jueves, 10 de septiembre de 2009

El viaje, la memoria y el olvido en la maletas de Alejandra Pizarnik, Blanca Varela y Olga Orozco

El viaje y el lastre del viaje, las memorias embaladas balando un tiempo estrangulado, nosotros embalados para volver a ser tiempo en otro espacio. La vida en un atado, vino desatado luego a nuestros pies, las uvas pisadas en la euforia de los umbrales o aplastadas por la ceguera de otros.

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Maletas de prisioneros de Auschwitz en las que escribieron sus nombres con la esperanza de recuperarlas en algún momento

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La mirada de tres poetas sobre la travesía y esos equipajes invisibles que nos siguen como lunas orbitando planetas muertos hace tiempo. Y otras maletas terminales que quedaron encalladas en la nieve, sin llegada posible. Convertidas en humo.





Preparados para viajar



explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome


Caroline de Gundorode

La mano de la enamorada del viento
acaricia la cara del ausente.
La alucinada con su «maleta de piel de pájaro»
huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.
La que fue devorada por el espejo
entra en un cofre de cenizas
y apacigua a las bestias del olvido.


La última inocencia

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.

He de partir
Pero arremete ¡viajera!

Alejandra Pizarnik




Nadie nos dice cómo...

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta


Toda la palidez inexplicable es el recuerdo...

Toda la palidez inexplicable es el recuerdo.
travesía de muralla a muralla,
el abismo es el párpado,
allí naufraga el mundo
arrasado por una lágrima.

Blanca Varela



tren cargado con equipaje


No comiste del loto del olvido...

No comiste del loto del olvido
-el homérico privilegio de los dioses-,
porque sabías ya que quien olvida se convierte en
objeto
inanimado
-nada más que en resaca o en resto a la deriva-
al antojo del caprichoso mar de otras memorias.
Y así escarbaste un día en tu depósito de sombras
y volviste a anudar con tiernos ligamentos huesecitos
dispersos,
tejidos enamorados del sabor de la lluvia,
vísceras dulces como colmenas sobrenaturales para la
abeja reina,
dientes que fueron lobos en las estepas de la luna,
garras que fueron tigres en la profunda selva
embalsamada.
Y lo envolviste todo en ese saco de carbón constelado
que arrojaste hacia aquí, como hacia un tren en
marcha,
y que en algún lugar dejó un agujero por el que te
aspiran
y al que debes volver.


De "Cantos a Berenice" 1920- Olga Orozco



"Olvida tu equipaje"


Hallado un mensaje en una botella enterrada en Auschwitz


El texto, escrito en septiembre de 1944, recoge nombres y lugares de nacimiento de siete jóvenes polacos y franceses

Unas obras próximas al campo nazi de exterminio de Auschwitz-Birkenau (Polonia) han posibilitado el hallazgo de un mensaje manuscrito oculto en una botella, según informa la BBC.
El texto está escrito a lápiz y fechado el 9 de septiembre de 1944 y contiene los nombres, números del campo y lugares de nacimiento de siete jóvenes internos de Polonia y Francia, de los que al menos dos, sobrevivieron, señalan fuentes del museo de Auschwitz a la cadena británica.
La botella se hallaba oculta en el muro de hormigón de una escuela que los prisioneros se vieron obligados a reforzar. Los edificios de la escuela, a pocos cientos de metros del campo, fueron utilizados por los nazis como almacenes.
Un portavoz del museo asegura que los autores de la nota eran "jóvenes que intentaron dejar algún rastro de su existencia tras ellos". Sólo en Auschwitz los nazis mataron a 1,1 millones de seres humanos, la mayoría judíos y gitanos.
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20 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué entrada, Laura, qué tres poetas y sobre todo qué poemas. Restos a la deriva que encallaron, con suerte, en estas costas...
Me quedo con los versos de Varela de ese aprendizaje difícil, casi imposible: asumirnos en retirada, afrontarlo y seguir hacia la muerte (sencillamente).

un abrazo fuerte,

javi

Laura Giordani dijo...

Querido Javier:

Las pertenencias llegan a la costa aún después del naufragio como esas maletas en parvas de Auschwitz...

Me alegra tu paso por aquí y contar con tu mirada sensible y amante de la poesía. Blanca Varela es potentísima diciendo esa retirada que en otros seres de la naturaleza se da sin aspavientos, con aceptación plena.

Te dejo un abrazo muy fuerte,

Laura.

Arturo Borra dijo...

