Dos poemas de Rubén Martín

Parkeharrison



POR todas partes máquinas;
ninguna luz proviene
de sí misma. Más allá de los días
y las noches construyen otro tiempo,
oculto, inaccesible; en todas partes
máquinas que laten
sus compases distintos. Aquí, también mis ojos
escriben en los tuyos algo
que no puedo leer, y que nos sustituye:
nos convierte en caminos,
raíles donde avanza la perfección del círculo.

Pero donde hay asombro, hay esperanza.



--
De Radiografía del temblor, Renacimiento, 2006





LA ANTÁRTIDA comienza aquí. En su piel,
en sus pupilas. La caricia
desmembrada en fibra óptica, polímero,
filamento en estratos. La curva de sus labios
congelados en una hermosa ausencia
de expresión: de una espera infinita
todo puede surgir, nos dicen.

---------------------------------Todo.

----------------------------------------La blancura
------silente del glaciar, la perfección desnuda
del intercambio en códigos binarios. Iris artificiales:
en ellos no hay preguntas
ni respuestas, tan sólo una marea detenida
en el instante puro del naufragio,
en el umbral herido que separa la célula del plasma, la frontera
entre el silicio y el carbono, crisálida de mares por
---------nacer.

-----------Pandora empieza aquí.

---------------------------Un centenar de hombres
miden cada nanómetro del cuerpo,
diseñan conexiones neuronales, trenzan vasos sanguíneos
a prueba de descargas microeléctricas,
reviven la obsesión de Hans Bellmer como una sola mente colectiva,
----exploran sus confusos corredores,
la atraviesan en sueños solitarios de dominio y sumisión
en los que si te acercas a un espejo
– si te acercas demasiado – llegarás a una buhardilla
en 1934, olor a yeso y pegamento,
pasos amortiguados por densas capas de papel
y estopa, restos de anatomías mutiladas:
piernas, torsos, ombligos, anos, bocas,
fallidos cuerpos que te llevan hacia el rincón oscuro
donde Ella te espera.

----------------------La coges de la cintura,
y bailas.

-----------------Soy sólo una muñeca,
-----------------puedes hacer de mí lo que te plazca.
-----------------Puedo ser una niña o puedo
-----------------ser una madre, o no ser
-----------------nada para ti. Mis ojos son espejos
-----------------mi carne es el silencio
-----------------entre dos golpes. Y en lo que no te digo
-----------------está lo que te digo,
-----------------y en lo que no te hago está lo que hago

-------------------------------------------Un susurro
-------de colmenas celulares
te devuelve a la blancura, la asepsia
del laboratorio. Extirpas una hilera de cartílago,
la insertas en la incubadora, conectas el biorreactor.
Luz roja intermitente,
señal de anomalía: el recinto de Faraday
falló a las 6:40. Información intrusa.
--
--
(De Metamorfosis uno, en preparación)





Rubén Martín (Granada, 1980) fue miembro del consejo editorial de Contra Tiempo y ha publicado poemas y artículos en revistas como Salamandria, Re:Viste, Oniria, Parnaso o Mester de Vandalía. Ha sido seleccionado en las antologías Andalucía Poesía Joven (Plurabelle, 2004) y Poesía por venir (Renacimiento, 2004). Sus poemas han aparecido asimismo en publicaciones colectivas como Agua (en colaboración con la fotógrafa Llanos Gómez) y Palabras sobre palabras (Asociación Cultural La Tertulia, 2003) y en la plaquette monográfica Interferencias (la misma editorial, 2003).
Ganador del certamen Andalucía Joven de 2006, Radiografía del temblor (Renacimiento, 2007) es su primer libro de poemas.

Prólogo y traducción del libro Poemas a la muerte, Emily Dickinson de Bartleby Editores.

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26 comentarios:

Eli dijo...

Mi luz baja, ama tus ramas altas, espejo donde el vuelo desgarra raíces de agua.

La pluma de barro de Rubén cruza las llamas a nado.

Besos siempre generosa Laura.

raúl quinto dijo...

los poemas de metamorfosis uno son un disparo entre los ojos de la poesía actual, qué ganas de que lo acabe y salga en libro... pedazo de poeta.

