ni red.





Pablo Blanco (Mar del Plata, Argentina. 1976) Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y ha estado ligado siempre al mundo del periodismo, los medios de comunicación y la gestión y producción de eventos y medios culturales. 

En cuanto a su producción literaria, si bien es extensa tanto en poesía como en narrativa, hace muy poco tiempo que se ha dispuesto a la publicación de sus obras. El pasado 7 de junio presentó en Valencia su segundo libro de poesía: “La luz y los cerdos” (Editorial Enkuadres), después de haber presentado en 2016 “La sed de las estatuas” para la bella y singular colección “Poética y peatonal”.


"El bosque de serbal"de Teresa Garbí traducido al italiano por Luna Sanfratello



 


"Il bosco dei sorbi"  (2015, Aracne Editrice) es la versión italiana de "El bosque de serbal" (2001, DVD Ediciones) de Teresa Garbí impecablemente realizada por la traductora Luna SanfratelloEl libro se compone de relatos que recorren distintas estancias de la existencia humana a través de situaciones vitales  - amor, vejez, inocencia o injusticia-  por las que todos atravesamos. 

Haber escogido al serbal como imagen-fuerza del libro es un gran acierto: estos árboles parecen encarnar la pulsión de vida en su devenir estacional, llegando en el otoño a ser llamaradas vivientes en el monte. Últimos rescoldos que se resisten a apagarse ante la inminencia del invierno. 

Permanecer de pie y arder como un último gesto de resistencia.

Vaya este fragmento como muestra de un libro poliédrico e intenso. Tan intenso como la manera en que el serbal, con sus manos llenas de frutos rojos, se alza sin miedo al juicio de la escarcha. O como nosotros mismos, arrojados a la intemperie de la existencia con toda nuestra fragilidad a cuestas.


                                   

Teresa Garbí (fotografía de Emilio Ruiz Zavala)



EL BOSQUE DE SERBAL I



                                                                  







Teresa Garbí y Luna Sanfratello



Luna Sanfratello es traductora literaria y profesora de español del Instituto S. Anna de Palermo. Licenciada en Lenguas Modernas y Traducción, cuenta con varios títulos de posgrado, entre ellos, ha conseguido el máster en “Didáctica del Español como lingua extranjera “ por la Universidad de Roma. Es examinadora DELE y tutora de los cursos de español en línea Ave Global del Instituto Cervantes. 

Actualmente traduce libros del español al italiano de la escritora Teresa Garbí. En 2016 participa en un Simposio sobre Intercompresión románica en la Universidad de Valencia presentando un trabajo sobre las estrategias de traducción literarias analizando textos de Teresa Garbí. 

Ha publicado con las editorales: Peter Lang, Aracne y PUV Universitat de València.



Teresa Garbí nace en Zaragoza, en 1950. Estudia Filología Románica en esa ciudad. Simultanea sus estudios con el ingreso, como alumna libre, en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge, en Barcelona. Es Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Ha trabajado en el Colegio Universitario de Huesca; en Institutos de enseñanza Media de Lérida y de Valencia; en la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia y en la Biblioteca Valenciana.

En 2013 funda Uno y Cero Ediciones, junto a Ángel y a Guillermo López García, Ana Miralles y Emilio Ruiz, Francisco Moreno Fernández y Sergio Gaspar. Entre sus obras de creación destacan: Grisalla, 1981; Espacios, 1983; Alas, 1987; Cinco, 1988 y 2015; La sombra y el pozo, 1993; El pájaro solitario anida tras el muro, 1997; El bosque de serbal, 2001 (traducido al italiano como Il bosco dei sorbi); Desde el silencio, nadie, 2007; Leonardo da Vinci: obstinado rigor, 2009; Sakkara, 2015.
Ha publicado un ensayo: Mujer y literatura, 1997 y varios libros para aprendizaje de español y lectura de enseñanza media (Una pequeña historia, 2000; La gata Leocadia y La gata Leocadia en la granja 2002; El regreso 2005) y dos ediciones de obras clásicas: El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, 2004, y Romancero gitano, de García Lorca, 2011.
Realiza la versión literaria de Der Kaiser von Atlantis, de Viktor Ullmann y Peter Kien, ópera estrenada en el Palau de la Música de Valencia.



