El sobretodo azul


A mi papá

el sobretodo azul que pusiste
sobre los hombros de la muchacha aquella
volvía empapada del interrogatorio
temblando
la mojaban la picaneaban
cada noche
la dejaban junto a tu colchón
con un llanto parecido al de un cachorro
ese gesto a pesar del miedo
a pesar del miedo te sacaste el sobretodo azul
para abrigarla
no poder dejar de darle ese casi todo
en medio del sobretodo espanto
la dignidad puede resistir azul
en apenas dos metros de tela
y en esos centímetros que tu mano
sorteó en la oscuridad hasta sus hombros

sobre todo


Laura Giordani
de Sudestada

--

54 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Es sobrecogedor. No tengo palabras para admirar la profundidad del gesto. Los momentos más trágicos, los más duros de nuestra vida, son los que dan la medida de nuestro corazón; de nuestro coraje, frente al miedo; de nuestra bonhomía ante la maldad.
Qué orgullosa te tienes que sentir.

Pedro Montealegre dijo...

Precioso. Sin más.

Lola Torres Bañuls dijo...

"la dignidad puede resistir azul"
Sin palabras, para qué, el poema lo dice todo.

Un abrazo Laura.

Arturo Borra dijo...

Escuché esta historia en primera persona. En un contexto siniestro, sin embargo, la dignidad que, en ocasiones, ya lo sabemos, cuesta la vida. Contra un humanismo abstracto, la dignidad en singular. Sin grandilocuencia, sin grandes palabras. El gesto de dar calor aunque sea compartiendo el frío.
Tu poema Laura no sólo lo dimensiona de forma rotunda y hermosa: lo hace con la cifra de un abrigo en lugares donde sobre todo merodea el frío próximo a la muerte -sin metáfora, sobre todo-.
Un beso,
Arturo

rubén m. dijo...

Hermoso y crudísimo poema. Ya se eschaba en falta una actualización :) y has vuelto de la mejor manera posible. Enhorabuena y un beso.

Portinari dijo...

Laura, qué poema tan hermoso.

Gracias y muda te doy un abrazo.

PÁJARO DE CHINA dijo...

Querida Laura, tus palabras me calaron tan hondo que el pajarito chino las recogió cuidadosamente en su pico y se las llevó a su casa.

Gracias por perseverar en el gesto de abrigar al otro.

Te abrazo fuerte.

Yaiza Martínez dijo...

Laura, siempre he pensado que en las familias -generación tras generación- hay miembros que, por su grandeza, sus gestos, su generosidad- traspasan su esencia a los hijos, nietos, bisnietos... Que hay gente que, por su especial fuerza, dibuja el futuro de sus descendientes, lo que serán capaces de hacer, la dignidad con la que vivirán, la bondad, y su capacidad para no bajar la cabeza.

Mi bisabuela fue así. Nunca la conocí, pero la tengo muy presente. Es algo que no entiendo, y aún así me pasa.

Este poema, me recordó a ella. La corriente de esos gestos cruza como un relámpago, trasciende y se queda. Es una grandeza que no perdona, que se establece y se hereda.

Tienes suerte, se nota en el poema. Un abrazo grande y muchas gracias, Yaiza

Eastriver dijo...

Esa Mariel es tremenda: nos da consejos de afecto poético, y nosotros que la conocemos, le hacemos caso y luego se lo agradecemos. Dame unos días para leerte bien. Y para verte. Delicadeza en blanco y negro y mil matices de gris. Un abrazo.

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Cuánto ofrece un padre.
Cuánto duele un padre.
Cuánto duele
un padre.

mujerdeole dijo...

Laura, te leí en el Blog de Pájaro y no pude aguantar venir a la casa desde donde ha salido a la blogosfera este maravillosos poema.
Tan simple como profundo y tan esencial como acojonante.
Una verdadera joya.
El dolor puede volverse algo bello.
Un abrazo

Bashevis dijo...

uh..eh..uffff, eh... un abrazo.


,que hermoso.

Ana María Espinosa dijo...