(cortaypega del facebook :)

Viktor Gómez dijo...

Un hallazgo. No conocía ni había leido nada de Rubén Martín. Y vale la pena, que diría Gelman.

Un beset

Portinari dijo...

Rubén, estremecimiento de glaciar. Y los cuerpos de Bellmer.
Lo rojo; la luz; tan impertinente, tan impertinente Ser.
Restaurarse con el poema.
Gracias Laura por acercarlos.

Abrazos a ambos...

Leonardo dijo...

Sin duda uno de los logros mayores de Ruben Martîn, más acá de la creación de un universo de gran fuerza expresiva y visionaria, universo que desde su particularidad nos tiende un espejo, o nos abre una grieta nueva por la cual observar-nos, es alzar la jerga tecnocientîfica (pero no sôlo la jerga, claro) actual hasta el nivel del poema para decir el hombre y el mundo, no sólo de hoy o de mañana, sino el hombre. Me parece ser casi una poética futurista, una ventana sobre un mundo que oscila aún entre lo real y lo virtual, entre lo humano y la máquina.
He de confesar que su mundo me inspira cierto temor y que no me es tan fácil penetrar en él, por lo que hay de obsesional y de frialdad quirúrgica, o de referencias que desconozco, pero es imposible dejar de constatar que es una escritura de la sobrervivencia que explora los lugares más secretos de nuestra humanidad y nos pone en guardia.
Y cómo no agradecerte Laura por abrirnos cada vez páginas nuevas del quehacer poético en nuestra lengua.

Arturo Borra dijo...

Laura, me alegra que traigas estos poemas de Rubén. Aunque formalmente el segundo poema me interpela (me inquieta) más, el final del primero me parece muy bueno: “Pero donde hay asombro, hay esperanza”. En tanto el ser humano sea capaz de extrañamiento, todavía hay otras posibilidades de invención, otras promesas de ser.

El otro poema parece referir más a una espera tensa, a un espanto que se va incubando lentamente. Una latencia del instante, un estado de umbral que preludia un advenimiento –aunque si regresa el mito de Pandora será porque tras lo sorpresivo, lo que puede advenir, no será belleza sino horror. Más bien –y la fecha es una indicación- hay un presentir cargado de tensión. Mientras los sueños tecnológicos proliferan, se va gestando algo ominoso, “restos de anatomías mutiladas”. Un deseo de prestidigitación se articula y una metamorfosis que falla: tras la persecución de lo perfecto, la irrupción de lo terrible. Metamorfosis anómala: la búsqueda de una superioridad que anuncia lo peor. El nazismo quizás…

Ojalá pronto tengamos en nuestras manos ese libro y podamos disfrutarlo.

Va un fuerte abrazo para Rubén y un beso para vos,
Arturo

Yaiza Martínez dijo...

Laura, muchas gracias por acercarnos estos poemas. No conocía la poesía de Rubén Martín, pero veo que hay madera. Tanta gente escribiendo y por descubrir. Cuando los leemos así, siendo tan jóvenes, la verdad es que se respira y se agradece. Un abrazo grande, Yaiza

Laura Giordani dijo...

Muchas gracias Eli por tu aliento sostenido, por estar ahí, al otro lado. Me alegra que la voz de Rubén haya alcanzado tu orilla.

Un abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Raúl:

Estoy de acuerdo contigo y además también espero que se publique pronto ese ibro para poder leer y disfrutar.

Un abrazo y gracias por pasarte; aunque sea con un cortaypega no muy currado ;-)

Laura

Laura Giordani dijo...

Querido Víktor:

Con que alguien, como tú acabas de hacer, descubra la poesía de Rubén, ya le da todo el sentido a haberle traido entre mis pájaros de huesos livianos. Rubén además tiene un blog muy interesante: Un cuerpo extraño, del que te pego el enlace:

http://uncuerpoextrano.blogspot.com/
A seguirle la pista,

Un abrazo fuerte y espero que todo vaya mejor.

Laura.

PÁJARO DE CHINA dijo...

En la poesía de Rubén están cifradas todas sus pasiones, sus filias, sus obsesiones de acero que te desarman.

