jueves, 28 de febrero de 2013

Cuatro poemas de Figuras de la asfixia de Arturo Borra


Winter woods, Erin Clark



La lectura de Figuras de la asfixia de Arturo Borra, constituye una vertiginosa cuenta atrás en diez tiempos: desde el primer poema, Genealogía de las cercas (cercas como origen de todas las asfixias que padecemos) se despliega una cuerda que nos lleva por distintos pasajes de la opresión y el desamparo: Lods, Treblinka, Vladivostok, Irak, la austral Villa Oculta; hasta escenas en las que lo que clausura la respiración es –y ahí reside su carácter más terrible- cotidiano y próximo: un perro envenenado por el impecable vecino, niños columpiándose en una plaza improvisada, escombros en tiempo de paz. 

Los poemas se hacen orografía inestable, soporte precario para tanta intemperie que, paradójicamente, no cesa de arrebatarnos el aire. 

A medida que avanzamos, la palabra poética aprieta nuestra garganta para aflojar (en realidad, no afloja la opresión, pero hay un estallido, un grito) en la sección final, Material utopía, en la que se insinúan resquicios, grietas, para resistir la asfixia. El poema inmediatamente anterior, Sin cielo, nos advierte: “Ni ángel ni redención: promesa desde el derrumbe.” 

No todo es noche cerrada, hay ensayos y revueltas que hacen transitable la oscuridad como última respuesta. Hay penumbra rescatada de los escombros. No una promesa metafísica o absoluta, sino la posibilidad de construir de manera colectiva un mundo en el que respirar sea posible. Hay líneas luminosas, discretas, que se tienden entre las cosas y nuestros ojos y sobre todo, entre nosotros y los otros. Revueltas, asambleas de deseos insurrectos, confabulaciones. Aquí reside cualquier posibilidad de construcción de esa utopía: en ese “libro de los otros: el más necesario e imposible de los libros. Su testimonio interrumpido.” que invoca el poeta en la propia espalda del libro. 

Laura Giordani, Febrero 2013





VOCABLOS EN LA PIRA

Hacharon el tronco del lenguaje:
su madera más urgida.
No hay abecedario que
sane esa corteza lastimada.

Algún árbol sublevado pudo
sobrevivir sin raíces.

La furia del saqueo hizo el resto.



broken rails



LOS VENCIDOS

Abrazar no
la derrota sino
los vencidos/ su
testimonio: una lengua
robada al letargo
desafiará la historia
y habrá desentierro/ genealogías
en las que rebuscar
alguna promesa
murmurando todavía.



Ossip Mandelstam



GULAG DE VLADIVOSTOK

A Ossip Mandelstam, in memorian

por la ranura
campos humeantes
el frío rabioso
que congela las lágrimas

veinticuatro horas no son
veinticuatro
no hay
suma concebible aunque la estepa
del corazón
no derrita
todo este silencio amontonado
en los ojos

(1938)







ACOPIO

Sobre niños sedientos se derraman ríos
blancos. No beben: tienen sus labios
cosidos. Un duraznero se consume
aguardando la sequía augural.

También la fiebre acopia
vanamente
un futuro. Mientras
disparan una promesa falsa
los mandatarios acumulan paraísos
sobre la indefensión de los tejados.

(Argentina, diciembre de 2001)


de Figuras de la asfixia (Germanía, 2012).
Col·lecció Voces del extremo, 4
ISBN: 978-84-15660-09-5 - 112 pàgs.

Enlace al blog de Daniel Conde c c rider, con más poemas, comentarios y tesoros. Un espacio altamente recomendable.







Arturo Borra (Argentina, 1972, residente en Valencia) es licenciado en comunicación social y actualmente realiza un doctorado en estudios interdisciplinarios de la comunicación. Ha participado en las antologías poéticas Aldaba (2003), Cuadernos Caudales de Poesía (2007), Los centros de la calle (2008),Madrid: una ciudad, muchas voces (2010) y Por donde pasa la poesía (2011). También ha publicado el libro de prosa poética Anotaciones en el margen (2008), la plaquette Cielo partido (2009) y los poemarios Umbrales del naufragio (Baile del Sol, 2010) y Figuras de la asfixia (Germanía, 2012). Ha colaborado con diferentes revistas y publicaciones literarias y comunicacionales de Argentina, México, Brasil y España.  Mantiene el blog Poeticas en diaspora


miércoles, 20 de febrero de 2013

Desprendimientos en la poesía de Olvido García Valdés


Cuando el lenguaje rebasa su carácter instrumental y su utilidad en la inmediatez, comienza a generarse esa materia otra que es la poesía.



