Solo eso



Una manos en la tarde recibiendo la lluvia.

Qué más da si mano de hombre, mujer, niño o muerto:
el mismo gesto ancestral de recibir el agua de lo alto.

Quizá seamos solo eso:
cuenco sin fondo para un agua indigente
que sueña su barro,
mano tendida en la intemperie.



Laura Giordani

15 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Manos en la curva del hambre, que caen desde esa milenaria oquedad del vientre del mundo, que está en perpetuo desalimento, en precariedad involuntaria, en forzado y tortuoso ayuno.

Manos que manan socorro, que lloran sin uñas, que claman y reclaman su mendrugo, su dignidad, no la caña, ni el pescado, sino su dignidad para ser sin yugo, lepra o infamia, manos humanas, manos desatadas, manos firmes y amables.

Un beset

Tu V

Saiza dijo...

Dejar mi mano amiga y mi saludo, siempre es un placer encontrate en tu blog y las fotos me encantan, son preciosas. Un beso

Arturo Borra dijo...

Apertura de las manos ante la humedad, el llanto del cielo, la promesa de fecundidad.
Las manos que nos tienden una calidez, las manos vulnerables de quien se sabe en la intemperie.
Poema tan breve como hermoso, tendido como una mano sobre los demás.
Un abrazo,
Arturo

cuchhhi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
cuchhhi dijo...

el mismo gesto instintivo que busca en la Nada algún Algo.
besos

Jorge Ampuero dijo...

Pasa el tiempo y seguimos siendo esa mano abierta a la lluvia de los cielos.
Buena poética.

Saludos...

Laura Giordani dijo...

Si unos versos en esbozo (los míos, claro) invitan a fluir así poéticamente; entonces me doy por feliz.
Manos, mendicantes siempre de algún modo.
Un abrazo, Víktor.
Laura.

Laura Giordani dijo...

Querida Saiza: estrecho tus manos tan generosas, tam amplias para acoger a los no escuchados, los olvidados por la historia.
Un abrazo, amiga.
Laura.

Stalker dijo...

Es un poema bellísimo, Laura.

Laura Giordani dijo...

Arturo:
Sigo el hilo de tus versos para tejer una respuesta...

Apertura de manos ante la cerrazón del mundo, apertura aún ante la clausura de los pechos más próximos, de tanto puño reconcentrandro su historia de talas y sequias.
Manos tercas en su ternura desmemoriada del daño,
abiertas aún para recibir la epifanía de la lluvia
o al pájaro moribundo como último cofre, antes del frío.
Manos insistiendo en su vocación de gasa,
a pesar de todo.

Gracias de corazón por tan hermosos versos que has dejado en tu comentario.

Un abrazo.

Laura

Laura Giordani dijo...

Muchas gracias Cucchi por tu comentario y tu visita.
Un cálido saludo.
Laura.

Laura Giordani dijo...

Es bien cierto, Jorge; a pesar del paso del tiempo, seguimos en esa condición de perpetua mendicidad espiritual o vital, si quieres, esas manos invocando el agua en su sentido más profundo.

Un saludo y gracias por estar ahí.

Laura-

Laura Giordani dijo...

Muchas gracias Stalker por tu lectura y dejar tu impresión sobre el poema.
Eres bienvenido aquí, cuando quieras dejar tu huella.
Laura

Nuria dijo...

Maravillosa tu respuesta a ARturo, me encantan tus letras... Saludos

Laura Giordani dijo...

Y a mí me gusta encontrar tu huella sensible por aquí, Nuria. Gracias!
Un abrazo.
Laura.