Querida Laura:
No sé si alguna vez te lo habrán dicho: Lo tuyo no es poesía, es orfebrería de la palabra, de lo interno, de lo indecible (más allá, superior a la poesía). Podría distinguir un poema tuyo entre cientos. Espero pronto tu torrente en papel impreso, es algo necesario para quienes te leemos y queremos. Un abrazo grande.

Laura Giordani dijo...

Querida María Jesús: es cierto. Los gestos luminosos cuando todo es miedo y oscuridad, cobran una luz casi salvífica. La verdad es que me siento muy orgullosa de ese gesto de mi papá del que escuché muchas veces este trance y por el que me consta que- aún bajo la presión de la tortura y el pánico en el que se vivía (cuesta conjugar el verbo "vivir" para referirse al paso del tiempo en esos lugares y también cuesta hablar de "paso del tiempo" donde el tiempo no pasa sino que se arrastra, sobrevive) habían varios gestos así- Eso nos da esperanza.

Muchas gracias por tu lectura y un abrazo muy fuerte.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Gracias, Pedro. Valoro mucho tu comentario.

Un abrazo grandote.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Otro abrazo para vos, Lola. La dignidad como ese último fragmento a sostener cuando las circunstancias aprietan y nos tientan a pensar sólo en la propia supervivencia. Hay un libro muy hermoso de Viktor Frankl y que me ayudó mucho (también a mi papá); "El hombre en busca de sentido"-

No sé si lo has leído; si no es así, te lo recomiendo.

Más abrazos,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido Arturo:

sí, en primera persona y nunca deja de conmover el relato ¿verdad? es como parte de esa intrahistoria familiar y esa heredad de la que habla Yaiza.Si los valores no encarnan en gestos tangibles, en lo cotidiano, estamos entonces en el campo de la declamación y el cinismo. Humanismo abstracto, decís. Y más que las grandes palabras, preferir su deletro honesto en nuestra propia vida. Si la poesía no trae esos pedacitos, está sólo en una esfera declamatoria o como simple constructo formal, sin alma, sin conexión con los otros. Y eso se nota. Cuando es sólo un fiambre de palabras muertas, digo.

un beso,

Laura.

Javier Trettel Buteler dijo...

De cordobés a cordobesa: tristemente hermoso Laura. Profundamente en la superficie de la piel he sentido este y varios de tus poemas. Pero éste, escalofriante, tan real, me sentí allí.

Hoy descubrí tu persona y tu blog. Buen descubrimiento en mi haber.

Saludos de un futuro coterráneo.

Lola Torres Bañuls dijo...

Mi querida Laura:

Me anoto la reseña. Muchas gracias.
Laura de verás lo digo de corazón expresas tan bien y con tanta coherencia que has nacido para escribir. Y te lo agradezco yo también. No sólo para escribir los poemas que son grandes como tú, sino cuando comentas eres admirable.
Hay siempre tanta delicadeza en todo que por eso "no bastará con la poesía; habrá que tener además los huesos livianos de los pájaros". Decía que por eso puedes escribir estos fragmentos tan bellos y necesarios. Por eso la poesía tiene sentido.

Un abrazo.

Leonardo dijo...

Ayer leí tu bellísimo poema en la bitácora de Mariel. Cabe poco qué decir. Un poema que respira humanidad y que rescata para nosotros no sólo la memoria del acto (traducido en la pureza de tus palabras) que, seguro, marcó a los protagonistas, sino esa imperiosa necesidad de saber ser humanos, de sortear siempre esos centímetros de oscuridad.
Un abrazo

Isabel Martínez dijo...

Por recomendación de Mariel, aquí estoy. No me arrepiento. Tu lugar es sensible y acogedor. Si me lo permites, te visitaré a menudo.
Saludos.

Stalker dijo...

Querida Laura:

sin palabras. Ya se ha dicho todo, y mejor. Gracias.

rosso dijo...