Fragmento de Sacrificio de Tarkovski + Welkes Blatt





Fragmento de la película "Sacrificio" de Andrei Tarkovski en conjunción con el tema musical "Welkes Blatt" del grupo musical Forseti, con el poema de Herman Hesse como letra.


Hoja marchita

Toda flor quiere ser fruto,
toda mañana crepúsculo.
No hay nada eterno en la Tierra,
salvo la transformación, la huida.
Hasta el verano más radiante
se marchitará un día y será otoño.
Quieta, hoja, ten paciencia
cuando venga a llevarte el viento.
Sigue jugando, no te defiendas.
Calma, deja que las cosas pasen,
deja que el viento, el que te quiebra,
sople y te lleve a casa.

Welkes Blatt

Jede Blüte will zur Frucht,
Jeder Morgen Abend werden,
Ewiges ist nicht auf Erden 
Als der Wandel, als die Flucht.
Auch der schönste Sommer will
Einmal Herbst und Welke spüren.
Halte, Blatt, geduldig still,
Wenn der Wind dich will entführen.
Spiel dein Spiel und wehr dich nicht,
Laß es still geschehen.
Laß vom Winde, der dich bricht,
Dich nach Hause wehen.

Hermann Hesse

Sacrificio (título original en suecoOffret [sacrificio, víctima, ofertorio, ofrenda]) es una coproducción anglo-franco-suecadirigida por el cineasta ruso Andréi Tarkovski.

Fue el séptimo y último largometraje de ese director; el estreno se realizó en el Festival de Cannes el 9 de mayo de 1986, apenas semanas después del desastre nuclear de Chernóbil y ocho meses antes de la muerte de A. Tarkovski quien la filmó mientras padecía un cáncer terminal y falleció el 29 de diciembre de ese año, la dedicó a su hijo Andréi usando la frase: «con esperanza y confianza».


El no saber cargado de compasión: Chantal Maillard




“El virtuoso es un artista cuyo arte consiste en engordar el "mí" en detrimento del "nos" que el buen poeta ha de cultivar dentro de sí. Sus composiciones son deposiciones del yo.

El poema es otra cosa. Es un oído atento. A lo otro que hay en lo que se percibe. Lo percibido anterior a su formulación. Para formularlo de nuevo, qué duda cabe, pero con solo el in-dicio, lo in-decible por decir apenas sugerido. Pasar entre las formas como un animal entre la hierba, quedando tan solo la fragancia en su pelaje. Una fragancia es un ritmo, un color, una vibración en curso.

Por lo que a mí respecta, aspiro a ser humilde aprendiz de ese animal. Llegar al poema como quien vuelve de caminar por el monte con la chaqueta mojada, y la pone al fuego y humea, y aspira ese humo. ¿Qué palabras serían ésas?”

Chantal Maillard, El no saber cargado de compasión





"Cuando entreví el charquito de agua, supe que aquella nostalgia no se refería a la infancia ni a ningún momento de ella en particular, sino que era la de un gozo profundo ajeno a la conciencia temporal. No sabría, hasta mucho después, que aquel estado de gozo era el de la propia vida, que venía dado con ella, y que si lo perdemos –cosa que suele ocurrir con aquello que llamamos “edad de la razón”- es por efecto de la reflexión….
…cuando el niño dice yo, se ha enajenado en su reflejo, en su doble, y aquel ser primero que no se sabía, ha quedado asombrado, reducido a una sombra. Y el gozo, junto con todo lo que ocupaba esa plenitud, es relegado al lugar del olvido o del misterio, lo que ya no se sabe y no puede saberse porque ahí aún no había palabra". 

Chantal Maillard, Bélgica



Cinco fragmentos de "Lantana" (Ejemplar Único) de Daniela Camacho




Lantana de la poeta mexicana Daniela Camacho,
título número 50 de la colección Poética y Peatonal.
25 ejemplares únicos acompañados del trabajo plástico de Gabriel Viñals







Seis


Escúchame, Lantana, al mundo de los vivos aún le aguardan despertares blancos. En él, 
los pájaros se asustan cuando ven a una mujer mecida por el viento, colgada por el cuello 
de algún árbol. Su terror despide olores especiales. Inundan el estómago y las glándulas. 
No te acerques nunca a esas espinas. Cuídate del cuerpo, ya sin inocencia, que mira hacia 
el futuro con rencor, de su ferocidad gregaria y de las cosas sin explicación.

Hay otra igual a ti que se protege de la noche con asombro, que se ampara del olvido con demandas turbias.






