Dos poemas de Paloma Ángel






Coartada de luz

Miran lámparas.

El aceite es el albor menos sereno,
el más oleoso, el más callado.
Escarban la media mecha,
catan la oscuridad, no la buscan.
Hablan a la primitiva piedra que siguen usando,
no arden, son musgo de astilla.
Sumergen su fibra en la grasas
que reduzcan la escudilla, la ranura,
la empuñadura habitada lejos de la mano,
lejos de la llama homérica de los otros,
los otros tan otros de altos postes…

Alimentarán sin leña su desvelo,
la neolítica palma, honda y redonda
en la raya de su centrado céntrico,
sebo casi sin cúspide de remo abierto
y pobre esquimal aletargado.

Pugnan lámparas en su pies de plato
a tapizar sus bustos, a no fundirse.

Pelean la mecha flotante de su vidrio
y el aceite sobre el agua suspende la coartada.

Dicen que nadie las mira…



Paloma Ángel

Nos cuenta Paloma:

Nací en Madrid el 15 de octubre de 1960. A los cuatro años me vine a vivir a Valencia donde resido actualmente.

Con veintidós años me casé y me fui a vivir a Gerona. Allí estuve un año para trasladar después mi residencia a Gandia (Valencia) durante cinco años. Allí nacieron mis dos hijos y conocí a la poeta María Peiró con la que trabé una amistad casi de hermandad que actualmente persiste.

Publiqué en Internet varios poemas y el escritor chileno Francisco Lagno creyó en mí y me hizo participe de su antología virtual de poetas hispanoamericanos “Por la Senda del Conquistador” (libro que recorre la senda que siguieron los conquistadores, embarcados en una expresión del sentimiento a través de la poesía, que partieron desde España para llegar a la región del Bío Bío).

En octubre de 2004 empecé a asistir al taller poético de Espaciarte donde he participado en diferentes tertulias y recitales poéticos. En abril de 2008 fui invitada a participar en una lectura poética en Radio Mislata.

Actualmente tengo cuatro poemarios inéditos “Iris del iris”, “Extractos de agua”, “Días de credo y pisada” y el último que acabo de terminar “Imperio de luces”.


Creo que a pesar de todo lo escrito anteriormente quizá este poema que a continuación os presento sería quien realmente me presenta mejor:



Tal vez mañana

Aquí estoy, sin perdón ni juramento,
la mujer que ama en el espejo una sombra china,
la que vive, la que mira lejos de las manos
y huye de lo cierto en la figura que se hace,
la que estampa en la pared un ojalá mañana,
una copa al vacío, un papel que se retuerce
y toca techo y baja vertical fugando un vuelo,
la que se acostumbra a tanta nada y se dibuja
un espacio en blanco, la que se ahoga en el humo
del medio cigarrillo y se tapa en las estrellas
porque ha perdido algún zapato sin su pero,
la inconformista, la que estrecha la mirada
y una sonrisa desdibuja.


La que detrás de la pupila se repite…

5 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Mujer cosida al abandono, que cae y rueda hasta perderse en la penumbra del pozo, mujer apozada, loca resonancia irretornable, loco estruendo lejanísimo, mujer vestida de nadie, de nunca, desnucada en el arrabal del lloro.

Dama de la penuria,
dama del cenicero de Satán,
dama del extravío involuntario

cómo la mariposa enclavada
en la tabla de los arrogantes
como hoja de trebol pisada
como aldea asaltada
como angel expatriado

mujer
mundo
palabra

deuda de horror y desamparo.


Un beset

Viktor

Ángela dijo...

Laura, muchas gracias por bordar esta maravillosa página poética y dejarme tejer mis pequeños puntos en este pequeño laberinto de poetas que nunca perdimos la ilusión de seguir soñando... muchas gracias de todo corazón.

Paloma

Laura Giordani dijo...

La mejor respuesta que se pude dar a un poema es más poesía: disparo de versos en retorno.
Me alegra que los versos de Paloma hayan disparado tu pulso, Víktor.

Un abrazo,

Laura.

Tengo más poemas de Paloma aguardando a aparecer aquí en un tiempecito.

Laura Giordani dijo...

Gracias a tí Paloma, amiga, por dejarte engarzar aquí. Las hebras de esta urdimbre no me pertenecen, al igual que las palabras: uno solo las imanta, convoca, deja que aniden temporalmente en sus ramas.

Un abrazo fuerte,

Laura.

Arturo Borra dijo...

Hola Paloma, aunque sea, quería dejar testimonio de mi paso por tus versos. Ya a unos años de haberte escuchado por última vez -ojalá que eso no se extienda- te envío un fuerte abrazo y decirte que, también en tu caso, es indudable la creciente madurez que muestras como poeta. Ojalá que sigas en ese paso, el paso de tus búsquedas estético-existenciales y que nadie puede sustituir. Un placer encontrarte por aquí.
Un abrazo fraterno,
Arturo