Poemas de Juan Carlos Bustriazo: la piedra que canta



I- castísimo y sostenido de profundis para viola da gamba y flauta dulce

pasan tréboles locos lirios lámparas
pensativos oréganos desnudos
yo me tengo que ir y no me vienes
en tu infiélido carro de diamantes
esqueletos de peces y guanacos
yo te quiero besar enmuertamente
calcañares mugientes sacros clítoris
calcinados calzones y no llegas
yo te quiero besar crucificada
pasan culos fastuosos yo te extraño
coxis bellas orejas escarlatas
y me tengo que ir ángelamente!
a ch. a. de f.
De “Los decimientos” (1972-73).





II
agonial dos

esperas que baje el ángel de los alerones sarmentosos el santo de
cáscaras de los montes overos el ángel de maderas voladoras el santo
pájaro de lomos endoloridos punzados por el sol de cogote azafrano
esperas que se te acurruque en el oído y te envihuele y te envihuele
con tréboles amarillos esperas que baje el ser de rodillas imantadas
el roedor de las bayas desmoronadas esperas que venga entre zumbidos
verdes el rumoroso comedor de la leña-de-vaca la ganosa hembra del
pecho colorado el ángel de pies comidos las muchachas que ríen en las
tripas a esperas al santo de los ponientes el achicharrado pájaro del
corazón esperas al ser que mengua el que cordoneará tristes viudos
vidalitas partidas al ángel violeta para hechizarte la guacha boca
al santo pájaro de bullonas chauchas el ser que va sembrando como un
oculto matrero ceremonioso solitario los hijos de los caldenes mori-
bundos ajenados la delación del cuerudo el pistoletazo fragoroso el
aullador ensartamiento la despedida de la vicenta a dónde irás con es-
te sol más allá de las bendiciones más acá de los juramentos más afuera
del veladito más adentro de las lloronas el ángel con el color de otro aire?

(t., para negrita turnes.)
De “Caja amarilla” (1973-74).




Juan Carlos Bustriazo "croteando" junto a su inseparable portafolios


Tercera Palabra

Dónde errarás, Antonio tan Bustriazo?
Dónde, fatal espectro, Comisario
de Territorios Nacionales? Calmo,
te pienso calmo en tu gran paz, callado,
tu gesto así, de labios apretados.
Y Juan Bautista y su caballodiablo?
Lo buscarás?, se buscarán airados?
Dónde errarás, Miguel Antonio? Parco,
rápido hablar, tu fuerza eran tus manos.
Tu sombra vi, tu bulto oscuronado
en tu momento de morir Bustriazo,
tu nube ya, tu forma de apagado.

Te dejo aquí, errante y capturado
gema o carbón, o flauta o espantajo.



Décima Séptima Palabra

Renqueante voy bajo esta luz, confuso,
a tu fulgor, ay vino. Yo me acuso
de ir a robarte donde un dios te puso
en el mesón sabido. Yo, que iluso
ando en dolor violeta. Quién dispuso
que pase así? Perdón si yo te uso.
Es mi destino y el telar y el huso:
mi Tejedora Tinta, vino infuso.




 La posada del Diablo


Te regalé unas cuentas indias
y había un color de aroma hereje tan sobre mí caía el
cielo amarilleaba su piel verde yo sé que labro joya
oscura sólo por vos que me la entiendes porque a vos
te hablo en esta piedra enrumorada de caldenes quién
sino vos me la naciste y en quién sin vos ellas se mece
te di en la tierra qué colores sonorositos magamente
remotas gemas de collares ascuas de piedras de otras
gentes besos de piedras recobradas entre tus manos
vieja fiebre alegría vieja o amoríos de aquella aquel que
están sin frente te regalé gualicheríos piedras de dulces
redondeles




Juan Carlos Bustriazo Ortiz nació en 1929 en Santa Rosa, por entonces capital del Territorio Nacional de La Pampa. Su obra poética, iniciada con Los poemas puelches (1954-1959), incluye más de sesenta títulos que se conservan inéditos. De ese conjunto extraordinario, hasta hoy apenas se publicaron Elegías de la piedra que canta (1969), Aura del estilo (1970), Unca bermeja (1984, 2004, 2006), Los poemas puelches y Quetrales (1991) y El libro del Ghenpín (2004), todos ellos en pequeñas tiradas. En 2007 fue editado el disco compacto Hereje bebedor de la noche, que recoge grabaciones realizadas por el poeta. Autodidacta y erudito, baqueano de caminos, nómade en su territorio, siempre en los márgenes, desde sus tiempos de telegrafista en Puelches y durante su travesía de trovador folclórico en peñas, bares y extramuros. A pesar de ser considerado como una de las mayores voces poéticas de su provincia, el silencio y el destrato a que fue sometida hasta el momento su obra resultan incomprensibles.
 

