Sanar la mirada
de los residuos del arte.
Librar el aliento
de las transparencias del plástico.
Habitar la intemperie
ligeros, como zanjas
adictas al lodo,
sin costillas
. . primogénitas
ni legajos de identidad.
*
Alrededor del instante
un niño juega,
escenifica
la captura del infante que era.
*
A vista de pájaro
las copas de los árboles
hablan entre sí.
Has vivido en la espera
y la palabra se hizo noche
en ese mirador privilegiado que es presente.
De tu dispersión hablan
hasta los más confusos.
Sin embago, has sabido remontar
las varices ocultas del río que nos mueve.
EL PASO DE MISHIMA, PROVINCIA DE KAI
Te damos gracias
por mantenerte aquí,
a buen recaudo.
Para nosotros eres
pila fundamental,
la firme viga
que unta a dioses con barro.
Toma este abrazo:
el único dominio
cuando ya no seremos.
甲州三鳥越
KÖSHü MISHIMAGOE
LA GRAN OLA DE KANAGAWA
Tras la gran ola,
esa que dignifica
los arrecifes
¿qué será de nosotros,
pescadores de luz?
Quizás la calma
sea fracción del círculo
en la amenaza,
todo tenga un porqué
más allá del coral.
神奈川沖浪裏
Kanagawa oki nami-ura
ANÉMICA Y CELESTE
con Carme Llobera
A pesar del desastre
nos queda silencio por leer.
Qué lástima
de tiempos raídos, roídos
por vagas incertidumbres.
La vida se nos va, te alcanzó
como una tormenta en celo
con su bosque en llamas
y sus nupcias de ocres.
Descansa aquí, alma
amiga, todo aquello
que fuiste
será relevado
para gozo de otros.
Fstín de caticias,
serrín de soles.
IKIGAI (生き甲斐)
La palabra que irrumpe detrás de cada loma. La razón del río
por encima de sus aguas. El origen de cada madeja, colgada
en lo más alto de esas ramas. Deshabitar la piedra, vestirse de
arbustos y brotes, musgo o raíces. Brotar sin más. Errar a favor
del beso animal, de una ventada. O permanecer, justo antes de
la inanición. Memorizar el signo de las aves. Limpiar con ma-
leza los escombros que dejan los pronombres. Durante días,
horas, años. Midiendo el pulso de sus extintas voces, bajo el
mismo atardecer.
La poesía es pintura que habla y la pintura, poesía muda , apuntó el poeta griego Simónides de Ceos. Dos milenios y medio después, Joan de la Vega-Ramal hace hablar a las estampas de Hokusai de manera magistral y reúne palabras desconocidas, embajadoras de un mundo flotante. Un cuaderno de poniente para recoger la luz que viene de oriente y acercarla al lector con la misma delicadeza con la que caen las flores del cerezo. Alta poesía que nos invita a la contemplación, al oficio de mirar lo que no tiene dueño.
Laura Giordani
Joan de la Vega (Santa Coloma de Gramenet, 1975). Es autor de Intihuatana (Seuba Ediciones, 2002), Ladino (Trea, 2006), que reúne sus tres primeros libros: Intihuatana(‘Sin lugar a luz’), Ixtab (‘La soga en el ojo’)e Ipalnemoani (‘Por quien vivo’); Trilces Trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador (La Garúa, 2006); La montaña efímera (Paralelo Sur, 2011); Una luz que viene de fuera (Paralelo Sur, 2012); 365 haikus y un jisey (Rúbrica, 2012); Y tú, Pirene (X Premi César Simón de la Universitat de València, Denes, 2013); El verd, el roig, el negre (Pont del Petroli, 2015); Bare nostrum(Tanit, 2015); Medio mundo en luz (La Isla de Siltolá, 2017); Manat de dol (Pont del Petroli, 2017); El tot solitari (LaBreu Edicions, 2019); En torno a Issa y otros difuntos (Ril, 2022), (po)Ètica de l’exhumació (Pont del Petroli, 2022); Lo que dicen las piedras (Páramo, 2023), Haikus d’Incles. El camí de l’obaga(Pont del Petroli, 2024) e Hijas de un sol naciente. Tríptico zenital 2020-2025(Cántico, 2026).





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