domingo, 26 de abril de 2009

Dos poemas de Román Porras



Hoy quiero la sed llena y las acículas;
la resina que duerme bajo el árbol.
Quiero semen de flores en el bosque
erguido en las pezuñas y las ubres.

Y sigo masticando en las turberas
pedazos de dentina con almizcle.
Con leña carbonífera y saliva
expío la memoria de los ciegos.

Luego, regresaré a mi casa muerta,
a regar con orines los derrubios
donde crezco con dientes sin encías.

Todavía soy lumbre en el estómago
y puedo persistir innumerable
repartido en los hijos de las moscas.


puede que sea el día manado antes
por antiguas esponjas de leche y agua
o saliva ancestral de aquellas fuentes
si pudiera salirme de los pájaros

de la ciudad abierta y de los árboles
llenos de muertos fósiles y larvas
o ser la piel nocturna de las aves
si pudiera adentrarme más afuera

de las gotas de vidrio tras la lluvia
o remontar los vasos lodazales
sobre lentas lombrices portadoras
si pudiera quedarme y ser estómago.

receptáculo quieto de barrigas
o boca que mastica los helechos
en casas similares a la suya
si pudiera volver a ser soluto

de su sed disolvente de sustancias
o freza torrencial de los sargazos
si pudiera ser ahora como antes
de los barcos de peces pobladores.




Román Porras

"...Siempre he sido de "ciencias" y mi aspiración hasta hace poco era llegar a ser científico. A pesar de ello nunca he llegado a perder el interés por la literatura aunque mi relación con ella podría definirse como caótica y a veces compulsiva. Por otra parte, escribir cartas o algún relato breve me permitía dar a conocer situaciones personales o ideas que nunca me hubiera atrevido a exponer en una conversación.

De los autores que recuerdo, los que más han influido en mi forma de relacionarme con el mundo, tal vez porque los encontré en mi primera adolescencia, son Pablo Neruda y Hermann Hesse. A estos siguieron otros: Alberti, Pedro Salinas, Blas de Otero, Lorca, Ramón Llull, Kafka, San Juan de la Cruz, Samuel Beckett, Saramago, ... y muchos más que de algún modo me permitían vivir mis "otras vidas" , imaginarias pero a la vez tan reales. Al mismo tiempo, los textos científicos, Darwin, Richard Dawkins, Desmond Morris, Konrad Lorenz, James Lovelok, Lynn Margulis, etc. han contribuido a formar mi visión, a veces demasiado racional, del mundo".

miércoles, 15 de abril de 2009

Roberto Juarroz y las manos- Dos poemas


11

El poema respira por sus manos,
que no toman las cosas: las respiran
como pulmones de palabras,
como carne verbal ronca de mundo.
Debajo de esas manos
todo adquiere la forma
de un nudoso dios vivo,
de un encuentro de dioses ya maduros.
Las manos del poema
reconquistan la antigua reciedumbre
de tocar a las cosas con las cosas.

Cuarta poesía vertical (1969)




38

La mano se extiende,
pero a mitad de camino
la detiene una imagen.
Y se marcha entonces con ella,
no para poseerla
sino tan sólo para entrar en su juego.
La mano ha comenzado a enamorarse
en el camino y así la posesión y el don se le escapan.
La mano ha cambiado su destino
por el vuelo que no es un vuelo de pájaro,
sino un abandono a las mareas que no tienen costa
o a los desequilibrios de una sabiduría diferente.
La mano ha renunciado a su objeto
y ha adquirido el valor de su distracción.

La mano ha renunciado a salvarse.


Séptima poesía vertical (1982)

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Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto. También la poesía es un amago, pero su ademán permanece, como si fuera algo más. El hombre y su lenguaje empujando implacablemente sus límites, desvestidos de todo cuanto no sea límite, desvistiéndose de aquello que ahora lo es. Suprema afirmación, es también lo más cercano a la suprema negación. La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha.

Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles.