Fragmentos de Elegía en Portbou de Antonio Crespo Massieu






Portbou: lugar de la memoria derrotada, lugar del poema que vence a la derrota: excelente reseña  del libro por Manuel Rico Rego:

http://manuelrico.blogspot.com/2011/06/portbou-lugar-de-la-memoria-derrotada.html

En el cementerio de Portbou, donde Walter Benjamin sobrevuela el desfile de sombras abrazado en su despedida al ángel perplejo de la historia, se halla el lugar que elige el poeta para entonar su kaddish de duelo:


Y aquí, ante este mar, en este cementerio de luz y espliego,
en este rincón donde la tierra se esconde, donde los hombres
desaparecen perdidos en azul, en serpenteante línea que desciende
y escala la montaña, en negro vacío que horada siglos, distancias.
Aquí jalonado de muertos, en este promontorio de ausencias,
en la escarpada memoria de los que fueron y de lo que fui,
en las voces que suben y se hacen signo, azul sobre blanco,
en el reconocimiento de lo que perdí, de mis sombras y las suyas,
en esta respiración acompasada con los muertos, este vaivén
de rezo o suspensión, de acompañamiento o herencia,
en esta devolución consagrada, circunvalada, rodeada
como piedra o carne, en este llanto que es palabra,
en esta latitud del siglo donde mi pasado se diluye
como agua verde o espasmo de un recuerdo conquistado
al olvido y sus trampas, a los maliciosos del consuelo.





Mujeres y niños republicanos rumbo al exilio, 1939


¿A partir de cuándo? 

 
¿A partir de cuándo el ángel, el pájaro, 
 desde cuándo la herida, el canto, lo quebrado, 
 el asombro, la suave permanencia, la luz, 
 desde cuándo la música, su ingrávido descenso,
 la claridad bañando el mundo, la palabra 
 escalando la noche, vaticinando gira que gira
 el gozne, lo entreabierto, la cadera herida, la piel 
 marcada, lo que rodea y abraza, lo circunciso, 
 la agrietada fidelidad, la fraterna constancia
de lo que contemplan los contemplados
a partir de cuándo el silencio y sus sombras,
desde que tiempo sin tiempo horada renuncias,
 enumera traiciones, olvidos, cuándo.

Quién escuchó el pájaro, la luz, la carne,
quién la dijo, desde dónde la inventó, la bautizó
y sacralizó el instante, lo venidero como esperanza,
un sueño terso que adivina lo posible, lo nunca acaecido
 y sin embargo siempre preguntado, indagado
en temblor, hueco, cuenco de vigilia, descenso, regreso.

¿A partir de cuándo el pájaro, la luz?
¿desde cuándo el cazador, el oscuro silencio?
¿a partir de cuándo?

Cuando llegó el verbo y fue sangre, boca, saliva,
cuando pobló, nombró, dijo, permaneció.

Mas ¿cuándo llegó el verbo?
¿cuándo el pájaro y su canto?
¿a partir de cuándo el canto?
¿cuándo su renuncia?




Madre e hijo en el campo de refugiados de Argeles-Sur-Mer en Francia, 1939



VI

Está la llaga y la luz y la luz
prevalece y salva

Pues amor también es un encuentro,
conocimiento que hacia atrás se pierde,
lo que busca el animal, el niño, un pálpito,
sentir la piel, el suave estremecimiento de la caricia,
el roce, lo que irradia el calor, el abrazo que tiembla,
lo compartido, la belleza que se adelgaza y se hace
música, tacto, silencio en que todo estalla
como palabra que es consuelo, acogimiento,
una plenitud hecha aire, acorde, suave evocación

que llega, se escucha y penetra como herencia
o fidelidad, lo alto, lo hermoso sin sobresalto,
lo que fue melancolía al caer la tarde
y ahora susurra y es vuelo de notas, distancia inasible.