La oda a la muñeca autómata del segundo poema es de una hermosura estremecedora, una historia de amor polar-quirúrgico de una intensidad doliente. Esa es una paradoja de su escritura que me fascina: es un cirujano experto, muerto de amor operando en la nieve en escenarios de ciencia ficción.

La segunda "marca" por la que creo que lo reconocería aunque no me dieran su nombre es la potencia visual de sus textos. Es como si tuviera un proyector en la cabeza y gatillara escenas que uno puede realmente "ver". Leerlo es meterse en el cine.

Y, además, tiene música. No solo la música sintáctica o la cadencia inherente a cada verso, sino una "banda de sonido" que el verso destila y acompaña la escritura.

Siempre sentí al leerlo que va hacia la obra "total", como si el poema estallara y el lector fuera "secuestrado" por la deflagración cinematográfica y musical, capturado por el cirujano y tendido sobre la camilla "antártica".

Y pensaras: ¿qué flores extrañas sacará de mi vientre, qué dibujo trazará con mis cartílagos?

Además, a Rubén le han dolido cosas. Le han pasado cosas que le han dolido y uno siente esa vida que empuja y reclama cuando lo lee, esa vibración auténtica de la que no salió indemne, ese tatuaje.

Tu generosidad no tiene línea del horizonte, Laura.

Te abrazo fuerte.

RECOMENZAR dijo...

me gustan tus letras y como se juntan se enlazan se aman se odian van juntas

Laura Giordani dijo...

Querida Portinari:

Has definido con precisión la poesía de Rubén: estremecimiento de glaciar... es una sacudida que no tiene que ver con la afectividad más próxima, sino con esas placas tectónicas que de vez en cuando se desplazan en nuestro interior. Como un glaciar cuando implosiona.

Me gusta tu mirada, Portinari. Gracias por dejarla en palabras.

Un abrazo grande,

Laura,

Laura Giordani dijo...

Querido Leonardo:

Creo que has captado una veta fundante de la poesía de Rubén y es esa mirada que por momentos se des-humaniza, se extraña hasta límites donde parece la mirada de una cámaral. No hay mucho (especialmente en el segundo poema) con lo que podamos empatizar emocionalmente, al menos en una primera instancia, esas emociones a las que se busca interpelar desde gran parte de la poesía pasada y actual. Como esa incomodidad que nos producen los territorios gélidos y abiertos a la intemperie. Pero si nos quedamos, empezamos a encontrar rescoldo.

Hay una incomodidad inicial que yo creo es muy sana artísticamente, el lenguaje no es complaciente ni apuntala los paisajes que tenemos incorporados tradicionalmente como “poéticos”. Y las máquinas entran en juego, como bien apuntas. Vivimos en cópula con ellas y la poesía no puede, no debe enajenarse de este presente que a veces tiene visos terroríficos.

Te agradezco mucho la lectura atenta y tu compañía constante.
Un abrazo fuerte,
Laura.

rubén m. dijo...

¿Qué decir? Muchísimas gracias a ti, Laura, y a los demás por vuestros comentarios; el hecho de que unos escritos míos puedan provocar unas reflexiones tan lúcidas y precisas (el impertinente Ser Portinari, la ventana real/ virtual de Leonardo, la "irrupción de lo terrible" tras la perfección de Arturo, la "historia de amor polar-quirúrgico" de Mariel...) me animan enormemente a seguir escribiendo e investigando. De verdad, gracias, lo digo con emoción y corazón.

un abrazo a todos

Stalker dijo...

Magnífico segundo poema, esperemos leer el libro pronto (¿qué digo? Yo lo he leído ya). Leerlo impreso, en todo caso...

abrazos

rubén m. dijo...

Lo has leído, Stalker, pero solo en un 65% (correcciones aparte) según mis previsiones, espero que tenga muhco más que decir y pueda mejorar mucho más con otros textos... :)

Stalker dijo...

Estupendo, Rubén...

Aquí vas a tener a un lector implacable. Espero ya esa versión Rubén 2.0, imagino que más ácida aún si cabe...

abrazos

Laura Giordani dijo...