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jueves, 2 de abril de 2009

La marcha de los 150.000.000 de Enrique Falcón: próximo alumbramiento de su versión definitiva


En pocos dias, verá la luz La Marcha de los 150.000.000 de Enrique Falcón. La presente edición será definitiva y presentará la totalidad del poema (en 5 secciones, en 55 cantos, en 5.000 versos) con su estructura final, incorporando las 3 secciones completas que faltaban (“Para los que aún viven”, “La Caída de Dios” y “Canción de E”) y reescribiendo significativamente las dos iniciales ("El Saqueo" y "Los Otros Pobladores", que ya habían sido publicadas en sendos libros de 1994 y 1998).


El libro se va a publicar gracias a la apuesta del poeta y editor Ignacio Escuín


La maqueta es de Enrique Cabezón, así como las ilustraciones que, versionando obras de Käthe Kollwitz, recorren el volumen.



Índice

* Prólogo Cinco (por Jorge Riechmann, Antonio Orihuela, Eduardo Milán, Eduardo Moga y Miguel Casado)
*«La marcha de 150.000.000» (poema): 1/. El Saqueo 2/. Los Otros Pobladores 3/. Para los que aún viven 4/. La Caída de Dios 5/. Canción de E

* Nota final de agradecimientos

Editorial Eclipsados, 2008

http://www.editorialeclipsados.bigcartel.com/


Fragmentos de dos cantos


Canto XIV

“Cuando salís, los otros pobladores de la casa nada dicen ni os dicen.
Luego, cubriéndose de auroras cojas, abren la espalda del niño y miran
asomándose con espuma ante todos los vértigos.
Aromas de cremaciones en la terraza, incendios para todas las bocas del mundo,
desde esta espera podría verse la enjambrada lenta en las colinas
(objetivamente, el hombre)
desde el pie de la trinchera, del salón adosado a la masacre,
salís con los otros pobladores de la cara
encendiendo el aire con los dedos
dejando la plaza, sola,
en la ruta dormida de cada sacrificio;
de la casa habéis salido donde principia el miedo
donde principia el hambre
dejando los instantes agotados, fuera de la casa del salón vencido
de los dormitorios tan cargados de cosas y ausencias,
sacudirán luego los portales, las canciones más débiles
para volverse luego al niño de la alfombra
para mirarle la espalda abierta,
para ofrecerle el último alarido.


Cuando salís, ha perdido la facultad de morirse
y en el cubo del rincón ya no habita nadie
porque aquí no existe el miedo
donde principia el llanto no puede existir el miedo.

Y la boca de nuevo,
sólo la boca, entonces,
cae del estropicio calculado de un poema
y amontona sacos y pulmones en la tarde
en la tarde sus tendones
imposibles, destensados, vueltos agua en el declinar del rito.

Los otros, los pobladores, no dirán de nuestra espera
sacarán al gato del azul de sus vitrinas
alcanzarán la ira en la penumbra del niño
repartirán su aullido, las gotadas de la noche contra el miedo
y ya no habrá ni juegos, ni visitas.”




Canto XXVII

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Para los que aún viven,
son ciertos los caminos que avistan la protesta.

Oíd:

bajo las cañadas azules yo espero entre vosotros
que llegue el mediodía con un cántaro vivo
—agua para el hombre tatuado de muertos,
va la sed cambiada con mi niño en el vientre

: y vengo ante vosotros
seco y empotrado por ángeles sucios
me pongo en la cola de quienes cantaron
la jauría del hombre y sus miedos con lumbre


Oíd:

son ciertas las historias que nacen con heridas
las noches que, tapiadas, nos marcaron el cuello;
son ciertos los caminos y esta marcha invisible,
la sangre innecesaria y su rastro de esponjas

PERO

yo vengo ante vosotros con agua en mis caderas:
por detrás de vuestras hambres va la casa del mundo…
y el mar no existe ya.

Oíd:

Para los que aún viven,
son ciertos los caminos que anuncian la revuelta:
los niños sin sus sombras ya ruedan como amantes
por las tercas mortajas que cosisteis vosotros:

¿podréis
entonces levantaros de las tumbas de vuestro corazón?

