Poemas de Juan Carlos Bustriazo: la piedra que canta



I- castísimo y sostenido de profundis para viola da gamba y flauta dulce

pasan tréboles locos lirios lámparas
pensativos oréganos desnudos
yo me tengo que ir y no me vienes
en tu infiélido carro de diamantes
esqueletos de peces y guanacos
yo te quiero besar enmuertamente
calcañares mugientes sacros clítoris
calcinados calzones y no llegas
yo te quiero besar crucificada
pasan culos fastuosos yo te extraño
coxis bellas orejas escarlatas
y me tengo que ir ángelamente!
a ch. a. de f.
De “Los decimientos” (1972-73).





II
agonial dos

esperas que baje el ángel de los alerones sarmentosos el santo de
cáscaras de los montes overos el ángel de maderas voladoras el santo
pájaro de lomos endoloridos punzados por el sol de cogote azafrano
esperas que se te acurruque en el oído y te envihuele y te envihuele
con tréboles amarillos esperas que baje el ser de rodillas imantadas
el roedor de las bayas desmoronadas esperas que venga entre zumbidos
verdes el rumoroso comedor de la leña-de-vaca la ganosa hembra del
pecho colorado el ángel de pies comidos las muchachas que ríen en las
tripas a esperas al santo de los ponientes el achicharrado pájaro del
corazón esperas al ser que mengua el que cordoneará tristes viudos
vidalitas partidas al ángel violeta para hechizarte la guacha boca
al santo pájaro de bullonas chauchas el ser que va sembrando como un
oculto matrero ceremonioso solitario los hijos de los caldenes mori-
bundos ajenados la delación del cuerudo el pistoletazo fragoroso el
aullador ensartamiento la despedida de la vicenta a dónde irás con es-
te sol más allá de las bendiciones más acá de los juramentos más afuera
del veladito más adentro de las lloronas el ángel con el color de otro aire?

(t., para negrita turnes.)
De “Caja amarilla” (1973-74).




Juan Carlos Bustriazo "croteando" junto a su inseparable portafolios


Tercera Palabra

Dónde errarás, Antonio tan Bustriazo?
Dónde, fatal espectro, Comisario
de Territorios Nacionales? Calmo,
te pienso calmo en tu gran paz, callado,
tu gesto así, de labios apretados.
Y Juan Bautista y su caballodiablo?
Lo buscarás?, se buscarán airados?
Dónde errarás, Miguel Antonio? Parco,
rápido hablar, tu fuerza eran tus manos.
Tu sombra vi, tu bulto oscuronado
en tu momento de morir Bustriazo,
tu nube ya, tu forma de apagado.

Te dejo aquí, errante y capturado
gema o carbón, o flauta o espantajo.



Décima Séptima Palabra

Renqueante voy bajo esta luz, confuso,
a tu fulgor, ay vino. Yo me acuso
de ir a robarte donde un dios te puso
en el mesón sabido. Yo, que iluso
ando en dolor violeta. Quién dispuso
que pase así? Perdón si yo te uso.
Es mi destino y el telar y el huso:
mi Tejedora Tinta, vino infuso.




 La posada del Diablo


Te regalé unas cuentas indias
y había un color de aroma hereje tan sobre mí caía el
cielo amarilleaba su piel verde yo sé que labro joya
oscura sólo por vos que me la entiendes porque a vos
te hablo en esta piedra enrumorada de caldenes quién
sino vos me la naciste y en quién sin vos ellas se mece
te di en la tierra qué colores sonorositos magamente
remotas gemas de collares ascuas de piedras de otras
gentes besos de piedras recobradas entre tus manos
vieja fiebre alegría vieja o amoríos de aquella aquel que
están sin frente te regalé gualicheríos piedras de dulces
redondeles




Juan Carlos Bustriazo Ortiz nació en 1929 en Santa Rosa, por entonces capital del Territorio Nacional de La Pampa. Su obra poética, iniciada con Los poemas puelches (1954-1959), incluye más de sesenta títulos que se conservan inéditos. De ese conjunto extraordinario, hasta hoy apenas se publicaron Elegías de la piedra que canta (1969), Aura del estilo (1970), Unca bermeja (1984, 2004, 2006), Los poemas puelches y Quetrales (1991) y El libro del Ghenpín (2004), todos ellos en pequeñas tiradas. En 2007 fue editado el disco compacto Hereje bebedor de la noche, que recoge grabaciones realizadas por el poeta. Autodidacta y erudito, baqueano de caminos, nómade en su territorio, siempre en los márgenes, desde sus tiempos de telegrafista en Puelches y durante su travesía de trovador folclórico en peñas, bares y extramuros. A pesar de ser considerado como una de las mayores voces poéticas de su provincia, el silencio y el destrato a que fue sometida hasta el momento su obra resultan incomprensibles.
 

