Por la raya de la vida de tu mano pequeña: cuatro poemas de Luz Pichel



Alén, Pontevedra


LXI

Hay tréboles de cuatro hojas en ese prado
pero tú, a las polillas.

Te pasas las horas contemplando a las polillas grises de las luces,
que traen cartas:
sal al mediodía y trágate los colores de las mariposas en los zarzales.

Pídele a esa lagartija que te cuente
qué tesoro guarda para ti en su corazón larguirucho que late al sol,
entre las piedras.

Toma suavemente esa mariquita y no la muerdas, déjala así, que suba suba,
camino arriba,
por la raya de la vida de tu mano pequeña.



La marca de los Potros.
Colección Juan Ramón Jiménez de Poesía.
Diputación de Huelva, 2004.



Poema prólogo 

Hay en esta aldea un gato
que conoce los abismos.

Por la noche,
desde el Alto das Penas
se yergue y mira fijo la casa que fue de su dueño
y ladra como un perro rabioso.
Su sombra es larga y afilada.
Se clava en el pecho de uno de por vida.

Va a haber que matarlo.






Mariposa no soy 
A Mónica León Pichel


La ropa contra la piedra, 
el jabón contra la ropa, 
la lluvia contra el tejado del lavadero, 
y en medio de la lluvia te miras las manos 
abiertas como dos alas arrugadas, muy limpias. 
Pero tú no eres una mariposa, 
no se te va con agua la harina de las alas, 
tú puedes mojarte.


(Traducción de María Salgado) 
[Luz Pichel, Casa pechada, 2006, XXVI premio Esquío de Poesía, A Coruña, 
Fundación Casa Galicia] 






QUE EL TIEMPO PASE

I

Ni una gota más de Betadine,
ni una gasa más,
no se chupa la sangre de la herida,
la costra no se arranca,
se cae sola, cae
sola.

II

Pordiós que el tiempo pase,
desgájese la rueda de su eje, de la otra rueda,
ruede por el camino recto, recta, ruede,
avance la memoria y llegue al arenal
pósese allí la rueda, el tiempo
déjese allí caer, caer, quedarse,
olvide el griterío de los carros,
duerma una larga noche larga, larga.

III

La herida será entonces una rama seca en la llanura,
un pedazo de alambre.
En la rama me siento y contemplo la puesta del sol,
el alambre separa mi tierra de la tuya,
pero la niña se baja la braguita y muestra
la flor que ya no duele,
su dibujo infantil,
la hermosa cicatriz que el rey besó
antes de abandonarla en el barullo de una feria.
¡Dios mío, cuánto frío, cuánto frío!
Abrígate, corazón, abrígate.

(2005)





Luz Pichel (Alén, 1947) es licenciada en Filología Románica y responsable del Centro de Estudios de la Poesía de la Universidad Popular José Hierro de San Sebastián de los Reyes. Su obra poética, de gran calidad y originalidad, ha sido reconocida por importantes premios literarios. Es autora de los libros: El pájaro mudo (Ediciones La Palma, 1990; I Premio “Ciudad de Santa Cruz de la Palma”); La marca de los potros (Diputación de Huelva, 2004; XXIV Premio hispanoamericano de poesía Juan Ramón Jiménez); Casa Pechada (Fundación Casa Galicia, 2006, XXVI Premio Esquío de Poesía); y El pájaro mudo y otros poemas (Universidad Popular José Hierro, 2004), que reúne la reedición de su primer poemario junto a nuevos trabajos como Ángulo de la niebla, Cartas de la mujer insomne y Hablo con quien quiero. 


1 comentario:

Daniel Ribao Docampo dijo...

Que gran reencuentro anteayer en su casa de Alén con eta gran poeta y mejor persona, Luz Pichel. De la mano de amigos comunes, Isabel y Manolo, l reencontrado tras haber perdido su recuerdo de los 70 en el herrera Oria, tras haber abandonada su huella ya indeleble en mi memoria desde hoy hasta siempre, hasta la luz que nos reencuentre.
Daniel Ribao, Cambeo (Ourense), agosto 2017