Laura, otra vez pasar por aquí es encontrarse no sólo con lo exquisito (incluyendo las imágenes que acompañan estos textos poéticos), sino también con esas fibras sensibles al dolor ajeno. Uno de los tantos riesgos de los que viajan es entregarse al cultivo del alma bella en plena desolación. Pero no todo viaje nace de ahí. Hay diásporas de la desesperación, del terror e incluso de la voluntad de vida tantas veces amenazada. Tampoco faltan los viajes como tentativas de olvido. Un olvido imposible, de todas formas, porque las "maletas" están ahí. Siempre llevamos nuestros lastres, esas amarras que hacen que toda partida sea fracturarse entre dos geografías. Más todavía: toda fuga fracasa, porque lo fantasmático nos encuentra allí donde vamos.
Los viajes pueden intentar poner a distancia el recuerdo, pero no pueden simplemente dejarlo atrás. A veces nace la nostalgia, otras el deseo de olvido. Pero en cualquier caso, viaje y memoria se enlazan. La memoria es viaje de regreso, desplazamiento temporal... Lo dramático es que todo viaje tiene algo de irreversible: está marcado por la imposibilidad de regresar al mismo lugar. Hay unas hermosas páginas de "La ignorancia" de Kundera al respecto...
Como sea, de todos los poemas me quedo con el primero de Pizarnik, entregada al viento, acariciada de ausencia, con su «maleta de piel de pájaro» y "un cuchillo en la memoria" que tajea el presente.
Gracias por ayudarme a seguir viajando.
Un beso,
Arturo

Laura Giordani dijo...

Gracias por tu comentario, Arturo. En sí, constituiría otra entrada completa ya que expresa con precisión y esa sensibilidad del que sin duda ha partido varias veces, las caras del viaje: memoria y olvido en danza, en movimiento que siempre es movimiento interno. Nadie sale indemne del viaje porque el camino nos va anchando y rehaciendo. Y ese lastre objetivable en maletas y atados pero que es también un equipaje invisible de fantasmas que nos siguen allí donde vamos. Las pinturas pertenecen a Cristóbal Toral, pintor español cuya obsesión por las partidas y los equipajes es patente en toda su obra.

El poema de Alejandra es brutal: su maleta hecha de piel de pájaro parece la costura de cada inocencia, de cada candor sacrificado en el movimiento.

Para entrar finalmente en un cofre de cenizas, la maleta final del apaciguamiento.

Gracias por fluir así.

Un beso,

Laura.

Leonardo dijo...

Bellísimos poemas y las ilustraciones magníficas. ¿Qué es lo que de veras empacamos al viajar? y ¿qué dejamos? y ¿la vuelta y la memoria y tanto dolor? Tal parece que viajar es abrir una herida más que cerrarla. En el debate por las preferencias, el poema de Olga Orozco me toca más personalmente, pero la descripción del viaje último de Varela cala hondo. A Pizarnik la (re)descubro cada día más gracias a este espacio, su fragilidad temeraria (como de pajarillo, sin duda).
Abrazos

María Socorro Luis dijo...

Gracias Laura ,por traernos al ahora mismo estas tres poetas tan imprescindibles... un verdadero vuelo...

Abrazos. Soco

Lola Torres Bañuls dijo...

Laura grandes poetas nos has traído.
Pero me quedo sin palabras, se me encoje el corazón con estos temas. No puedo respirar, no puedo pensar, se me queda el alma hecha pedazos si pienso en tan grandes injusticias.
Y no es negación es que no puedo.

Pero no hay que olvidar para que no vuelva a ocurrir nunca.

Un abrazo Laura.

Arruillo dijo...

Desconocía a estos poetas; está visto que hay que seguir enganchado a los buenos blogs para aprender un poco más cada día.
Preciosa entrada, aunque nos duela en el alma los terribles hechos de fondo.
Besos

Laura Giordani dijo...

Hola Leonardo:

Las ilustraciones, como comentaba a Arturo, son del pintor español Cristóbal Toral. Esta pasadas semanas ha habrido precisamente en Valencia, una exposición con algunas de las pinturas que he colgado aquí.

Lanzas preguntas que dan para mucho:

¿Qué es lo que de veras empacamos al viajar? y ¿qué dejamos?

No sé... quizás al viajar somos nosotros mismos los "empacados" y nos llevamos y dejamos jirones del yo. La memoria sería un intento de rescate de tanto naufragio.

Gracias por estar ahí, Leonardo. Te estamos preparando un envío con el libro de La marcha así puedes leerlo.

Te dejo un abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querida Socorro:

Tres poetas potentísimas, quizás las más potentes de sudamérica. Me alegra que hayas disfrutado la entrada.

Recibe un cálido abrazo.

Laura.

Laura Giordani dijo...