17 comentarios:

zaga dijo...

Tsunami de imágenes poéticas impactantes.Salud!

Anónimo dijo...

Soy una lectora habitual de este blog y es la primera vez que no coincido en la elección del poeta...
Conozco más o menos la historia del descubrimiento póstumo de la obra poética del mismo, pero pese a todo sigue sin convencerme.

Ni las imágenes en sí ni la desmesurada y atenazante densidad de las mismas por pulgada, por verso han conseguido, pese a varios intentos, convencerme lo más mínimo, conmoverme. Su efecto sobre mí es la del mero enturbiar aguas poco profundas para que lo parezcan con una profusión impensada y bizarra en algunos momentos de material lingüístico excedentario, que además a veces me parece sumamente aleatorio. Por no hablar del "infiélido" o "enmuertamente" los "nochernícolas" de otros poemas. Neologismos y creatividad, sí, pero con algo de sensibilidad, por favor.
Sigo preguntándome el por qué del éxito que tienen estos textos.

En fin, que me quedo con otras maravillosas apuestas de este blog, como los maravillosos textos de Yaiza Martínez, por mencionar sólo un ejemplo... aquí, por primera vez, no coincido.

M.

Anónimo dijo...

Perdón por la errata "el porqué"... lo siento mucho.

Gracias.
M.

Elizabeth dijo...

"El telegrafista de la Pampa" se gano su lugar entre los poetas universales. En sus propias palabras, "he leído mucho, sobre todo literatura y cuando digo literatura hablo de poesía".

Saludos fraternos Laura y gracias por prestar tu voz a tanto "alfabeto de silencio".

leonardo dijo...

Hay poetas que parecen hablar otra lengua porque, quizás, hablan desde la lengua misma, desde sus posibles. Hay poetas que parecen hablar otra lengua porque, quizás, hablan desde un interior vertiginoso que se les escapa y sólo puede resultar, para nosotros, desconocido, ajeno. Bustriazo, quizás, conjuga esas dos extrañezas.
Yo comprendo a la lectora anónima que, tan sinceramente, ha manifestado su desconfianza hacia Bustriazo. Cuando pensamos que el lenguaje debería ir hacia lo más escueto para decirnos, para decir nuestra desnudez, este poeta marcha en dirección contraria, agarrado a las raíces de cierta poesía popular y de cierto vanguardismo, buscando en la profusión del lenguaje, en su capacidad proteica, alguna manera de traducir la experiencia alucinante de su vida.
No hay pose aquí, me parece, no hay un aparato teórico subyaciente, sólo la urgencia de la palabra como un salvavidas.
un abrazo

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con Leonardo en algo importantísimo: "la urgencia de la palabra como salvavidas". Pero esa urgencia a veces resulta convincente, conmovedora, emotiva...poética, en resumidads cuentas y otras, no. Otras parece un mero desahogo sin más deseo que el ir ensartando palabras, en algunos casos, y perdonen por mi franqueza, de gran cursilería, como los mencionados "nochernícolas".

No se trata de condenar cualquier exceso de material lingüístico, no es eso. Se trata de ver si una avalancha de imágenes, con neologismos más o menos peregrinos, son poesía de la que te llega al tuétano o no, al igual que haríamos con la poesía más parca, más austera.

No condeno de por sí ese "tsunami de imágenes" que mencionaba el primer comentario en tono elogioso. Hay grandísimos poetas que han trabajado desde la profusión de imágenes poéticas, y esa profusión sí ha conseguido conjurar algo verdadero. No es eso. Sencillamente me esfuerzo por obtener algo, una emoción, una fibra de verdad o poesía... y no obtengo nada más que vacío aquí: desahago, trucos lingüísticos y poco más.

M. (para no dejarlo tan anónimo, es María)

Anónimo dijo...

Y quería añadir que no le achaco al poeta ninguna voluntad consciente de "enturbiar para que parezca que hay profundidad", aunque lamentablemente sí creo que ése es el resultado final. Quiero disculparme si ha parecido que estaba achachando al poeta una voluntad de "posar", de "fingir".

No he querido dar a entender que haya pose o aparato teórico subyacente al menos de modo consciente y voluntario.
No dudo de la honradez con la que fueron escritos los textos.

Sí dudo de que sean algo más que un mero desahogo lingüístico, es decir, dudo de la calidad de estos textos, dudo de que yo personalmente los pudiera considerar poesía.


María (perdón, ahora sí que los dejo a todos tranquilos)

Laura Giordani dijo...

Hola zaga; muchas gracias por tu lectura y huella. Efectivamente, la poesía de Bustriazo es un tsunami, completamente torrencial y desbocada.
Un cálido saludo,
Laura

Laura Giordani dijo...