El siempre repetido asombro,
lo desnudo que conmueve,
la perfección que viste en Florencia,

lo aparecido en mármol, lienzo,
lo hasta ti llegado, ahora por fin
ofrecido, esperando tacto,
un aliento, la incandescencia, la suavidad.
Luz nacida del centro, del oscuro vaivén
que todo contiene y es materia
vuelta a una profundidad que cobija,
una pasión que ya es música, infinitas
palabras atravesando siglos, orfandades,
para decir lo irrepetible: una luminosa heredad
o tan sólo dos cuerpos ya nunca solos.

Así nos encuentra lo que busca el niño,
 el animal, un remoto origen para reconocernos
en el punto mismo del inicio cuando vivir
era lo que nos esperaba: una reclamada aventura,
cuando la sonrisa nos pertenecía como la historia
que estaba por escribir y todo era como promesa:
las palabras, la carne, el mar, las ciudades,
todo transitaba en el instante hacia la luz,
edificaba recuerdos, nostalgias, era júbilo, rebelión
o conocimiento.







Íbamos por el país de las sombras, orgullosos
de un no proclamado con la cara al viento
de todas las interrogaciones o certezas,
contra los silencios cómplices y la repetida ignominia.
Entonces la palabra era un soplo cálido de la memoria,
abrías, abríamos, calles de espanto, de enloquecido sueño,
de gritos (a gritos, con piedras de voz, de luz, rompíamos
avenidas, ventanas, lunas, lo que se quebraba en el tiempo
para nacer) con pequeñas banderas, con una esperanza
repetida en infinitas lenguas.
Éramos como nuestros cuerpos:
una insolente certeza,
el desnudo afán de una belleza nuestra y desconocida.


Descendimos a la noche amenazada
(lo ocultado con el miedo, lo destruido,
lo que íbamos haciendo trizas en la madrugada,
lo arrojado en el silencio)
supimos del espanto, del hueco de sangre
que hería las baldosas, los registros, las largas ausencias,
supimos la caída que fue grito multiplicado
(descubriste entonces la geografía insumisa
de tu ciudad nunca vencida, las alejadas plazas,
el extrarradio, las barriadas humildes, las aceras
nunca antes visitadas) y fuimos vergüenza
cuando al alba era la muerte y su decretado silencio.




Monumento a Walter Benjamin, Portbou


Y sin embargo nada,
ni la noche, el horror, el miedo,
nada
abolía la sonrisa, la inconsciente esperanza,
el saberse inicio, terso reclamo
de un mañana venidero, inevitable, nuestro.
Éramos certeza, una luz,
un cuerpo esperando otro cuerpo,
un descenso torpe, casi un balbuceo,
desde la tibieza, desde ese indeleble desamparo
que nos acogía y estallaba en deslumbramiento:
lo soñado tan real como un dedo
que desciende, como deseo

abierto en iris, en carne retenida, en susurro
de piernas, en un furor tan dulce como abandono.
¡Ah tu pubis incandescente iluminando la estancia!
llamando la mirada como lo negro contiene la luz,
llamarada que viste la penumbra y nos encamina
a la caricia, a dilatar infinito el deseo hasta llegar
donde apunta y abrir la carne al común estremecimiento,
al abrazo de mundos que juego y pasión, ferocidad
y ternura confunden y todo se resuelve, se revuelve en instinto
y luego se adelgaza en pequeña palabra, cansancio,
otro encuentro que es reposo, rememoración, olvido

(..)

Hay también aquí una distancia,
una esfera inalcanzable,
un espacio de silencio que ningún amante
puede salvar, el goce (¿la libertad acaso?)
que se afirma y es herida ardiente, rejón
que taladra el recuerdo y regresa en las pálidas
horas de insomnio cuando imagen y palabra
dilatan el tiempo como cuerpo torturado,
extendido en el potro de una verdadera y falsa memoria.

Está la herida, la distancia, lo insalvable
y está la pasión, la piedad, la caricia, el tránsito
que no es olvido, la abierta materia de sueños,
la argamasa, el adobe amasado en trigo y barro
de los días que junta cuerpos, fragmentos, lo renovado,
la claridad, el asombroso fulgor de la belleza.


Está la herida y está la luz,
están los cuerpos, su tenaz resistencia,
la pasión, lo vivo elemental,
está la carne
está la llaga y la luz
y la luz prevalece, ilumina y salva.






