Fragmentos del poema Escribir y un ghat de Chantal Maillard

Últimas imágenes del naufragio- Eliseo Subiela


escribir
todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir

¿para consentir?
escribir para rebelarse
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía
Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire
el dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío


escribir
para des-esperar
por todos los que están
por todoslos que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto

escribir

¿y no hacer literatura?…

y qué mas da:
hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo

Escribo
para que el agua envenenada
pueda beberse.

Para escuchar el poema del que he extraído estos fragmentos, en la propia voz de Chantal:

Escuchar más poemas de Chantal:

Estos enlaces están copiados del blog Crítica y contracrítica poética.






Assi Ghat

El olor a zotal contra la neblina que oculta las orillas del Ganges. Campanas, gorriones, voces, sonido de chanclas que se arrastran. La mañana es turbia, y más suave, más llevadero el desarraigo entre tantos seres que adivino agitándose en lo concreto, afanándose en lo que son. Ésa es la diferencia entre este bullicio y el de nuestras ciudades occidentales donde cada uno tiende a lo que no es, cumpliendo ritos que le separan de los otros. Ritos que separan -los ritos mentales- frente a los ritos que congregan.
La soledad no es tanta aquí donde los ojos apuntan hacia fuera, directamente. En Occidente ya no sabemos mirar afuera sin dar el rodeo por ese falso adentro que es la mente. Por eso el afuera nunca ocurre dentro tal como se presenta, y es necesario recurrir a la filosofía de la representación.
Todo idealismo es consecuencia de una pérdida de inmediatez, es la sistematización del desdoblamiento especular, un diagnóstico de la enfermedad o la pérdida.
Sería recomendable el desmayo. Desmayarse un poco hacia dentro para dar paso, para abrir el cauce, para estrangular el innecesario meandro formado por la acumulación de sedimentos en la cuenca este del cerebro. No están solos. Son una comunidad unidos en el no-tener.
Unidos en el gran juego de la compasión, permitiéndoles, a los que tienen, su tenencia para que pueda repartirse, en las esteras dispuestas, el arroz, el dal, los buñuelos, las monedas. Todos en hilera, niños, viejos, tullidos, leprosos, sentados uno al lado del otro, enfundados en sus chales, en su no-ser-nadie siendo, sin embargo, tanto.







* Estos fragmentos de “48 ghats” pertenecen al libro de Chantal Maillard, Diarios indios (Pre-textos, 2005).
Los ghats son los escalones que descienden hacia el río Ganges donde los peregrinos se sumergen para limpiar su alma y donde, en las "ghats crematorios" se incineran los cadáveres.


Chantal Maillard


Chantal Maillard nació en Bruselas, Bélgica, en 1951. De padres belgas, se traslada a Málaga en 1963 nacionalizándose española cinco años más tarde.
Cursa estudios de filosofía y se especializa en religiones indias en la Universidad de Benarés, en La India, dedicando diez años de su vida a la enseñanza del yoga.
Publica su primer poemario en 1982, Azul en re menor; el segundo verá la luz ocho años más tarde obteniendo el Juan Sierra con el título La otra orilla.
Es Doctora en Filosofía pura y en 1990 comenzó a ejercer como profesora de Estética, Teoría de las Artes, y Filosofía Oriental, en la Universidad de Málaga.
Como ensayista destacan sus estudios sobre filosofía en general y sobre María Zambrano en concreto.
En 2004 obtiene el Premio Nacional de Poesía por su obra poética Matr a Platón.