---- --—con el ojo del tiempo,
--------------lo que fue pronunciado?
--

Enrique Falcón

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" frente a los que creen que toda literatura comprometida ha de manifestarse en términos llanos, desprovistos de excrecencias estéticas –y hasta de literaturidad–, que rebajan su voltaje crítico, el poeta valenciano demuestra que puede hacerlo también –y aun con mayor eficacia– con una asunción radical de los procedimientos expresivos de la modernidad, deudores del irracionalismo y la descanonización del arte.

En Enrique, el compromiso ético y la denuncia social no excluyen la elaboración lingüística.

Muy al contrario, sus versos plasman, en su hosquedad rítmica, en su chirriar morfológico, en sus terceduras semánticas y sus depuradas y muy conscientes anomalías, el concepto o la emoción; o ambas cosas, vueltas ya una. La fractura expresiva y la imaginería agresiva –en las que resuenan, sin duda, los modos del surrealismo– no son, pues, sino «estremencia semiológica», como señala el autor, con neologismo, a su vez, forzado; es decir, violencia verbal que refleja la violencia de la realidad descrita, una realidad de tortura y de duelo, de sangre y de luto: «Abrimos entonces el libro del disparo / y estalló el sudor de las mujeres como una bala abierta / que ardiera en nuestras bocas buscándonos prisa, / un hacha colérica, una endurecida dentadura de musgo. / Abrimos entonces el libro de la sangre...».
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Eduardo Moga- Leer completo


..." En este sentido, el discurso se resiente. Se resiste por ejemplo a convertirse en Texto y, desde luego, en Libro. Difumina sus bordes. No se deja tratar como un objeto, descontrola su uso, se rebela con cada paso. Fiel al motivo que le da sentido, no se detiene: se entiende como escritura en proceso, provisional, en continua (des)organización, sin cierre ni fronteras... El poema se abre (las venas) no sólo en la dirección de lo sintagmático sino también en lo paradigmático. Se hace visible el recurso a las notas en el margen, cuya función tiene que ver, no tanto con una concesión a la transparencia ideal del significado del texto, como con un contraste lingüístico que hace añicos el aura de la Poesía, ese “vaso santo”, como decía Roque Dalton, que no debería mancharse con el imperialismo, la tortura o la miseria cotidiana de los sin voz y los sin rostro"

--------Antonio Méndez Rubio- Leer completo

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" La lectura simultánea rompe los presuntos límites del lenguaje poético y lo establece como zona de cruce, choque de hablas que se critican y comentan entre sí; los símbolos de origen bíblico o nerudiano se engranan en la lluvia de cifras de los economistas, la palabra sentimental se yuxtapone al vulgarismo o la transgresión morfológica, al topónimo de una región perdida en el mapa y marcada por la sangre. Abril ya no es el mes más cruel sólo por la resonancia de Eliot, también lo es por la fría lista de los asesinatos políticos que lo atraviesan. La apertura y la contradicción nutren su energía: luchando contra el individuo-autor, lucha también, sin embargo, porque no pierdan su individualidad los miembros de aquella masa desheredada, por decir sus nombres propios, por no disolver en la amplitud del sufrimiento la fraternidad, los contornos corporales de la vida, la soledad. Su condición es híbrida, mezcla de pulsiones diferentes, como la imagen del árbol solo junto al que se convocan los modernos nómadas: mito medieval de una vida distinta y remota, y también viejo símbolo cristiano de la cruz; la síntesis del cristianismo y el comunismo libertario conforma el pensamiento del libro en la línea de una teología de la liberación. Así, quien habla se atribuye estas frases de la primera Epístola a los Corintios: "loco para los sabios, escándalo para los piadosos, molesto para el poder".