Tronco de chañar 


Varias ideas sobrevuelan la lectura de la poesía de Olvido García Valdés: extrañeza, fragmentación, despojamiento, pero tomaré la idea de desprendimiento que se hace más y más nítida y percibo operando en varias dimensiones de su escritura.

Por un lado, desprendimiento del yo que permite alejarse y -en esa distancia incluso de los propios flujos mentales y emocionales, generar extrañamiento. Desprenderse para tomar distancia enunciativa.

La autora tiene un texto que acompañó una lectura suya llamado  “La poesía, ese cuerpo extraño” en el que encontramos esto: “la escritura entendida como segregación que ciertos organismos producen, segregación de algo que forma y no forma parte de ellos; un cuerpo extraño, y quizá nombra la extrañeza que a veces causa lo más propio, lo más vivo e innegociable de uno mismo”

Allí mismo podemos leer: “Sólo desde lejos se llega a estar dentro”.

En el libro Ella, los pájaros, hay un poema que expresa con precisión e intensidad ese desprendimiento que deviene extrañeza.


Tras el cristal, se desconoce
el cuerpo, como un hijo
que crece, como si jugara
y de pronto fuera desconocido.
Coloca entonces
tu mano en el estómago,
la palma abierta, y respira
profundo. Al fin somos culpables
de quien muere, y también
de vivir. Barrios
se hacen poblados peligrosos
por la noche, hay humaredas,
rostros cetrinos junto a fuegos.




En este sentido, el lenguaje estaría operando como la sustancia a través de la que desplazarse desde lo íntimo hacia fuera, en un movimiento centrípeto para luego regresar y reencontrarnos de otro modo. Como la araña que segrega de su propio organismo la materia viviente que le tenderá cuerdas para experimentar una nueva geometría, otras perspectivas desde las que contemplar su centro. Cuando el lenguaje rebasa su carácter instrumental y su utilidad en la inmediatez, comienza a generarse esa materia otra que es la poesía.


Montecito de La Rinconada, reserva natural Francisco Tau


También hay un desprendimiento de las operaciones retóricas frecuentes en poesía como renuncia a cualquier tipo de pirotecnia verbal o efectismo. Hay desnudez, despojamiento, austeridad; una austeridad que va mucho más allá de una opción estética de lo famélico, para convertirse en una apuesta ética y por qué no, política, en la que el yo ocupa un lugar de enunciación siempre precario, incompleto. Hay una renuncia a ceder a lo atractivo, a sujetarse a puntuaciones estrictas, descolocando los significados o al menos, haciéndolos móviles para abrirlos a nuevas posibilidades.

Desprendimiento en su acepción de desunir, desatar lo que estaba fijo o unido. Con un movimiento de archipiélago a la deriva, desasido de un núcleo que garantice cohesión, hay una proliferación fragmentaria, en la que a veces cuesta saber qué tiempo o lugar están en juego en el poema. Sin embargo, hay un intenso dolor enhebrándolo todo.

siento necesidad de verte,
háblame de maíz,
del azul de las plantas

hay un lugar donde vivo contigo,
en él la cigüeña camina
como si cabalgara lentamente


después de la tormenta


Mudar, movimiento de la muda y su desprenderse para ser en otro lugar.

“Mudar sin ligereza, no ir
sino desprenderse”

 Los poemas de Olvido García Valdés, como esas crisálidas de cigarras que encontramos todavía aferradas al tronco, (transparentes y tan frágiles que pueden disolverse con la torpeza de nuestras manos) en las que sabemos que algo milagroso ha acontecido, una epifanía que se nos escapa y  apenas podemos reconstruir aprendiendo a leer en las carcasas, en las cortezas, en los retazos de una conversación que nos alcanza en la calle, reconstruir la agitación de la hierba en el esqueleto de un potrillo blanqueándose al sol o el canto en una casa abandonada en la que ahora sólo silba el viento.