Antonio Crespo Massieu (Madrid, 1951) es licenciado en Filosofía y Letras (Filología Hispánica) por la Universidad Complutense y Diplomado en Estudios Portugueses por la Universidad de Lisboa. Profesor de literatura española en Enseñanza Secundaria.

Desde 1997 es responsable de las páginas literarias de la revista Viento Sur. Ha publicado los poemarios En este lugar, con el que obtuvo en 2004 el “Premio de Poesía Kutxa Ciudad de Irún” en su XXXV edición y Orilla del tiempo (2005). En 2009 apareció en la colección de Narrativa Bartleby su libro de relatos El peluquero de Dios. Ha escrito trabajos de investigación y de creación literaria en revistas como Anthropos, Revista da Faculdade de Letras-Universidade de Lisboa, Asparkía,La ortiga, Dossiers feministes, Diálogo de la lengua, El cielo de Salamanca, Riff-Raff, Cuadernos del matemático y cbn.

Apertura de Biblioteca para el Centro de día Alborgí, este Sábado 24 de Septiembre en Paterna (Valencia)




 
 
 
 

 
 
Colaborarán los poetas:


Mar Benegas (coordinadora del evento)
Rafael Saravia
Jesús Ge
Laura Giordani
Cecilia Quilez
Arturo Borra
Elena Escribano
Javier GM
Idoia Arbillaga
Luci Romero
Jorge Brunete
Víktor Gómez
-

-Así como el Centro de Día "Alborgi" de Paterna, y otros vecinos y amigos, como la Librería Primado (Miguel Morata) o Rayuela (Eddie J. Bermúdez y Pedro Verdejo). Leerán chavales de Alborgi, en lo que será su primera intervención ante público de su afición reciente a la poesía gracias al taller educativo y poético que coordina Mar Benegas. Ese estreno lo hemos de compartir.-





Importante es el respaldo a los niños y jóvenes cuyo presente y futuro es trabajo de toda la sociedad, la asistencia, pues verles en directo a las chavales y chavales será un vínculo de responsabilidad, reconocimiento y convivencia.
-
La lectura, los libros, sólo serán medios de logros personales si desde lo colectivo apostamos la vida a su disfrute y aprovechamiento en la medida en que muestren lo real, las muy diversas realidades, y ahí incluimos la libertad de la imaginación frente a la dictadura de la fantasía, ahí incluimos la ensoñación o el sueño profundo frente al vaciado que supone la desmemoria y desafecto a lo intuitivo, lo indecible, lo irracional, a lo que no reporta una rentabilidad simbólica o material inmediata y asumible bajo los signos de marcas comerciales o prestigio social. Libros que les ayuden a soñar con lo posible y a vivir lo imposible, que les ayuden a comprender mejor las relaciones humanas, la amistad, el coraje, el esfuerzo, la alegría y el dolor, la diversidad de culturas, la riqueza de lugares y no-lugares, la heterodoxia de caminos, razones y sinrazones, aventuras y desdichas, logros y fracasos, compañías y soledades, etc.

Pueden aportarse libros, debería aportarse tiempo y persona, en este hermoso proyecto que es una nueva biblioteca para los niños y jóvenes que pasan por el Centro de día Alborgi. Cuanta más completa formación humanística tengan, mejor preparados y con mayor autonomía se enfrentarán a la que es de por sí difícil inserción en el mundo adulto, en la sociedad abierta.

Asociación Poética Caudal


--

Fragmentos de Ritual de Ernesto García López



La máscara mantiene el calor del rostro que habitó.


Forestbed de Parkeharrison



Alquimia del dolor

Hay que salir
y ser en otro ser el otro ser.
Juan Ramón Jiménez


I

En nada yo, bujía
de cuerpo y engaño-
hervidero de soledad.




II

sumergiendo venenos
y esparciendo el dolor
a voluntad de la noche.




III

De quién con el sonido detrás respira
el tacto y bebe la mirada-



IV

O se ajusta lo que más amó
(qué sabemos lo que más amamos)
contra el pecho de todo lo perdido.



V
-
Ese que, evidentemente, me ciñe
en asfixia viva
en desencanto vivo,



VI

en tantas alucinaciones
sin materia

aunque penetra por las fisuras
del movimiento.




VII

La distancia lleva a o extraño
y lo extraño a mí.




Parkeharrison


VIII

Un anochecer de certezas-
Una sobrevida temblando por encima de lo real.