Volver a creer en las personas
en medio de aquel terror,
eso era lo que simbolizaba
el gesto del que hablas en
tu poema. Aquel sobretodo
también calentaba la dignidad
(y la moral)de los que vivían
el terrible momento.
Tu poema también abriga,
afortunadamente de otra manera.

Un abrazo fuerte Laura(y para él)

Laura Giordani dijo...

Gracias por tu compañía, Rubén. Ya sabes que soy asidua de tu espacio en el que siempre encuentro astillas valiosas. Lo de la actualización del blog, imagino que ya se estaba echando en falta. Ando lenta, lenta.

Te dejo un abrazo,

Laura.´

Me dejó alcinando la lectura de los dos poemas de Aaron Malakian ( a quien no conocía)en tu blog. Muy interesante.

Laura Giordani dijo...

Querida Portinari: recibo tu abrazo y en ese abrigo me quedo, enmudecida también. Y agradecida por contar contigo.

Otro abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Mi querido pajarito de la China: ese gesto de tomar en su pico el sobretodo azul y hacerlo cruzar el océano hasta su casa ha sido algo hermoso. Encontrar esas palabras y la calidez en bandada de todos estos pájaros que has enviado a recalar por aquí... qué decir.
Que no sabés de tibiezas ni de rescolditos. Que ese sobretodo azul es ahora una alfombra mágica en la que viajo hasta tu costado.

Un abrazo bien fuerte.

De corazón,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querida Yaiza: he pensado mucho en lo que has escrito. En esa especie de haz luminoso que nos recorre y nos hilvana generacionalmente como a cuentas de un co. Lo que decís de tu bisabuela, a quien no conociste, pero de quien seguramente oirías historias y gestos... Es la herencia luminosa, la invisible pero más determinante en lo que decidimos ser. Como si nuestras decisiones del presente siguiesen reverberando en el tiempo, en los párpados de otros que ni siquiera han nacido aún.

Mi papá no pudo contarnos inmediatamente a su liberación esta historia del sobretodo, como tantas otras vividas en sus días de secuestro. Casi no podía hablar nada respecto a esos días, sólo decía: "es lo más parecido al infierno" y esa elipsis comenzó a germinar en mi mente infantil e hizo interesarme por lo que está detrás de las palabras, por lo no dicho, lo omitido del relato.
Estoy orgullosa, tienes razón. Pero creo que en todas las familias, en todas las vidas, hay gestos de esta estirpe; así como hay también sótanos de penumbra y verguenza.

Te dejo un abrazo Yaiza por tu lectura y tu compañía.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Hola Eastriver. Bienvenido a este lugar, sin lugar. Mariel es una fantástica arriera de corazones hermosos que han llegado estos días por aquí. Cuando quieras volver, esta es tu casa.

Un cálido saludo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Sí, Esther: cuánto deja un padre y cuánto de nosotros se lleva...

Gracias por tu emoción que puedo percibir entre líneas, en tu texto entrecortado.

Un abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Mujer de olé: otro pajarito que viene siguiendo la estela trazada por Mariel. Te agradezco tus palabras y me alegra que te haya llegado el poema. Leí tu comentario en el blog de Mariel y estoy de acuerdo con vos en que hay mucha hipocresía (negación colectiva a asumir el horror de esos años) y cierta desidia burocrática para encontrar esos cuerpos, para devolverles la identidad y quizás un poco de paz a sus huesos. La muchacha del poema murió a pesar de cualquier gesto de alivio, por el rigor de los interrogatorios. A saber dónde están sus restos...

Gracias por tu visita y te dejo un abrazo,

Laura.

carlos alberto dijo...

Laura: descubri tu blog para mi bien...realmente profundo y lacerante, hace tiempo no visitaba un sitio que me conmoviera tanto.-

Gracias...

Carlos Alberto
diciembre 4 - 2009
Artedig - http://mediccina.blogspot.com

Laura Giordani dijo...