Muda de chicharra- Reserva Francisco Tau


escribir el miedo es escribir
despacio, con letra
pequeña y líneas separadas,
describir lo próximo, los humores,
la próxima inocencia
de lo vivo, las familiares
dependencias carnosas, la piel
sonrosada, sanguínea, las venas,
venillas, capilares



"Desprendimientos en la poesía de Olvido García Valdés"
Laura Giordani (2010)




Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) es licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid. 
Ha sido profesora de Lengua Castellana y Literatura, y Directora del Instituto Cervantes de Toulouse. 
Considerada una de las voces más sólidas de la poesía en español, ha publicado los siguientes libros: El tercer jardín (1986), Exposición (1990, Premio Ícaro de Literatura), Ella, los pájaros, (1994, Premio Leonor de Poesía), Caza nocturna (1997) –traducido al sueco, Nattlig jakt, en 2004; y al francés, Chasse nocturne, en 2009)–, Del ojo al hueso (2001), La poesía, ese cuerpo extraño (Antología) (2005), Y todos estábamos vivos (2006), el libro-disco El mundo es un jardín (2010) y Lo solo del animal (2012). Una antología de su obra, Racines d’ombre, ha aparecido en francés en 2010, y otra, Poesie, acaba de publicarse en italiano; textos suyos han sido traducidos igualmente al inglés, alemán, portugués, rumano, polaco y árabe. En Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008) se recogió su obra poética hasta esa fecha. 
Es también autora del ensayo biográfico Teresa de Jesús (2001), de textos para catálogos de artes plásticas (Kiefer, Tàpies, Fernández de Molina, Zush, Broto, Luis Costillo, Juan Soriano, Bienal de Venecia 2001, Vicente Rojo...) y de numerosos trabajos de reflexión literaria. Ha traducido los libros de Pier Paolo Pasolini, La religión de mi tiempo (1997) y Larga carretera de arena (2007); y, en colaboración, una amplia antología de Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva, El canto y la ceniza (2005). Ha codirigido las revistas Los Infolios (1987-2005) y El signo del gorrión (1992-2002); fue asimismo miembro de la comisión permanente de la revista hispano-portuguesa Hablar/Falar de poesia (1996-2002). En 2007 se le concedió el Premio Nacional de Poesía.

Enlace original a la bio: http://enclavedelibros.blogspot.com.es/2013/02/poetas-en-la-resitencia-recital-olvido.html


viernes, 15 de febrero de 2013

Cuatro fragmentos de El Plazo de Olga Muñoz Carrasco


Acudimos a los cerezos, rezando para que no desaparezcan segundos antes de nuestra llegada.



November morning-Hannah Honnypie

1.

Sólo llega la luz a algunas zonas. La mayoría sigue en penumbra, esperando la retirada de esta sombra cicatera que impide verlo todo. Constato la presencia dura, bajo el almohadón, del hueso. Se trata de un sostén mínimo que cede bajo un cielo sin color. Tantas capas de aire sobre nuestros pobres hombros.

La duda se extiende como una mancha viscosa, su transparencia insiste en engañar al ojo. Resulta agotador eliminarla y además los dedos no responden.





First moon

13.

Una anciana busca los huesos del hermano. Respiran manchados en alguna cuneta, luminosos. La madre de ambos, enterrada lejos, logró abrir en su cuerpo un hueco para el hijo, una casa vacía a la que volver un día tal vez. Los restos del hombre serán para entonces minúsculos, con seguridad caben en el nido materno.

La hermana escarba y gime. Va cargando las piezas, atándolas con sogas que arrastra por el campo. Una montaña de huesos lleva a la espalda. Qué escaso el tiempo para completar el puzzle.

23.

El levante arrecia fuera. Dentro nos quitamos el aire unos a otros con palabras que hierven y malos modos. Bocanadas, mordeduras, o simplemente llamadas de socorro. Hay espacio suficiente en el suelo, en numerosos huecos invisibles. La ración de aire en cambio mengua, y seguimos respirando acompasados. Salimos al mar todos los días con la intención de llenar de viento los pulmones.


Dark cherry tree


45.

Acudimos a los cerezos, rezando para que no desaparezcan segundos antes de nuestra llegada. La subida es lenta y pedregosa. Nos sorprenden el marrón y el gris, los robles tan borrosos. El sueño se disemina y anestesia el paisaje. Tal vez es la mirada, la incapacidad de ver unas flores tan evidentes para todos. Pueden imaginarse limpísimas y llenas de luz, con los bordes fosforescentes de tocar el aire.

Alguien arrastra un vestido blanco por los helechos, un vestido que adquiere condición de mortaja. El tejido puede ser también rosado, si lo miramos bien. Lienzos para el parto ahora, cuando la retina estalla repleta de puntos blancos y el paseo nos hipnotiza. Aquí están los cerezos, al fin, y los tobillos cubiertos de sangre y jirones.