"No puedo respirar, no puedo pensar, se me queda el alma hecha pedazos si pienso en tan grandes injusticias"

Te entiendo muy bien Lola... cuesta tanto afrontar imágenes como esa parva de maletas con los nombres de las personas gaseadas en Auschwitz. Fíjate que pusieron su nombre con la esperanza de recuperarlas, probablemente muchos ni sospechaban ese final de viaje abrupto, terrible. La imagen está sacada del museo del campo de exterminio y hay otras igualmente conmovedoras: pilas de zapatos, de cabellos... sin palabras.
Agradezco tu detenimiento a pesar de la dureza del tema que imagino toca de algún modo tu biografía.

Un abrazo bien fuerte,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Hola Aruillo: qué bien que hayas tomado contacto con la poesía de estas tres mujeres. Te aseguro que vale la pena que sigas indagando en estas voces, pueden aportarte mucho.

Los terribles hechos de fondo están... tenemos que vivir como humanidad con esas agonías. Ojalá la palabra pudiera ser un bálsamo, una tabla en el hundimiento.

Un abrazo,

Laura.

rubén m. dijo...

Facinante intersección de imagen, poema y testimonio, vida y poesía enlazadas en la trayectoria del nómada, del exiliado, la palabra nómada.

Gran entrada. Un abrazo!

Laura Giordani dijo...

Qué bueno que te guste la entrada, Rubén. Eso es: palabra nómada, exilio de la lengua.

Otro abrazo para ti,

Laura.

Stalker dijo...

Qué tres poetas extraordinarias, hilvanadas otra vez en tu nido.

Pero lo que más me sorprende es cómo tejes las palabras (propias o ajenas) y la fotografía, como juegas con todos los elementos imprimiendo al resultado final de cada entrada una cualidad artesanal. De veras, yo tengo la impresión de hacer las cosas desde un teclado, pero siento que Laura trabaja con los dedos, también en internet: un demorado ejercicio de atención y ternura hacia las cosas, las palabras, los seres.

abrazos

Laura Giordani dijo...

Gracias stalker querido...Me guardo
estas palabras tuyas:
"un demorado ejercicio de atención y ternura hacia las cosas, las palabras, los seres".
Y no porque constituyan un logro aún, sino porque quisiera que eso fuese mi vida. ojalá.

Te dejo un abrazo desembalado,


Laura

Portinari dijo...

Laura, una entrada-armazón que me deja desarmada. Hace tiempo que tengo en un lateral de mi blog ese poema de Pizarnik que has puesto aquí y dice: "pero arremete ¡viajera!"; es una bellísima casualidad esta coincidencia.

Pizarnik, Orozco y Blanca Varela. La trinidad de la palabra que ofrece un nido, aquí, para la palabra que tuvo que exiliarse.

Gracias por esta maleta.

Laura Giordani dijo...

Bienvenida esa desarmadura, Portinari. Y es que las voces de estas tres mujeres tienen ese viento que arranca los trajes, los trapos,las mantas. Nos dejan con "el culo al aire", si me perdonas la expresión. A pesar de tanto embalaje y factura de equipaje, muchos jirones nuestros se van cayendo en cada partida.
Hermosa co-incidencia la del poema de Pizarnik, para mí ha sido, desde el inicio de este blog hace un par de años, la luz permanente en este espacio. Aunque su desgarradura ha hecho sangrar el nido algunas veces.

Un abrazo, Portinari y gracias por arrimar tu luz aquí.

Laura.

olvidatuequipaje dijo...

Muchísimas gracias por citarnos.
Me permito dejaros un par de enlaces por si a alguien interesa escuchar un par de programas de radio sobre el tema (se pueden escuchar online o descargar):

14-11-08: el Holocausto, con Chela Kohan, experta internacional en el tema:
http://olvidatuequipaje.blip.tv/file/1471885/

2-10-09: Auschwitz y los campos de la muerte (un viaje real):
http://olvidatuequipaje.blip.tv/file/2674093/

También un tema afín y muy desconocido:
30-10-09: Quemas de libros, incendios de bibliotecas:
http://olvidatuequipaje.blip.tv/file/2789657/

Muchas gracias de nuevo y un fuerte abrazo.

Laura Giordani dijo...

Gracias por vuestra visita y por haber dejado esos enlaces... imagino que se pueden escuchar. Eso haré en los próximos días ya que me interesa mucho el tema.
Agradezco vuestras gracias pero ese "Olvida tu equipaje" no lo he sacado de su blog ni les estoy citando a ustedes, precisamente. Es una frase hallada en el muro de unas obras contiguas a Auschwitz-Birkenau y que dejaron algunos jóvenes que estaban viviendo ese horror, como sabrán. A ellos los estaba citando, como homenaje.
Visitaré esos enlaces,

Un saludo,

Laura.