Obras

Azul en re menor. Frigiliana: La Farola, 1982. Poesía.
La otra orilla. Coria del Río: Qüásyeditorial, 1990. Poesía.
Ganadora del Premio Juan Sierra 1990
El monte Lu en lluvia y niebla. Málaga: Diputación Provincial de Málaga, 1990. Ensayo.
Hainuwele. Córdoba: Ayuntamiento de Córdoba, 1990. Poesía.
Ganadora del Premio Ciudad de Córdoba 1990
La creación por la metáfora. Barcelona: Anthropos, 1992. Ensayo.
Poemas a mi muerte. Madrid: La Palma, 1993. Poesía.
Ganadora del Premio Ciudad de Santa Cruz de la Palma 1993
El crimen perfecto. Madrid: Tecnos, 1993. Ensayo.
La sabiduría como estética. Madrid: Akal, 1995. Ensayo.
La razón estética. Barcelona: Laertes, 1998. Ensayo.
Aguado González, Jesús. Semillas para un cuerpo. Soria: Diputación Provincial de Soria, 1998. Poesía.
Ganadora del Premio Leonor 1987
El árbol de la vida. Maillard, Chantal (ed.) . Barcelona: Kairós, 2001. Artículos.
Conjuros. Madrid: Huerga y Fierro. Editores, S.L., 2001. Poesía.
Filosofía en los días críticos Valencia: Pre-Textos, 2001. Ensayo.
Lógica borrosa. Málaga: Miguel Gómez Ediciones, 2002. Poesía.
Matar a Platón. Barcelona: Tusquets, 2004. Poesía. Ganadora del Premio Nacional de Poesía 2004
Hilos, 2007. Premio Nacional de la Crítica 2007 y Premio Andalucía de la Crítica 2008.

14 comentarios:

Stalker dijo...

¡Laura, que maravilla de entrada!

Creo que la biografía no está actualizada: "Hilos" ganó el Nacional de la Crítica y el premio Andalucía de la Crítica del año pasado.

¡Y has puesto cositas de Nick Cave! Eres una joya de mujer, y una poeta estupenda.

abrazos

Viktor Gómez dijo...

Laura:

Espectacular trabajo, lectura, roce del ala de la Poesía.

He de leerlo con más calma.

Tu Víktor

Saiza dijo...

Me ha encantado la entrada y la poesía Escribir, siempre es una delicia descubrir y despertar a nuevos mundos.

En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía. ¡Despertad!

Un beso

Laura Giordani dijo...

Gracias Stalker. preparé esta entrada con mucho mimo y placer: la poesía de Maillard lo merece.

Los ghats -que he releído- me parecen escalones de pura humanidad y belleza, realmente.

La compasión, la herida sin clausura de nosotros frente a los otros, la imposible sutura en nuestros rituales cotidianos individualistas a los que Chantal contrapone ese baño matutino en el Ganges, la confusión en las aguas en las que hombres, animales, muertos, tullidos... todos sumergen sus llagas y pétalos en la misma corriente... Poderosa imagen.

Escribir. Qué decir, una poética vertiginosa.

Tienes razón respecto a la biografía: ya mismo modifico esos datos. Gracias!

Un abrazo.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Víktor: léelo con calma, retorna a esta escritura porque te aseguro que no tiene desperdicio. De escribir puedes escuchar o leer más en el enlace que puse y en otros sitios de la red.
Se agradecen indagaciones como las de Chantal, maneras así de hablar por la herida, la común, la de todos.
Un abrazo y gracias por tu aliento permanente.
Laura.

Laura Giordani dijo...

Cuánto me alegra que te haya llegado el poema, Saiza. Ojalá sea una invitación a leer más de esta poeta estupenda a la que estoy deseando conocer más y preguntar varias cosas, eso llegará.

Un abrazo y gracias por tu paso aquí.

Laura.

Viktor Gómez dijo...

"EL DOLOR ES EL CAMINO
EL DOLOR ES EL MEDIO"

Eso, concretamente, es una enseñanza budista, marcada en el camino octuple.

Y como eso, mucho más.

Chantal es Oriente en Occidente, sin dejar de ser oriente. Y eso me insta a bucear más en ella. Del mestizaje nace la nieve amarilla, la verde nieve...

El concepto de despertar, de abrir los ojos, Sádhana, es hinduista y cristiano primitivo, es la consciencia de la que hablaba hace 35 años Tony de Mello en sus ejercicios espirituales tan criticados por la Ortodoxia católica y que a mi tanto me ayudó de joven y ahora que vuelvo a él.

Chantal bebe de una fuente y su canto se desbebe en la música de los colibríes y los abejarucos...