Muchas gracias por tu comentario María (mucho mejor poder nombrarte así que por una inicial). Me parece valioso que aportes tu percepción sobre la poesía de Bustriazo de manera desnuda y honesta. Creo que más allá de las distintas opciones formales (laconismo, torrencialidad, lenguaje depurado o bizarro, etc.) hay una dimensión de "gusto" muy personal. Juan Carlos Bustriazo utiliza ingredientes de lo más variados para sus textos: puede pasar de un lirismo increíble, al humor y a la sorna apelando incluso a palabras trasnochadas o populares; a la "quincalla" del lenguaje.... a mí esos neologismos que mencionas no sólo no me perturban sino que he encontrado algunos geniales como "huesolita" o "azula" en otros poemas. Está bastante extendida (no digo que sea tu caso) la idea de lenguaje "poético" sublime y depurado, vertical; un lenguaje que no se embarra con la lengua de los mortales... En próximos comentarios voy a intentar compartir algunos pasajes de la poesía de Bustriazo que me han conmovido particularmente. ¿Has leído los Cantos del Enterrado? A ver si los encuentro y podemos intercambiar ideas. Lo dicho María: muchas gracias por tu comentario y lo que aportas con tu sensibilidad.
Un abrazo,
Laura

Laura Giordani dijo...

Aceptada la errata, María y perdoname a mí por el largo fin de semana y la tardanza en responderte.

Laura Giordani dijo...

Aceptada la errata, María y perdoname a mí por el largo fin de semana y la tardanza en responderte.

Anónimo dijo...

Gracias, Laura, por tu comentario y tus observaciones. Me parece interesante lo que señalas de los neologismos, precisamente lo bueno de leer cosas que en un principio no te convencen es intentar verlas desde otra óptica y para eso el intercambio de ideas es fundamental. Quiero intentar integrar las ideas positivas que se han plasmado aquí y ver si puedo rescatar algo para alumbrar los textos desde otro ángulo.

Mantengo mis reservas hacia los textos de Bustriazo, pero siempre estaré abierta a nuevos textos y nuevas consideraciones que puedan hacerme verlo de otro modo.

Muchas gracias y espero no haber sido demasiado cortante en mis comentarios...

María

Anónimo dijo...

Gracias, Laura, por tu comentario y tus observaciones. Me parece interesante lo que señalas de los neologismos, precisamente lo bueno de leer cosas que en un principio no te convencen es intentar verlas desde otra óptica y para eso el intercambio de ideas es fundamental. Quiero intentar integrar las ideas positivas que se han plasmado aquí y ver si puedo rescatar algo para alumbrar los textos desde otro ángulo.

Mantengo mis reservas hacia los textos de Bustriazo, pero siempre estaré abierta a nuevos textos y nuevas consideraciones que puedan hacerme verlo de otro modo.

Muchas gracias y espero no haber sido demasiado cortante en mis comentarios...

María

Laura Giordani dijo...

Hola María: retomo este diálogo entrecortado para compartir algunos fragmentos poéticos de Bordona, Las Yescas. Canciones del Enterrado, que encuentro particularmente intensos.

“... moradito el poniente, juan, la sangre de la vida, la tarde machucada, niebla vuela en la siesta, misteriosa, en la siesta se va, juan, de mi ala, allá lejos la piedra que se mueve en un cerro que brilla como la plata, el abuelo que afila su cuchillo en la piedra que vive, que se habla, en los cerros salados, juan, la piedra que se gasta la sombra milenaria, en la siesta se va, piedra del hambre y se vuelve con ojos de torcaza, juan, la tarde de piedra que se mece...”

Laura Giordani dijo...

“... la noche mía, esta noche acabada sin regazo, niebla pasa de costa enfueguecida, de palacio quemado son sus pájaros, de alma suelta se viene, dobla el viento o la esquina del viento enoverado, pasa suelta de sienes, pensamientos, hoguerones del éxtasis llorando, se le vuelan las niñas de los ojos, el plumaje azafrán, lo perfumado, se le vuelan los ayes de la boca...”

De Pasa niebla con el pelo suelto

Laura Giordani dijo...

Querida Elizabeth: qué gusto leerte después de tanto tiempo; espero que estés muy bien y tener más noticias tuyas prontito. Gracias por tu comentario y un beso,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Querido Leonardo: todavía recuerdo tu comentario en el blog de Arturo sobre la poesía de Bustriazo; creo que captaste con mucha intuición de dónde surge su palabra... esa profusión y torrencialidad de su lengua es, como dices, el camino inverso de ciertas poéticas que María cita (y que son muy valiosas.

Te dejo un abrazo de Domingo esperando te llegue a la distancia. Muchas gracias!

Laura