IX

Porque hace tiempo que lo propio
(nebulosamente propio)
codicia el párpado de la fuga-



X
-
Marcha hacia el confín acre
y la rambla del resucitado-
(Hay perversidades en el resucitado
del mismo modo que las hay en el confín).



XI

Fiero trabajo de animal
más allá de su doctrina y desgaste.



XII

No sé. Quizá sedimente el frío

cuando cerremos
la unidad y arrasemos con todo.





Fotograma de STALKER de Tarkovsky




XIII

Áspero. Transfigurado. Atroz
incluso. Una aporía becketiana.




XIV

Pero después de tanto arreglo
tanto vaciarse dentro del espacio señorial
de la mansedumbre, quizás sean subversión
lo mestizo y desorden la espantada.



XV

Furia de bestias contra los cálculos.
Pasillos vibrantes tras un desayuno part-time.



XVI

No sé. Quizá la transparencia se incube
el día que nuestra cartera (a palos)
se entregue a la palabra.


El propicio día que vuestro detalle
no relumbre (fuego fatuo)
detrás de la memoria.



XVII

Ahora todo deviene espectáculo.
Caminito del simulacro.

Otra cosa el dolor (¿te acuerdas?)
del que sabemos tan poco
y es tangible
y muerde.



XVIII

Sé, quizá no haya rompiente
en la costa. Acoplado todo a una bodega
de insectos y tierra.



XIX

Tampoco eso es certeza -
Sucede el desplazamiento,
la asonada,
el desborde.


Suceden los ojos en aullido.



XX

Como una cavadura
sin hallazgo
que a sí misma se contiene.



XXI

Para entonces
hiato que ronda la niebla.





Ernesto García López


Estudios de Antropología Social y Cultural, Biblioteconomía y Documentación, así como de Investigación, Gestión y Desarrollo Local por la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.
Profesionalmente se dedica a la gestión cultural, la cooperación internacional y el desarrollo local.
Hasta la fecha ha publicado los poemarios: Voz (1998), Fiesta de pájaros (2002), El desvío del otro (2008); así como las plaquettes Últimos poemas de Félicien Rops (Ayuntamiento de Zaragoza, 2005) por la cual recibió el primer accésit del XXII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza, y Tierra de nadie en Letter Press Broadsides (Poetry Series, 22. New York. USA), perteneciente a la editorial Pen Press (http://www.edicionespenpress.com/).
Acaba de publicar su nuevo poemario titulado Ritual (Amargord, 2011). En la actualidad desarrolla labores de co-dirección editorial en la Revista Internacional de Literatura Galerna junto a Marta López-Luaces y Edward Lamboy. Esta revista de literatura está editada por la Montclair State University de Nueva York (http://www.montclair.edu/) y tiene por uno de sus objetivos establecer un puente de comunicación entre la literatura hispanoamericana y la española.
Colabora como crítico en los blogs literarios Pájaros de papel (http://blogs.laopinioncoruna.es/pajarosdepapel/) del diario La Opinión de Coruña, Pata de gallo (http://patadegallo.blogspot.com/), y en la revista Culturamas (http://www.culturamas.es/)


Lleva el blog Ritual:
http://ernestogarcialopez.blogspot.com/

Tres poemas de Juan José Saer

Juan José Saer


El arte de narrar

Cada uno crea
de las astillas que recibe
la lengua a su manera
con las reglas de su pasión
-y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento



Vecindad de Logroño

Anotar: en la siesta que arde
la noche voluntaria hace señas,
desde lejos, ubicua,
en la constancia amarilla. Anotar:
viñas verdes sobre tierra roja. Anotar que
la liebre, presa y escándalo,
desea al faro que la inmoviliza.
Anotar: abismos soleados
en días cuyo nombre es legión.




Puente colgante ciudad de Santa Fe



Leche de la Underwood

Por delicadas que sean, las mañanas
envilecen; lo destructible vacila
y lo que pareciera, frente a nosotros, perdurar,
no nos acoge, menos cruel que indiferente. Animal
anónimo, por más que grites, nadie escucha,
y ni por lejos la lengua es la que conviene.
Existe, tal vez, en alguna parte, un idioma,
nadie niega, pero habría que desandar,
salir, si fuese posible, del centro de la noche,
y empezar de nuevo con otra clase de balbuceo.
Tantas tardes que resbalan:
ya no se sabe
en qué mundo se está, y sobre todo si se está
en un mundo. Se muerde
un fantasma de manzana, mientras sigue merodeando,

como desde un principio, lo oscuro. Destellos
de un sol de invierno en la ciudad
transparente; brillos, rápidos o lentos,
que algunos blanden como pruebas
abandonándose, soñadores, su tibieza. Entre tantas
estrellas, esperanzas: relentes
de un reino animal.