Sí, Arturo: el segundo poema es más inquietante, con una atmósfera en la que parece incubarse algo terrible, cercano al espanto. Mencionas que ese anuncio de una superioridad anómala pudiese estar haciendo referencia al nazismo. La mención a la Muñeca de Bellmer- quien la “alumbró” en pleno régimen nazi- es clave porque en esa muñeca, además de otras cuestiones que pasan por el mecanismo del deseo y el erotismo, hay una ironía, una crítica solapada al culto a la superioridad racial y al cuerpo del nazismo. Finalmente, algo captarían sus guardianes sobre la simbología cifrada en la Muñeca porque tuvo que marcharse a París a seguir abocado a su “arte degenerado”

De todas maneras, más allá de estas contextualizaciones del poema, el tema no sólo no ha perdido vigencia, sino que toda nuestra concepción del cuerpo y lo que la tecnología está operando en él, hace palidecer lo anunciado en el proyecto de Bellmer.

El final del primer poema también me gusta. Aunque encuentro mucho más a Rubén en este segundo: sus obsesiones, filos lingüísticos, búsquedas estéticas...

Habrá que esperar a leerlo completo y en papel.

Un beso y gracias,
Laura.


Este enlace da alguna información sobre La Muñeca de Bellmer:

http://www.historiadelarte.us/pintores/surrealismo/surrealismo-hans-bellmer-la-muneca.html

Laura Giordani dijo...

Querida Yaiza:

Cuánto me alegra que hayas podido descubrir aquí la poesía de Rubén. Da mucho gusto saber que hay tanto potencial, tanta madera aún por arder.

Esperaremos el libro. Prontito habrá alojo para tus letras en esta casita si todavía te apetece.
Un abrazo muy fuerte,

Laura.

A ver si fuese posible que vinieras a Valencia el Viernes 4 al recital con Benito del Pliego, Andrés Fisher...

Yaiza Martínez dijo...

Querida Laura, claro que me apetece, será un honor, muchas gracias. En cuanto a lo del recital, me encantaría poder acercarme porque me interesáis mucho todos los poetas del recital, entre ellos tú, pero me va a resultar imposible, en especial porque tengo una boda en Jaén el día cinco. Pero espero poder acercarme pronto a Valencia, conoceros y volver a ver a todos los amigos de allí, a los que echo de menos. Besos para todos, y que vaya muy muy bien el encuentro, Yaiza

Laura Giordani dijo...

Querida Mariel:

"Y pensaras: ¿qué flores extrañas sacará de mi vientre, qué dibujo trazará con mis cartílagos?"


Tu comentario sí que es geenrosidad en estado puro, sin disoluciones ni íneas de compromiso.

Creo que has abierto unas líneas de lectura posible de su poesía muy interesantes y útiles. No sabés cuánto agradezco cada parada tuya en esta casa, lo recibo como un don y una caricia.

Te dejo un abrazo muy, muy fuerte.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Gracias, Recomenzar por dejar tu huella y tu lectura.

Un saludo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido Rubén:

Ha sido un gustazo alojar tu poesía en esta casita durante estas semanas. No creo que haya nada que agradecer porque es un reconocimiento a tu escritura y un gesto absolutamente libre de cualquier compromiso. Además me gusta dar lugar a otros en el blog, no sólo a los grandes nombres o super consagrados como valor seguro, sino asumir algún tipo de riesgo. Creo que tu escritura tiene la pasión y el riesgo suficientes.

Un abrazo muy fuerte y gracias a ti por habitar este espacio.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido stalker:

Como loe comentaba antes a Mariel, también me alegra mucho tu presencia aqui. Personalmente, me interpela más el segundo poema e imagino que todo el poemario debe ir en esa línea vertiginosa.

Ojalá, como dices, que pronto podamos tener estos poemas en forma de libro.

Un abrazo grande,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querida Yaiza:

En un tiempecito, una vez concluya de subir unos textos pendientes, subo algunos poemas de esos dos libros maravillosos que tengo en mi biblioteca: El Hogar de los animales ADA y Agua.
Ya te escribiré para cerrar algunos detalles.
Espero que estés muy bien y te dejo un cálido abrazo.

Laura.