Dos poemas de Arturo Borra


I wait-(Espero), fotografía de 1860 de Julia M. Cameron


Esperanzas todavía
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"No se nos ha dado la esperanza sino por los desesperados"
Walter Benjamin.


Entre tanta muerte ofrecida en sacrificio
proclaman el cese de la promesa.

No saben que los desesperados musitan su abecedario.

Vienen algunos niños preguntando:
sobre su frente se gestan esperanzas todavía.



Casi todo
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Más tarde supe: sobra
casi todo.
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Esta escritura sobrante
sobrevive como una especie
que agoniza. No sé qué lenguaje apagado
invoca. En una grieta
me asomo hasta las últimas luces
y nada veo.
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Sólo el desierto es consistente.
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16 comentarios:

Ana María Espinosa dijo...

Laura:

Unos poemas excelentes que junto a esa fotografia hacen de esta entrada un lugar de belleza y reflexión absolutos.

Viktor Gómez dijo...

Laura:

No fuí el único. Varios de los congregados en el recital del Ateneo de Madrid sentimos la fuerza y singularidad de Arturo que en esa tarde se alzó y nos impactó con solvencia y lucidez.

Ahora releo estos poemas y tiemblo. Es lo que tiene el desierto, extremo y espectante, rival del ser en el límite de su resistencia. O frío o calor terrible.

Ahí poco se puede salvar. Lo que sana, ha de venir aún. Con un hilo de su voz me acerco a la verde orilla de un posible no-lugar:

gracias, Arturo.

Tu Víktor

Laura Giordani dijo...

Estos poemas de Arturo me gustan mucho, Ana.

"Esperanzas todavía" es desde mi punto de vista un poema profundamente humano, como "Una esperancita desquiciada" -no sé si lo has leído- con el tema de la esperanza que se yergue aún entre escombros, inconmovible.

En aquel poema, la esperanza se agachaba, se hacía diminuta pero persistente.

En este poema las esperanzas son gestadas en las frentes de niños, matrices blancas de preguntas que no se rinden.

Gracias por tu comentario y un abrazo.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Coincidimos Víktor: la lectura de Arturo en Madrid fue muy potente.

La disfruté mucho y parece que cada poema - a pesar de haberselos escuchado antes- crece con la nueva lectura. Me emocioné.

Para él esta entrada y estas imágenes acompañandolos.

Te dejo un abrazo fuerte, Víktor.

Laura.

Arturo Borra dijo...

Gracias querida Ana: tu calidez se siente a pesar de todos los kilómetros que median hasta Valencia. Ya sabes que por aquí te esperamos todos, para seguir compartiendo las experiencias de la poesía y la amistad.
En cuanto a lo que decís de los poemas, ¿qué decir? Es una alegría profunda, de esas que no remiten tanto al yo sino a aquella instancia desconocida de la escritura que -de vez en cuando- hace surgir algo imprevisible.
Mil gracias y un abrazo fuerte,
Arturo

Lola Torres Bañuls dijo...

hola

"Esperanza todavía". Me gusta este poema por el mensaje profundo que conlleva y termina con la esperanza de los niños. Tal vez nunca debamos de perder esta esperanza que nos impone el texto al principio más triste y luego termina con esperanza.

EN "Casi todo" la primera estrofa me encanta. Y el poema en general porque me gustan los poemas cortos, contundentes, estremecedores.

Me alegro que la lectura haya estado tan bien como lo cuenta Viktor. Cuando los poemas crecen en re-lecturas eso es una señal de su calidad.

Un abrazo a todos.

Arturo Borra dijo...

Querido Víktor, pienso que no hay nada que agradecer. Puesto que el acto de escribir nace de algo que ni siquiera controlamos, quizás no haya mérito alguno de nuesta parte. En cambio, cuando alguien lee en un acto de libertad, da sentido y con ello, constituye. Así que te agradezco a vos y a los demás. Y más todavía por tu reconocimiento, que sé sincero.
Lo vivido en Madrid pienso que es efecto de una escena en común, de un compartir colectivo que no anula las individualidades sino que las potencia. Con toda nuestra heterogeneidad, pero construyendo una cierta unidad en la pluralidad.
Como sea, el pasaje por el desierto es también promesa de encuentro -una promesa que por definición sólo encarna de forma parcial. Plenitud porvenir y eternamente diferida. En síntesis, nada de paraísos..., pero sí utopía abierta, no-lugar que se insinúa en el horizonte.
Gracias a vos y un fuerte abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Querida Laura, todavía no te agradecí tu hermosa entrada (lo digo por las fotografías) y aunque tarde, lo hago ahora.
No pierdo de vista el riesgo de naturalizar la generosidad. No me olvido de cuán difícil es eso en esta época de hiperindividualismo (término desagradable como aquello a lo que remite).
El primer poema -ya lo sabés- es de "La vigilia del deseo", el segundo bastante posterior, pero creo que mantienen esa conexión que vos sabés identificar.