Río Paraná
 
 
En su propia voz:
http://www.ivoox.com/juan-jose-saer-leche-underwood-audios-mp3_rf_103885_1.html

Fragmentos de fuego de Reinhard Huamán Mori- algunos poemas

mi corazón te busca
entre los bosques y el silicio
de la noche

ceniza apenas,
esquirlas.

 


El poeta peruano Reinhard Huamán Mori publicó en el 2007 El árbol (tRpode editors) con el cual nos embarcaba en el viaje de la contemplación a través de la memoria, en un imaginario donde el asombro poético iba más allá de lo racional e irracional. Para la liberación de su ser, el poeta inventaba un árbol, es decir reinventaba un mito, primigenio y panteísta de las estaciones y ciclos solares.

A fines del año pasado ha aparecido Fragmentos de fuego (Paralelo Sur, 2010) y nos encontramos con un antiguo elemento transformador que ha convocado a los poetas a través de la historia. “Sentados frente al fuego que envejece/ miro su rostro sin decir palabra”, escribía Jorge Teillier ante la llama siempre viva de la belleza. “Fuego es el mundo que se extingue y prende/ para durar (fue siempre) eternamente./ El reposo del fuego”, aquí José Emilio Pacheco nos habla del elemento renovador que da forma a la historia humana.

Y es que desde que Prometeo, desesperado, robara la luz del fuego eterno utilizando una caña hueca, a pesar del castigo que le esperaba, los mortales recuperamos el fuego que de vez en cuando los poetas se encargan de reavivar. El deslumbrante Gastón Bachelard decía: “En el reino del fuego, somos una hoguera de seres. En nuestro fuego que nos da energía y vida, ¿dónde está el tiempo principal? ¿Es acaso el tiempo de la ceniza que mantiene al abrigo al fuego de mañana?” El gran Novalis también se encargó de meter su leña de amor: “Seguramente, dependía demasiado de esta vida – un correctivo poderoso era necesario… Mi amor se ha transformado en llama, y esta llama consume poco a poco cuanto hay de terrestre en mí”. Igualmente Rilke se inmolaba en la inexorable pasión amorosa: “Ser amado quiere decir consumirse en la llama; amar es brillar con una luz inagotable”.

El presente poemario de Reinhard nos habla de todas las facciones de este elemento que viaja no solo como luz y como calor, sino también como poesía dentro de nosotros: “ardemos… Aurora apenas,/ no somos más que eso”, nos dice el poeta.

Miguel Idelfonso




el Fuego, sus resquicios…
un rescoldo de viento traído por la lluvia.


Recuerdo
aquella misma tarde,
el sol debilitado y sus fragmentos
entre la luz dispersa
y los blancos perfiles de las cosas.


Recuerdo esas ocultas manías
—tu tristísima cabeza de tormenta—,

aquella ausente ternura que golpea


como campana
las azules bóvedas del cielo,

*

y era finalmente eso,

el firmamento,
el único fragmento
que nos abrasaba


la escarcha roja que cubría
sus cenizas, las cosechas;


el oro
y sus vestigios de flama
carcomida por el viento



la historia nos obliga a defendernos...


Éramos tan minúsculos,
pero sabios sobre el polvo
adusto de la tierra,


obvios...
quizás un fuego perdido
que horada los ángulos muertos
de tus esferas imperfectas






Avara lágrima

vivíamos apretujados,
ocres y solares,
enjutos como ramas de árbol
y tiempo muerto
debajo de una hoguera
--------astillas, tegumento... -
el corazón estremecido, abotargado,
un pobre músculo concéntrico,
que arde y que rechina como leño viejo
por tu boca seca, -
barro amarillo  beso eterno
-
-------Fuego






muy pocas veces el Fuego,

muy pocas…


acorralado por sus propios márgenes
y vestigios
esa mirada vacía
que tropieza con el brillo de tu espalda,
que se pierde, que se alarga
entre columnas de humo y el canto de las ranas;

esa penumbra
entre visiones y señales nocturnas
de caballos en llamas
y cangrejos rojos escondidos en el horizonte







Reinhard Huamán Mori [Lima, 1979]

Ha publicado los poemarios el Árbol [tRpode, 2007] y fragmentos de Fuego [Paralelo Sur, 2010]. Licenciado en literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Es director de Ginebra Magnolia, recientemente convertida en sello editorial después de una larga trayectoria como revista literaria. Ensayos, traducciones y poemas suyos han sido publicados en diarios y revistas, tanto peruanas como extranjeras.
Colabora en la sección cultural del diario peruano Expreso.