---------------Miguel Casado- Leer completo



--"Pensar en recientes intentos épicos anteriores –Anabase de Saint-John Perse, The Cantos de Ezra Pound o Canto general de Pablo Neruda– es coincidir, al margen de su sesgo ideológico, en un reconocimiento: hay tiempo pero, sobre todo, hay lugar. Es increíble (al grado de parecer inverosímil como relato) el escenario esperanzado de Neruda, su certeza que surge de un “poetizar” la historia. Pound estetiza la épica al límite de la no épica: los fragmentos definen el modo de transmisión estética, se imponen como forma: así será en un futuro la conversación “between intelligent men”. Perse pone en práctica los recursos del “homo faber”, profundamente enraizado en una ritualización tribal: la tribu avanza por producción –incluso los quehaceres indigentes están tomados en cuenta (“ha, toutes sortes d'hommes dans les leurs voies et façons”)– no por olfato de una buena tierra. La épica absorbe tiempo (es un movimiento-esponja) pero no lugar.
Más cerca de una reconstrucción del lugar poético desde los lindes de la historia, Falcón se aproxima a Un coup de dés de Mallarmé. En ese poema no se construía la esperanza desde la expulsión histórica que mediatiza el poema –éste es el caso de Falcón–, pero sí se construyó (desde la sombra de los escombros, no sobre las ruinas de la casa) de nuevo el lugar poético. Lo que construye Falcón en esta épica posible es un lenguaje poético literalmente de cara a la presencia de la historia en el lenguaje, encarado a la presencia de la historia en el poema. Expulsado desde allí como el angelus novus de Walter Benjamín, vuelve la cara hacia allí.

Eduardo Milán- Leer completo

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¿Qué puede la poesía?, les preguntamos una y otra vez a los poetas. La poesía puede recordarnos que somos mortales, y que sabemos de resurrecciones; que la frágil lumbre de la conciencia está entretejida de palabras, y que éstas son material inflamable; que no tenemos que aceptar las definiciones de lo nombrable y lo innombrable impuestas por el Amo; que la belleza siempre está ahí, dispuesta o posible; que la tragedia forma parte de nuestra condición, que el ser humano aspira a lo abierto y merece superar los espacios de reclusión y oclusión. La poesía (en su doble función celebratoria y crítica) puede mantener abierto el mundo, en positivo, o al menos –en negativo– oponer resistencia a su oclusión. Desde esta perspectiva, arte y poesía son imprescindibles e insustituibles.

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Jorge Riechman- Leer completo

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Porque justa es esta marcha hecha de hambre programada, intimidación cotidiana, liquidación moral y física, detención y muerte. Por más que disparen los sicarios contra ella, la marcha ya arrancó y va a dar a luz, desde su lengua saqueada, a un árbol nuevo. Que nadie llore los caídos, porque vienen con nosotros: su sueño antiguo es nuestro, con él deberemos un día defendernos del odio. La marcha ya arrancó; así que sólo falta que os unáis a su estremecimiento, que no agachéis la cabeza y cerréis vuestras puerta: de hacerlo, su lumbre chica se apagará en una luz imposible, una siembra estéril. Exponéos, uníos a esta marcha que avanza sobre la tierra cansada, los fusiles, los relojes, el frío del mundo que hemos de disipar con nuestro sueño vivo, con nuestras canciones de la altura de un hombre. Esta marcha que dice agua, revolución y siega con palabras tiernas, que aúlla sobre sus muertos de luz y vértigo, es nuestra. En ella hemos aprendido el llanto lento de las madres locas, el grito de los torturados, la voz de los perdidos, la cotidiana derrota, la fábrica febril de las barricadas boreales, la piel de los que han venido desde lejos, la sal en la frente de los vencidos... y con todos ellos hemos de dar el primer paso para que el llanto acabe.

Antonio Orihuela- Leer completo

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http://marchade150000000.blogsome.com/

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http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/falcon/pcuartonivel.jsp?autor=falcon&conten=poesia_bibliografia

miércoles, 1 de abril de 2009

Gracias



Para Nuria Ruiz de Viñaspre , gracias.


Si consigo evitar
que un corazón se rompa,
no habré vivido en vano.
Si consigo aliviar
el dolor de una vida
o calmar una pena,
o tan sólo que vuelva el petirrojo
desvalido a su nido,
no habré vivido en vano.

Emily Dickinson