De Madrid vuelvo a insistir: pienso que lo que fue potente fue el encuentro como puesta colectiva. Eso no es falsa humildad; cada uno aportó lo suyo, y de esa complementariedad -pienso-nace algo que ninguno por sí solo podría sostener.

En cualquier caso, mil gracias y un fuerte abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

También a vos Lola debo agradecer por tu persistencia, y tus palabras de aliento.
En verdad, "niño" y "esperanza" no se dejan asociar tan fácilmente. Después de todo, la premisa es la desesperación... Pero aún así, pienso que hay en la "niñez" -como retorno a una cierta inocencia, que no mera ingenuidad- una promesa de reivención de lo humano. Nietzsche en "Así habló Zaratrustra", pone al niño en la tercera fase de la metamorfosis espiritual.
Quizá de eso se trate: de recobrar la esperanza (nada trascendental) de construir aquello que carecemos.
Un abrazo y otra vez gracias,
Arturo

Laura Giordani dijo...

Arturo; nada de gracias y aunque como bien decís no debemos naturalizar la generosidad del otro, para mí colgar estos poemas es puro gozo así como compartirlos con otros.

Tampoco deberíamos naturalizar la compañía del otro y yo agradezco compartir contigo no solo palabra, sino la cercanía y la vida.

Un abrazo

Laura.

Laura Giordani dijo...

Hola Lola!

Encantada de recibirte aquí, en mi rinconcito poético que estos días aloja estos dos poemas de Arturo. También me parece brillante la primera estrofa de Casi todo.

Seguimos compartiendo poesía. Muchas gracias por dejar tu huella aquí.

Un abrazo fuerte.

Laura.

Jordi Bresoli Blasi dijo...

...y aún con los huesos livianos de los pájaros,mucha gente seguiria desconociendo ese placer que oculta vertigo...hermoso blog...un abrazo

ana dijo...

la poesía hispanoamericana es riquísima y desgraciadamente para mí poco conocida, conozco algunos nombres que disfruto y siento intensamente (pizarnik, vallejo, cadenas, girri, zurita...) pero sé que tengo muchos huecos. veo que tu blog puede darme la posibilidad de acercarme a algunos nombres de la poesía hispanoamericana que quizá abran en mí un puerta como consiguió por ejemplo abrirla vallejo. también me parece voy a "robarte" algunos nombres de fotógrafos, pues las fotografías que dejas por aquí son para detenerse en ellas minuciosamente.

me gusta especialmente el segundo poema, el matiz que da ese "casi" del segundo verso, que te sitúa entre lo que va a decir ahora el poeta y nuestra debilidad para cualquier juicio (ese poso de contradicción, prudencia e insignificancia que siempre llevamos encima). el último verso también, pero es que además a mí la palabra desierto me convaco tanta extensión.

Laura Giordani dijo...

Hola Ana!

Me alegra poder dar a conocer a través de este espacio, voces de poetas hispanoamericanos- Ya iré publicando otros nombres menos consagrados, pero igualmente interesantes de la poesía en el cono sur.
Respecto a las fotos del blog, son tuyas también. Así que si te apetece tomarlas para tu blog o indagar en los fotógrafos, fantástico.
Un gusto tu paso por aquí.
Un abrazo y buen fin de semana.
Laura.

Laura Giordani dijo...

Jordi:

Bienvenido a este lugarcito que quiere ser cobijo y rampa de vuelos. Vértigo y belleza de compartir el aira y la palabra.

Gracias por tus palabras y otro abrazo para ti.

Laura.

Arturo Borra dijo...

Hola Ana, me es grato saber que te ha interesado el segundo poema. Pienso que hacés una lectura que no por escueta menos acertada, porque efectivamente trata de eso: de una escritura en borrador, siempre horadada, sin huella originaria, agonizante. La extensión del desierto..., cierto, y la soledad que convoca.
Muchas gracias por tu lectura y un saludo cálido,
Arturo

PD: aprovecho también para saludar a Jordi, con quien comparto el placer de visitar este hermoso blog de Laura.