Escena II
(En algún lugar del monte, años después)



Lantana ha cavado un hoyo profundo en la tierra y, aunque se le ve tumbada, todas sus
venas están encendidas: es un relámpago que estalla contra el cielo. Abre las manos. 
Usa los ojos como animales perdidos. Le da la sombra un árbol seco, queriéndose caer.

Escribo para imaginar que ella está a salvo.





Otro comienzo para la voz intranquila 


Te has separado de la sombra 
y has sido destinada a caer de un segundo parto. 

Pero el deseo de vivir no es un deseo. 

De todas las mujeres del mundo, ella te ha elegido a ti para que seas su madre. 

Figura frágil
que acatas el peligro







Lantana,
escucha: 
usa el corazón 
como un abismo





Última carta para la mujer espléndida 
que vuela y aúlla y es mi animal 


Abuela, 

Ya ves que desvarío con tus pulseras vivas. ¿A dónde irán tus manos cuando acaben de morir? Voy a lavarlas con vino, voy a frotarte la piel con romero. Eres un milagro sucediendo delicadamente, un astro nervioso en el amor en mí colmándose. Tu vena generosa aún palpita en los metales pobres. Niña de instintos desconocidos, niña del azul del venado y alacranes vivos, niñita por mí y para todas las niñas. Fruto cifrado. Hembra zumbante. 

Aquí no dejan de girar tus pájaros, abriéndote el camino al cielo.








Daniela Camacho (Sinaloa, 1980) es poeta y traductora. Autora de En la punta de la lengua (2007), Plegarias para insomnes (2008), [imperia] (2013); el libro-objeto Pasaporte (2012) y los libros de artista para la Colección Artes de México: Carcinoma y Híkuri (2014). Compiló la muestra Hijas de diablo hijas de santo. Poetas hispanas actuales, para La Raíz Invertida en Colombia y forma parte de distintas antologías en México y el extranjero. Ha traducido a poetas como Mutsuo Takahashi, Alice Notley, Hiromi Ito, Alda Merini, Ito Naga, entre otros. Vivió en Tokio, Lausana y El Cairo. daniella_cj@hotmail.com



Las 25 pinturas de Gabriel Viñals pueden verse en el enlace de Ejemplar único



Fragmentos de Hölderlin y Rilke: un vivo eslabón en el vasto ciclo de la vida





«Un vivo eslabón en el vasto ciclo de la vida»Hugo von Hofmannsthal (El necio y la muerte)


Mas las favoritas del éter, ellas, las dichosas aves,
moran y juegan con deleite en el eterno recinto del padre!
Suficiente espacio hay para todas. Para ninguna está
el sendero señalado,
y libres se mueven en la casa las grandes y pequeñas.

[Al éter, Fiedrich Hölderlin]




Dónde hay para este adentro
un afuera? Sobre qué dolor
se tiende un lienzo así?

Qué cielos se reflejan allí
dentro, en el lago interior
de estas rosas abiertas?

[..]


Vida silenciosa, abrirse sin fin,
precisar espacio sin tomar de aquel
espacio, que las cosas en derredor
empequeñecen, no ser casi dintornado,
como el claro en blanco y un puro interior,
mucho de extrañamente tierno
e iluminándose a sí – hasta la linde:
nos es algo conocido como esto?
Y luego como esto: que surja un sentimiento,
por qué pétalos tocan pétalos?

[La piel de las rosas, Rainer Maria Rilke]


"Ambos poemas provienen del año 1907. En sus versos, el «objeto inagotable» está ya lo suficientemente dintornado, como para permitirnos reconocer la profundidad de la conciencia poética y hacernos abismar en la pura potencia de su visión. La claridad, no obstante, a veces deslumbra: con referencia a la obra de Rilke, más de un crítico habla aún de `cifras'. Es que nada nos es –nos ha llegado a ser– más extraño que esto: el sabernos uno con las demás criaturas, el entrelazamiento de todo lo vivo, la inclusión de la muerte (de esa –como la de la luna– siempre oculta cara) en nuestra experiencia vital.