Un abrazote

Víktor

Laura Giordani dijo...

Gracias por tu aporte Víktor. También veo nexos entre el cristianismo primitivo y las enselanzas de Buda, nexos que las respectivas ortodoxias se han encargado históricamente de diluir para apertrechar aún más s dogmatismo. Esos andamiajes éticos, espirituales están en la raíz de todas las religiones del mundo. Copio unas respuestas de Chantal a este tema de Oriente y Occidente y el enlace a la entrevista completa. Allí me enteré de un detalle muy doloroso de la biografía de Chantal, como madre, uno de los dolores más intensos que se pueden atravesar. Pero por respeto, no hablaré de eso aquí.
Un abrazo y gracias.
Laura

http://www.elpais.com/articulo/semana/creo/corazon/tengo/elpepuculbab/20070616elpbabese_1/Tes


P. ¿Qué le ha dado el pensamiento oriental?

La idea de que todo lo que pasa por la mente tiene el mismo estrato y es de la misma naturaleza. Que los pensamientos forman sentimientos y por tanto éstos son sentimentales, y que la paz se encuentra en otro sitio. Yo no sé si el amor entendido desde nuestra tradición, quizás cristiana (aunque temo meter grandes palabras, borre, borre). No sé, que haya algún tipo de entendimiento del amor que pudiera situarse en esa neutralidad, entonces sí hablaríamos de amor. Aunque hablaría más bien de compasión en el sentido budista, desde una tranquilidad, desde una paz, no desde efusiones sentimentales de ningún tipo.

P. ¿Cuáles cree que son los pecados de Oriente y cuáles los de Occidente?

R. La tristeza es el gran pecado de Occidente y uno de los grandes pecados que deben ser evitados en Oriente. Es uno de los síntomas del deseo y si la erradicamos, la paz y el amor son posibles. Me considero una gran pecadora occidental porque la tristeza me define, y mi horizonte es el logro de su erradicación aun en los máximos dolores. Oriente es más ducho en esa erradicación, tiene tradición y sistemas en su haber para procurarlo. Nosotros a eso lo hemos llamado la sumisión del indio. Yo creo en cambio que es un camino de comprensión y la mejor manera de estar en el mundo. No tienen grandes logros tecnológicos, pero mire dónde vamos nosotros por ese lado. Y ahora estamos exportándolo a India y a Oriente en general. Ése es otro gran pecado de Occidente: la necesidad de colonizar. De Occidente y de Oriente Próximo, de todos los monoteísmos. La India no ha tenido nunca esa necesidad. Uno de sus pecados es el síndrome de Estocolmo: su admiración por el colonizador. La aceptación del otro siempre ha sido una virtud en ellos, han aceptado las creencias ajenas, pero ahora también están aceptando y emulando las formas de vida de Occidente. Se están convirtiendo en una gran potencia. ¿Para bien de ellos? Yo creo que para mal de todos.

Viktor Gómez dijo...

Laura:

Yo conozco el detalle de lo acaecido con su hija. Y más.
Por eso tiene cuerpo, no es
literatura, es vida, es poesía
el sufrimiento y la estética
maillardiana que se hace duelo
y a la vez insurrección con el mal,
con lo destructivo, con la ausencia, con la sinrazón.
De alguna manera Pizarnik y Chantal tienen lazos muy hondos de conexión vital. En lo emocional y en lo psico-clínico.



Un beset

Víktor

Laura Giordani dijo...

Hola Víktor:
Si me siento parca a la hora de hablar de ese suceso trágico en la vida de Chantal, no es por apartar vida de poesía, sino porque percibí dos cosas cuando le han preguntado sobre este tema:
Primero, una parquedad muy digna. Habla del dolor de la existencia, de la escritura para sanar ; pero no ha convertido eso en tema poético (imagino cuántos poetas capitalizarían un suceso así, las llagas expuestas en el mercado)
Segundo y esto es más subjetivo, personal... percibo un dolor lacerante, más allá de las palabras que me inspira mucho respeto.
Gracias por tus aporte Víktor.
Un abrazo.
Laura

Viktor Gómez dijo...