Enlace a una entrevista a Reinhard realizada por Paul Guillén para Sol Negro.

Siete- Los perros del cielo de Yaiza Martínez: dos poemas






Ahora dibuja en tu mundo pequeño
las constelaciones
habla para quien nunca
podrá escucharte


Siete-los perros del cielo no puede leerse de otra manera que no sea regresando, se despliega a nuestro pies como una estructura circular, en espiral como el estambre de las flores o las antenas de algunos insectos. En El Hogar de los animales Ada y Agua ya estaba presente un linaje femenino, estirpe de madres y abuelas vertebrando el discurso. Depués de leer este último poemario, he entendido que no se trata sólo de un abordaje temático: ese universo de cocinas, constelaciones, jenjibre y mantitas de lana tejidas a mano que pasan de generación en generación, tiene su correspondencia en la propia estructura del libro: abierta, "arbórea", no lineal, invocación expuesta como vientre en el que se reflejan las constelaciones y en el que, a su vez, esas constelaciones se gestan.

El poemario está atravesado de espectros en el sentido de psicofonías: voces y tiempos que se mezclan en un eterno presente cosido por el miedo y la dominación masculina.

Escritura que pone en juego riesgo formal sin renunciar a un lirismo delicado y lacerante: hay ludismo en el trato con la sintaxis pero no falta ese temblor que hace del poema algo más que un "fiambre de palabras muertas", artefacto puro y duro. Las palabras en algunos momentos parecen sujetas al poema por pinzas de la ropa, con esa fragilidad asoman.

Los poemas fluyen como ese rezo de la abuela Carmen: cotidiano, sin afectaciones, pero con la carga de enigma necesaria para conmover los párpados. Esta cualidad la encontramos en el cine de Erice, por ejemplo. Hace poquito dediqué una entrada a El espíritu de la colmena, creo que estos poemas de Yaiza dialogan de manera muy secreta con la sensibilidad desplegada por Erice. Celdas de panal, estambres, constelaciones: la geometría del candor abatido en los espacios más cotidianos.


LG


La verdad del alma es metafórica


Partiste la luz en siete colores o te dividiste en siete, de tu
condición de cristal a horcajadas sobre los siete perros
del cielo: así pudiste segar las palabras de ella en los
otros, e introducirlas
en esta cesta de versos

Fue en el momento del sueño, cuando el prisma se
enfrenta a la luz, cuando el cuerpo
lucha contra su propia herrumbre

Así conociste la verdad sobre el alma o la trampa de la
---------------------------------------------------[luz:

aún siendo luz,
al otro lado se parte

Muertos vivientes sujetados a la vida por pinzas de la ropa,
seres que comen sobre hojas de palma, un bebé deslumbrado por
las alas del ave o el hombre con sombrero que hablaba a los
jazmines: todos te oyeron cabalgar.


Partiste en siete la luz, dentro del sueño: pero fue el
-------------------------------------[inicio del canto.

El sacerdote, con su tradicional ignorancia, impuso la
explicación unívoca del yo: deja a los espíritus ga-
llináceos picoteando su mijo.

Tú lo supiste: la luz estaba en siete cuerpos,
en la misma vibración de tu lenguaje.