Olga Muñoz Carrasco
de El Plazo ( Colección ONCE de Amargord Ediciones, 2012)

Una reseña de El plazo de Patricia Esteban, en Tendencias 21
"Poesía al acecho de lo feroz", un fragmento:


“Esqueletos”, “cráneos”, “fémures” que se disgregan por los poemas y sacan a la luz lo que resiste, lo que soporta nuestra consunción, lo que subterráneamente somos y que, sin embargo, podría(mos) llegar a tocar(nos) como otro. Huesos reordenados, reinterpretados como una clave, una pieza del puzzle de la realidad, en la que constantemente se abren fisuras a la espera de la inserción de fragmentos de sentido.

Desentrañar, descifrar en El plazo es poner en marcha una memoria radical, nunca nostálgica o sancionadora de un orden dado. Y en este sentido podrían considerarse el hueso y la memoria nodos donde a lo largo del libro se cifran las condiciones de un compromiso –de resistencia– con la realidad colectiva: entre el sujeto y lo social –el mito y la tribu–"




Olga Muñoz Carrasco se doctoró en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, y actualmente trabaja como profesora de Literatura en la Universidad norteamericana Saint Louis de Madrid. Como investigadora, está especializada en la poesía de la poeta peruana Blanca Varela, sobre la que en 2007 publicó el libro “Sigiloso desvelo. La poesía de Blanca Varela”, editado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. 

“La caja de música” fue su primer poemario publicado, en la colección de poesía “Señales de vida”, editada por la Fundación Inquietudes y la Asociación Poética Caudal. El Plazo (Colección ONCE de Amargord Ediciones) es su segundo libro.

viernes, 8 de febrero de 2013

Lecturas Laterales: De la poesía, T.S. Norio, por Ernesto García López




Libros de la Herida y Cambalache coeditan una extensa obra para entender la poesía, que al mismo tiempo es libro poético y antología de poemas de todo tiempo y lugar

El escritor asturiano T. S. Norio ha investigado en el sentido y función de la poesía y de los poetas a lo largo de las épocas y en las diferentes culturas. La editorial sevillana Libros de la Herida, centrada en la poesía (ha publicado a autores contemporáneos y singulares como Alberto Porlan, Juan Antonio Bermúdez, Pedro del Pozo o Manuel Fernando Macías), y la ovetense Cambalache, con intereses diversos (ecología, feminismo, inmigración, historia, literatura infantil…), unen sus esfuerzos y cuidados para publicar este libro tan especial. (Ernesto García López)


Tenemos que arar la totalidad del lenguaje. 
Wittgenstein 





Podemos acercarnos a los libros desde umbrales muy diferentes. Tradicionalmente, cuando un lector se apresta a escudriñar una reseña o crítica literaria sobre poesía, está más o menos acostumbrado a texturas de corte filológico. 

En esta ocasión les invito a realizar una lectura antropológica y filosófica del libro De la poesía, de T. S. Norio (Libros de la Herida y Cambalache, 2012), una reconstrucción sociohistórica del “hecho poético” tomado como proceso, como una suerte de praxeología social, no sólo artística o creativa. 

Frente a una perspectiva hermenéutica, textualizada, de lo poético, les propongo lanzar una mirada “pragmatista”, adscrita a los modos en que las personas y las sociedades han dado y dan sentido a sus actos. 


La lógica abductiva de “De la poesía”


Reconstruir la función y el papel cultural de “lo poético” en distintas épocas y sociedades (como pretende este libro) se puede hacer por muchas vías. Tradicionalmente, la racionalidad occidental nos recomienda dos formas hegemónicas: la vía de la deducción o la vía de la inducción. Objetivismo y subjetivismo frente a frente. Sin embargo, desde que Spinoza tratara de desbordar esta falsa antinomia, podemos recuperar otro modo de acercarnos al estudio de las cosas. 

Se trata de la lógica de la abducción, es decir, no llegar a una conclusión sobre algo, sino llegar a un lugar epistemológico desde donde permitir la construcción de nuevas hipótesis a partir de las “pistas de lo real”. En resumen, en vez de cerrar una explicación, producir un escenario desde donde abrir nuevos sentidos y posibilidades heurísticas. 

Estamos ante el modo de conocimiento de Sherlock Holmes, la lógica weberiana de la producción de hipótesis o, por poner un ejemplo más contemporáneo, el “paradigma indiciario” de Carlos Gizburg, huellas tal vez infinitisimales que permiten captar sin embargo una realidad más profunda. Dar más importancia a la invención de posibilidades analíticas que al cierre epistémico por medio de una teoría omnicomprensiva. 