Gracias Beshevis por tu comentario y tus interjecciones ;-)

un abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querida Ana:

Sos demasiado generosa conmigo y te agradezco mucho todo el aliento que supone tu comentario. Si todo va bien, en unos poquitos meses estarán la criaturas de papel y te enviaré una, por supuesto.
Espero que estés muy bien y que todo en tu vida se vaya desanudando de la mejor manera posible. Estuvimos con Julio hace un par de fines de semana.

Un abrazo muy fuerte, Ana.

Cuidate.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Hola Javier:

Leí este comentario hace un par de días y también el que dejaste en Pájaro de China. Disculpame por la relativa demora en la respuesta pero estos son mis tiempos en la red. Ya verás que el blog también avanza tan lento como un árbol.
Agradezco mucho tu comentario y me alegra saber que el poema te ha llegado. Es parte de una historia común, no sé si te dirá algo el nombre Campo de la Ribera; imagino que como cordobés sí te evocará el lugar oscuro donde transcurrió la historia del sobretodo azul. Tengo entendido que ahora está funcionando un centro escolar en lo que antes fuera el segundo centro clandestino de detenciones de la provincia (el primero era La Perla... triste ranking). Al menos, imagino que el barullo y la alegría de los pibes ayudará a disipar el nefasto campo psíquico que debe pender de ese lugar como un nubarrón.

Mucha suerte con los preparativos de tu viaje y lo que necesites, aquí estoy.

Un abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

De corazón Lola: tus palabras son puro aliento para continuar.

No te pierdas ese libro de Víktor Frankl y si no lo puedes conseguir, te lo presto.

Más abrazos y buen fin de semana.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido Leonardo:

Pude leer tu comentario en el blog de Mariel y te agradezco por partida doble. Estoy de acuerdo contigo en que, además de la memoria de ese gesto puntual, necesitamos seguir siendo humanos cuando las circunstancias parecen apretar y confabularse para impedir cualquier atisbo que no sea mera supervivencia.


Te dejo un abrazo.

Laura.

Carlos Enrique Cartolano dijo...

¡Gracias, Laura! Tu testimonio, como tantos martirios. Aunque estés lejos estás bien cerca. Marcar el camino es comunidad. Es un acto íntimo. Sólo este amor salva.

Viktor Gómez dijo...

Carta abierta a Laura Giordani, ante el testimonio-poema "El sobretodo azul"

.../...


:

Siempre llegando. Llagar
en lo oscuro del tiempo.
Pasan los días impasibles,
las horas,
no.

¿Aferrarse a un pensamiento?
pasan las palabras indecibles
el dolor,
no.

¿Tuviste un poema y se voló?
Rodó con polvo y rastrojos, sin
cami-
no.

-en silencio lo amas, azul aún-

Turbio corazón, el sotano
y el cielo, rojos y sin sol,
tuviste un poema y
no.

Pero el aire vuelve y revuelve
semillas y orugas,
recuerda su lamento, su alegría
recuerda
quien dijo si,
quien dijo no.


Tu Víktor

Laura Giordani dijo...

Claro que te lo permito Isabel, faltaría más: pasate por aquí cuando gustes. Es tu casa sin metáforas.

Aprovecho para enviarte un cálido saludo y agradecer tu lectura.

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido stalker: sabes cuánto valoro tu sensibilidad y tu criterio. Gracias por esa compañía invisible.

Te dejo un abrazo bien fuerte.

Laura.

Tengo pendiente comentar la entrada dedicada a Portinari, me encantó... delicadeza de musgo.

Laura Giordani dijo...

"Aquel sobretodo
también calentaba la dignidad
(y la moral)de los que vivían
el terrible momento"


Hermoso, Rosso. Creo que has puesto en palabras muy bien ese abrigo que es infinitamente superior al que puede brindar cualquier tejido (aunque tampoco es para subestimar su valor primario, se dice que a al hambriento, Dios se le aparece en forma de pan) Es el abrigo frente a otra intemperie más terrible y más penetrante. Esa que se extiende cuando el ser humano se embrutece frente al dolor ajeno, cuando cosifica al otro hasta el punto de negarle la posibilidad de existencia.
Por eso como bien has leído, ese gesto es mucho más que arrimar un abrigo a unos hombros ateridos, es tratar de reivindicar la dignidad humana aún cuando la atmósfera que trataban de imponer a través del terror desdiciera esa posibilidad.