Chantal coincide en eso con Eduardo Milan o Antonio Méndez Rubio. Esa parquedad o no uso del dramatismo o sensibleria sobre su primera persona es en sí una estÉtica que comparto. Es fácil ganarse al público dando pena. El arte es otra cosa.

Sabemos que lo que damos, lo perdemos para que lo ganen otros. Esos otros no conectan sino por lo colectivo, por lo común. ya no el sufrimiento individualizado, sino del individuo, siendo éste, rimbodianamente hablando un otro que nos hermana y descentra. Se escribe desde el dolor de un desgarro personal pero revertiendo en la escritura ese espacio común que sólo la poesía (sea en música, artes plásticas, palabra ú escultura) puede comunicar.

No se busca que nos compadezcan sino que sea la misericordia una casa en la que habitar de puertas abiertas y amplio sentido de acogida.

Por eso me gusta tu blog, Laura, porque al igual que en el de Arturo, medito y me zarandea ese vuestra auténtica palabra dada.

Un beset

Víktor

Stalker dijo...

Qué placer leer esta conversación tan bien tramada, chicos...

Creo, en efecto, que hay diversos modos de afrontar el dolor en la escritura: uno es borrándolo y haciéndolo universal. "Hilos" es un libro de duelo en el que no se menciona ni una sola vez el suceso trágico, que aparece velado en un palimpsesto muy hondo, de múltiples lecturas. Anular la individuación permite acceder a lo universal que sana: el camino de la compasión.

Otro camino es el de centrarse en el propio suceso sin dar pasos hacia el otro, como Margarit en "Joana" y libros posteriores. Es un método legítimo y que me inspira mucho respeto, pero creo que creativamente no llega tan lejos como el primero.

Besos.

Laura Giordani dijo...

Estamos de acuerdo Víktor: el dolor -y la existencia nos provee en cantidades suficientes ( a veces dosis homeopáticas, diarias, otras nos anega)- es la materia prima, la urdimbre de muchas creaciones. El dolor donde primeramente impacta es sobre la propia sensibilidad. Lacera las fibras próximas, no podemos desconocerlo, pero en ese paso que puede darse al otro, que también sufre, más que al modo de la autoayuda, al modo rimbaudiano en las Cartas del Vidente: "Yo es otro", allí -me parece- se tiende una promesa, una esperanza. No sé cómo llamar a esa distancia súbitamente surcada por la comprensión, del espacio que nos enajena de los otros.: ¿epifanía? Allí está el milagro para mí.
"No hay extensión más grande que mi herida", decía en la elegía a Sijé Miguel Hernández, pero también es verdad que esa herida personal, individual que a veces nos parece inconmensurable, va relativizándose cuando tomamos conciencia de la descomunal herida que somos como humanidad.
Bueno... da para mucho. También me inclino por la expresión artística que puede destilar del dolor individual algún cobijo para abrigar al otro. Aunque sabes que en algunos poemas (solo un par)sobre la dictadura militar argentina y el campo en el que estuvo mi papá desaparecido, tuve que escupir ese dolor con ubicación geográfica y señas. Hoy siento pena y compasión por todo aquello, incluso por los que infligieron tanto dolor no solo a los míos, sino a tantos...
Un abrazo y gracias por tu aporte,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Stalker:

Qué bien que te sumes con tu mirada a este intercambio...Me parece muy enriquecedor lo que aportas sobre Hilos. Tal cual: un duelo que está latiendo, elaborándose en la sombra; pero que ha sabido retomar los hilos que lo conectan al duelo universal, a ese duelarse constante de lo creado.

Claro que sí: es muy respetable que alguien se centre en su propia vivencia sin dar otro paso que abismarse en la herida. Louis Aragón en sus Habitaciones, que en realidad son estaciones de un duelo por la pérdida de Elsa, lo hace de una manera tan desnuda, tan conmovedora, que llega indudablemente.

Pero estoy contigo en que llega más lejos creativamente el camino del descentramiento.

Un abrazo y gracias por tu paso.
Laura.