Así, la hipótesis sería algo así como “mira todo lo que tienes de una determinada forma” para comprender que lo real es, antes de todo, una construcción epistemológica, un arte de la invención. Pero cuidado, sin caer en estériles posmodernismos que niegan la existencia de lo real y que rechazan cualquier posibilidad de conocimiento. 

Tomado el libro desde esta lógica abductiva, De la poesía, se nos abre como un enorme panel de posibilidades sobre lo real poético, sobre las distintas posibilidades y dimensiones que esta práctica cultural, estética, intelectual ha devenido en los distintos universos sociales donde se ha visto inmersa. No podemos aplicar respuestas homogéneas, ideacionales, universalizantes a un hecho que es, intrínsecamente, diverso y heterogéneo.


Los “juegos lingüísticos” de Wittgenstein aplicados a “De la poesía”

Es ya clásica la distinción entre “Lengua” (langue) y “Habla” (parole). La sociolingüística tiene como objeto de investigación no la “lengua” (la base material del lenguaje, la gramática y estructura sintáctica del mismo), sino el “habla” (el sentido del lenguaje, la configuración sociocultural del lenguaje, la dimensión colectiva de su práctica, los diferentes usos sociales que se hacen del lenguaje, aquello que está en alguna base de todos los actos del habla que el lingüista puede observar: la base histórica, por ejemplo). 

Desde este mismo punto de vista, todo aquel interesado en comprender las dimensiones del lenguaje (y la poesía no deja de ser una manifestación más de los procesos y prácticas del lenguaje humano) tendría que ubicarse en el nivel lógico de inteligibilidad, debe dar con las reglas que permitan la comprensión de un modo de acción, dar con el sistema del habla que permita explicar la lengua. Siguiendo este camino, lo poético no sería la gramática de lo poético, la forma de lo poético, sino el conjunto de interacciones entre la dimensión infraestructural de lo poético y su configuración sociocultural como sistema de significación. 

Frente a este enfoque, “el decir del decir”, o sea, quién dijo eso, cuándo lo dijo, cómo lo dijo, por qué lo dijo, cómo lo dijo, frente a quién lo dijo, o sea, el enfoque pragmatista de Wittgenstein sobre el lenguaje (lo que el filósofo austriaco denominó “los juegos lingüísticos”) nos puede ser de enorme utilidad para un acercamiento a la poesía. El sentido del lenguaje, su significado, está en sus diferentes usos sociales. Llevado al tema que nos ocupa: el significado de lo poético estaría en los múltiples modos que diferentes sociedades han “usado” lo poético para decirse, para nombrarse, para interrogarse estéticamente. 

Por eso, el ejercicio que nos propone De la poesía de T. S. Norio es, paradójicamente, una propuesta de “destextualización” de la poesía, con el fin de volverla a encarnar dentro de los espacios sociales donde se gestó, de sus prácticas y usos a lo largo del orbe terrestre y sus distintas condiciones sociohistóricas, con el anhelo de recuperar el significado de la misma fuera ya de “teoreticismos” abstractos que han tratado de encapsular la poesía dentro de visiones universalistas y/o intelectualistas. 

La reseña completa de Ernesto García López  en Tendencias 21
http://www.tendencias21.net/Lecturas-laterales-De-la-poesia--de-T-S-Norio_a14699.html




Otras huellas De la Poesía en la red:

Una reseña de Laura Casielles en El Cuaderno
http://librosdelaherida.blogspot.com.es/2013/01/dejar-decirse-la-poesia-una-resena-de.html

Libros de la Herida
http://librosdelaherida.blogspot.com.es/2012/11/de-la-poesia-de-t-s-norio.html

Entrevista En el Candelero (RVK, 107.5FM), el programa de la Asociación Cultural Candela http://audio.urcm.net/Libros-De-la-Poesia-de-T-S-Norio

Entrevista en audio junto a David Eloy (Miedo de ser escarcha) y Miguel García Arguez (Danza Caníbal) en la que dialogan sobre los usos de la poesía, el secuestro de la palabra, las danzas para salirse de la antropofagia loca del capitalismo, los activismos del lenguaje y la poesía como herramienta para no comernos los unos a los otros.
http://www.ivoox.com/123-de-poesia-para-no-ser-audios-mp3_rf_1653729_1.html