Devuelvo tu abrazo con mucha gratitud.

Laura.

Elizabeth dijo...

Quedo prendada del sobretodo y de tu cálida poesía. Saludos.

Laura Giordani dijo...

De vierde man ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El sobretodo azul":

Hermosas son sus palabras, pero ya estaba encandilado con los discos de Joy Division dando vueltas por ahí, como fantasmas. Ese pendejo de Curtis que nos salva y a la vez nos condena. Un abrazo.


PD: Al moderar este comentario, por error, le dí a "rechazar" en vez de "publicar", así que lo recupero pegándolo... lo siento De vierde man, ya te contestaré con calma.
Laura.

De vierde man dijo...

No sienta pena, Laura. Es el vértigo del mundo. Un abrazo.

Laura Giordani dijo...

Hola Carlos Alberto, la agradecida soy yo por tu visita.
He visto que tenés una página de arte digital, ya la visitaré con más detenimiento.

Un cálido saludo,


Laura.

Laura Giordani dijo...

Carlos Enrique: varias veces he visitado tu "trampa de arena". Te doy la razón: es el amor el que salva, aunque suene a topicazo no lo es tanto para quienes, en situaciones-abismo, han podido constatar su potencia. El amor salva todos los abismos. Como bien decís, me siento más cerca que lejos de esas tierras que no sólo dejaron registros dolientes sino mucha intensidad y belleza. Esa alforja la llevo al costado y ya es parte de mí.

Un abrazo muy fuerte y gracias,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido Víktor:

Me emocionó mucho la lectura de tu poema como respuesta al mío. Cuando esa respuesta llega en forma de poesía, cuando las palabras han podido traspasar la carne del otro y son sentido cabalgando sobre música y ritmo, entonces la satisfacción es enorme. Me encantan estas respuestas en forma de poesía, la cuerda que hace vibrar la cuerda próxima, las resonancias invisibles que se activan... Tus intervenciones son siempre a corazón abierto, sin retaceos.



"Pero el aire vuelve y revuelve
semillas y orugas,
recuerda su lamento, su alegría
recuerda
quien dijo si,
quien dijo no"



Precioso Víktor... ese aire que vuelve y revuelve semillas y orugas es la memoria, lo que todavía está vivo y sigue soplando bajo el cráneo, la infancia atemporalidad pura reverberando.

Te dejo un abrazo muy fuerte y agradecido.

Laura.

Laura Giordani dijo...

"Siempre llegando. Llagar
en lo oscuro del tiempo"


Rescato esto Víktor porque me llega especialmente...

Otro abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Gracias Elizabeth por tu visita y ese abrigo a estas palabras que dejas.

Un saludo afectuoso,


Laura.

Laura Giordani dijo...

De vierde man: debe ser seguramente cuestión del vértigo del mundo estos tecleos en falso. Me alegra que te guste Joy Division e imagino que has visto la foto de Ian Curtis que está en el lateral del blog. En alguna que otra temporada he tenido Atmosphere o Decades sonando al entrar al blog. En cualquier momento estará aquí otra vez.

Te dejo un abrazo,


Laura.

1600 Producciones dijo...

Emocionante.

Gracias.

Laura Giordani dijo...

Gracias por tu dejar huella, 1600.

Un cálido saludo,

Laura.

Abelardo Manuel Martinez dijo...

Querida amiga Laura:

Me hago un hueco entre la buena poesía de tu paisana, la malograda Alejandra, para desearos a todos una feliz Navidad. Este año tienes razones más que sobradas para celebrarla de una forma más especial si cabe.
Un fuerte abrazo

Laura Giordani dijo...

Querido Aberlardo: vaya también un fuerte abrazo y mis mejores deseos para este próximo año. Celebraremos valorando todo lo que este año ha traído a nuestras vídas.

Gracias!

Laura.