Justamente en este sentido –sobre todo en lo que concierne a los dos aspectos mencionados en primer término–, nos parece que la exégesis heideggeriana no ha hecho justicia a la obra poética de Rilke. Lejos de omitir un «esencialmente más original despeje del ser», despliega esta poesía una más diferenciada saga del ser, una saga que trasciende lo meramente humano, para abarcar la totalidad de la creación. La compenetración, la íntima unión con el mundo, se transforma en la reconocida unidad de la criatura:

    A través de todos los seres se extiende un espacio:
    el espacio interior del mundo. Las aves vuelan silenciosas
    a través de nosotros. Oh, yo, que quiero crecer


Fragmento de "Friedrich Hölderlin y Rainer Maria Rilke: Metafórica de lo íntimo y canto de la totalidad en 3 siglos de poesía alemana"- por Guillermo C. Colussi y Héctor A. Piccoli

Para leer el artículo completo, pinchar Aquí.




Un nido donde los árboles rechazaban la muerte


J'ai revé d'un nid oü les arbres repoussaient la mort.
[Soñé con un nido donde los árboles rechazaban la muerte.]

M Adolphc Shedrow, Berceau sansprumesses


Recogí un nido en el esqueleto de la hiedra.
Un nido suave de musgo campestre y hierba de ensueño.

Yvan Goll, "Tombeau du pere",




Gastón Bachelard

Si pudiéramos encontrar de nuevo nuestro deslumbramiento candoroso cuando antaño descubríamos un nido. Este deslumbramiento no se desgasta, el descubrimiento de un nido nos lleva otra vez a nuestra infancia, a una infancia. A las infancias que deberíamos haber tenido.

Cuántas veces he conocido en mi jardín la decepción de descubrir un nido demasiado tarde. Ha llegado el otoño, el follaje se desnuda ya. En el ángulo formado por dos ramas, he aquí un nido abandonado.
Descubierto tardíamente en el bosque invernal, el nido vacío reta al buscador.
El nido es un escondite de la vida alada ¿Cómo ha podido ser invisible?
¿Invisible frente al cielo, lejos de los sólidos escondites de la tierra?


Pero los sueños de nuestro tiempo no van tan lejos y el nido abandonado ya no contiene la hierba de la invisibilidad. Recogido en el seto como una flor marchita, el nido no es más que una "cosa". Tengo derecho de cogerlo en la mano, de deshojarlo. Me vuelvo melancólicamente hombre de los campos y de los matorrales, presumiendo un poco del saber que transmito a un niño diciendo: "es un nido de paro".





Así el viejo nido entra en una categoría de objetos. Cuanto más diversos sean los objetos más sencillo se hará el concepto. A fuerza de coleccionar nidos se deja a la imaginación en paz. Se pierde contacto con el nido vivo.



Sin embargo, es el nido vivo el que podría introducir una fenomenología del nido real, del nido encontrado en la naturaleza y que se convierte por un instante —la palabra no es demasiado grande— en el centro de un universo.


Levanto suavemente una rama, el pájaro está allí incubando los huevos. Es pájaro que no echa a volar. Se estremece solamente un poco.Tiemblo ante la idea de hacerlo temblar. Temo que el pájaro que incuba sepa que soy un hombre, el ser que ha perdido la confianza de los pájaros.


La casa-nido no es nunca joven. Podría decirse que es el lugar natural de la función de habitar. Se vuelve a ella, se sueña en volver a ella. Este signo del retorno señala infinitos ensueños, porque los retornos humanos se realizan sobre el gran ritmo de la vida humana, ritmo que franquea años, que lucha por el sueño contra todas las ausencias.

El nido - lo comprendemos- es precario y, sin embargo, pone en libertad dentro de nosotros un ensueño de la seguridad. ¿Cómo es posible que su fragilidad evidente no detenga semejante, ensueño? Revivimos, en una especie de ingenuidad, el instinto del pájaro. Nos complacemos en acentuar el mimetismo del nido todo verde entre el verde follaje. Lo hemos visto decididamente, pero decimos que estaba bien escondido. Ese centro de vida animal está disimulado en el inmenso volumen de la vida vegetal. El nido es un ramillete de hojas que canta. Participa de la paz vegetal. Es un punto en el ambiente de dicha de los grandes árboles.




Fragmentos del libro" La poética del espacio" de Gastón Bachelard, dedicados al nido como imagen y lugar de ensueño poético.


Arvo Pärt Silentium




Tabula Rasa es una pieza escrita en 1977 por el compositor estonio Arvo Pärt. Abarca dos movimientosLudus y Silentium, y es un concierto doble para dos violinespiano preparado, y orquesta de cámara.