martes, 17 de diciembre de 2013

Cada silencio, lengua de los árboles. Tres poemas de Ester Folgueral



El hayedo de Busmayor -Enrique-López-Manzano


No todo es resistencia,
pero los abismos precintados
llevan dentro pandoras de cartón
pudorosas
cuando se acuestan con el disfraz
de noviembre.

Las cajas
precintadas
orejas de muerto
y barbas imposibles de afeitar
sudan paz como niebla de valle.

Resistencia  ahora,
comer libros que saben a lluvia
y no envenenarse.

Resistencia,
no tocar el muerto
cuando el muerto tiene hambre,
y llorar como un bebé
bajo un árbol.

De los abismos
salen volando años hacia el sol
en fila
reptiles de los sueños.

Resistencia
ahora.



El Bierzo-Carmen Lafuente


Se me olvida todo


Se me olvida todo. Pero este lugar fue un tiempo todos los lugares, ahora es todos los lugares. Un jardín de bolas de nieve que no se comen, el sabor de la luz en cucharas transparentes. La única escalera es respirar. Quién me visita es intocable y sus pensamientos son intocables como rostros ocultos en el resplandor de un día de junio. Todo lo que no es instante cansa. Escribir,  sonreír,  beber. Todo cansa, menos bajar los párpados y salir volando al infinito.



La poeta en el hayedo de Busmayor


Atravieso los mapas de un país triste
-hay demasiado ruido en el mundo-
fatigada la boca

alas con sangre,
lavo los ojos con tus manos
y vuelo

cada silencio, lengua de los árboles

lo increíble
amor, sobre la rama rota
tu lengua de silencio

tu figura alta como chopo de río
o cedro del desierto
a punto de caer
sobre la arena

lavar las alas
cada silencio, 
lengua de los árboles




Ester Folgueral  


Nació en León, en la comarca del Bierzo, en 1961. Se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y trabajó en diferentes medios de comunicación de Madrid, Canarias y León. Como pintora realizó varias exposiciones en Madrid.
Trabajó con niños en Animación a la lectura en centros escolares, y ha impartido diferentes talleres de escritura. Desde hace tres años dirige un Taller de escritura en el Instituto de Estudios Bercianos.

Como poeta ha publicado los poemarios Iucharba (1988), La espada azul (1995), editado por el Gobierno de Canarias; Memoria de la luz (2006), editado por el Instituto de Estudios Bercianos; y Lo indestructible (2009), editado por el Instituto Leonés de Cultura en su colección de poesía “Provincia”.
Recibió el Premio Nuevas escrituras canarias (1995); la Mención especial Premio de poesía Manuela López (2006); el segundo premio  II Certamen Nacional de Poesía Fernando de Castro (2007), por su libro inédito Palacio de cristal con cinco ciervos, y fue finalista del la XVII Bienal de Poesía Provincia de León.

“En su labor de poeta hay un deseo de unir emoción y reflexión, sentimiento y meditación”,  dejó escrito Antonio Colinas en su prólogo a Memoria de la luz. 

Sus poemas han aparecido en blog, revistas (La hamaca de lona), antologías (Poesía para vencejos),   y en  el libro-aventura de jardinillos, “Sagrado invierno” (2012).


domingo, 1 de diciembre de 2013

"Aguas": un video-poema de Miguel Ángel Curiel



Aguas
corrompidas
en las que un pájaro bebe.

También
corrompido
he vivido.
Ando y nado.
Siempre pesé menos
en el agua.
Entre en el agua
a por el pájaro muerto.


Miguel Ángel Curiel  (1968) nació en  Alemania, país al que emigraron sus padres, originarios de Jaraiz de la Vera (Cáceres),

Es gran conocedor de las obras de Celan, Valente, Walser, Kafka, Holan, Ajmatova, entre otros autores poco leídos en España y que configuran de alguna manera íntima un diálogo y compañía que luego se rebelan en su propia escritura, con cierta autonomía y singularidad. 

Esto y su vida retirada de las grandes urbes y los clanes literarios y mediáticos han conferido a su obra la voz distinta y luminosa de un lugar propio y destacado en la vasta y discordante actualidad de poéticas en España.

Ha ganado varios premios literarios, entre ellos el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, el premio Tomás Salvador, el Mariano Zurita Ciudad de Palencia dos veces, los premios La Fragua y Pastora Marcela; ha sido asimismo accésit del premio Adonais (2001), Premio Esquío 2006 por Un libro difícil, Ciudad de Móstoles por Piedras, Ciudad de Toledo por Travesía, Ciudad de Mérida por Diario de la luz y Eladio Cabañero. 


En el año 2010 obtuvo una Beca de la Academia Española en Roma. De su estancia allí y su retorno a Lugo surgieron varios libros, Los sumergidos, Luminarias y parte de Hacer hielo por el que ganó en 2012 el XXIII Premio Nacional de Poesía José Hierro.




De niño subía arena a casa. / Esa arena, esa niñez / son ya lo mismo”

Precisamente el poema de donde tomo estos versos, “Lumbre en la arena”, es el que a mi parecer se relaciona más con el título del libro que el que le da nombre (p. 35): “En verano bajaban de las montañas / hombres cargados de nieve / y la vendían”. Un poema profundamente temporal que contrasta con la intemporalidad que nos quiere transmitir el título con ese infinitivo colgado de la permanencia: Hacer hielo.

Así completamos el ciclo del sentido que no puede existir más que en preguntas: lo elemental, el hielo, ¿hay que fabricarlo, como el poema fabrica el mundo con sus palabras?, ¿o simplemente hay que transportarlo desde la montaña para ofrecerlo al resto de los hombres? Si el poema “hace hielo”, esto es fija, en la forma sólida de letras sobre un papel, la naturaleza fluida y errabunda del agua, que no se deja atrapar, ¿está traicionando al agua y el resultado es un trozo muerto y frío de materia, aunque puro en su apariencia?


"La poesia de Miguel Ángel Curiel en el ciclo del agua: Hacer hielo" por Miguel Ángel Luján.

http://www.tendencias21.net/La-poesia-de-Miguel-Angel-Curiel-en-el-ciclo-del-agua-Hacer-hielo_a24142.html


"Un huerto rodeado de bosques de robles, una roza, un huerto casi urbano: en él se aprende de la lentitud. Uno se vuelve más lento, mas vegetal y menos animal. De esta forma la poesía lo agradece. Vivo en el Finisterre, en el Noroeste en una pequeña ciudad de provincias llamada Lugo. En estos espacios uno siente el verdadero exilio, el alejamiento, la verdadera periferia física. Se trata de un mundo difícil pero muy agradecido a los sentidos. Este autoexilio es fértil, pues uno siempre está en continuo diálogo con el mundo del silencio"

Miguel Ángel Curiel: “El lenguaje ha llegado a muy altas cotas de corrupción”. Una entrevista al poeta por Viktor Gómez Ferrer.

http://www.tendencias21.net/Miguel-Angel-Curiel-El-lenguaje-ha-llegado-a-muy-altas-cotas-de-corrupcion_a15883.html