Vuelve al poema

*

Ahora conoces la trampa de la luz o la verdad de
-----------------------------------[alma es metafórica

se cristaliza en versos
muy lentamente
pronuncian
un número

¿A dónde vas a horcajadas sobre los siete perros del
--------------------------------------------------[cielo?

al otro lado del cristal
el hombre con sombrero le hablaba a los jazmines





A Carmen: al otro lado
del prisma, el molde
de saber dar


Digamos que por el hijo cae la sal sobre las páginas
de un libro primigenio

y sólo por él la luna, el sol la tierra (soy mencionada,
como un intenso atributo)
sólo por él no corto los hilos -de la figura,
y aún tejo las redes

antes del mar
- en la sangre quedaron bien peinados ,
como hileras,
sus movimientos

entonces entonaba la geometría
- el secreto de la colocación balaba
la escritura
del mar vengo, para la tierra he sido
un atributo intenso

aquí y ahora no deben ser permutados, justo el tiempo
de la lactancia

(susurra de boca del secreto
en la gruta que daba al agua)

Sólo por él, el tiempo la obra sobre el tambor

del vientre
habrán de clavarme

o concedido el amor para entregar la sal,
aún viva

cae

de mis manos al libro



Ilustración de Esther Rodríguez Cabrales para un poema del libro.


Poeta y narradora, Yaiza Martínez es Licenciada en Filología Hispánica (UCM).

Libros de poesía: Rumia Lilith (2001), El hogar de los animales Ada (Editorial Devenir, 2007), Agua (Ediciones Idea, 2008) y Siete: Lo perros del cielo (Club Leteo, 2010).

Es también autora de la novela Las mujeres solubles (Lulu.com, 2008). Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones como El signo del gorrión, Vera, Los noveles o ABC Cultural. Ha traducido El Señor de Ballantrae de R. L. Stevenson (2005) para la editorial Marenostrum. Ha ejercido la crítica literaria en la revista Reseña. En la actualidad es traductora y redactora-jefe de la revista de Ciencia y Humanidades Tendencias21.



Ttres poemas de David Eloy Rodríguez



Flying lesson de Parkeharrison


MARAT-SADE 1998

El problema ahora
es que hay muchos vigilantes
y pocos locos.
El problema ahora
es que la jaula está
en el interior del pájaro.

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COMO LA MARIPOSA POSADA EN LA ALAMBRADA,
INDIFERENTE A LA NOCIÓN DE MUERTE

El instante que media
entre una pregunta y su respuesta,
ese segundo de vacilación
propiedad de lo aún no concebido,
ese intervalo de vacío
en que respiran codiciosas,
como animales fabulosos y sin rostro,
las posibilidades.


CADA CORAZON EN EL FILO

¿Adónde huir? ¿Adónde los endemoniados?

¿Qué refugios, qué búsquedas, qué siembras?
Predican niebla y desesperaciones,

¿Qué protege, anida, salva?
Propagan estigmas y crueldades,

¿Cómo la resistencia?
En mitad de la guerra estudiar
la trayectoria de cada bala.

¿Cómo encontrar las palabras necesarias
para decir?

Cuando las luces se apagan
todos sueñan con un motín de mariposas,
con luces encendidas.





David Eloy Rodríguez nació en Cáceres en 1976, aunque vive desde 1993 en Sevilla, adonde se trasladó desde Jerez de la Frontera (Cádiz), ciudad en la que transcurrió su infancia.

Es licenciado en Comunicación Audiovisual y ha realizado también estudios de Antropología. Se dedica a la literatura. Ha publicado varios libros de poesía (algunos de los cuales han sido traducidos íntegra o parcialmente al catalán, al italiano, al francés y al portugués) y su obra ha sido recogida en antologías nacionales e internacionales (Once inicial –2002–, Andalucía Poesía Joven –2004–, Poesía viva de Andalucía –2007–, Once poetas críticos en la poesía española reciente –2007–, Poesía española 2008, Aquí y ahora –2008–, etc.). Además participa desde 1996 en diferentes proyectos escénicos vinculados a la palabra poética. Con ellos ha intervenido, accionando de viva voz su propia obra, en numerosos festivales literarios y artísticos. Actualmente, como parte de la compañía de poesía La Palabra Itinerante, desarrolla la obra escénica Todo se entiende sólo a medias (http://www.soloamedias.net/).

Ejerce crítica literaria, escribe canciones, guiones de cómic y videopoemas con/para diversos artistas, y textos suyos han aparecido en revistas y otras publicaciones literarias, artísticas, de pensamiento… Ha intervenido con sus creaciones en diversas exposiciones y otras iniciativas de arte contemporáneo. En Septiembre de 2009 fue uno de los tres escritores españoles invitados a la Bienal de Jóvenes Creadores de Europa y el Mediterráneo que tuvo lugar en Skopje (Macedonia).

Es uno de los editores de Libros de la Herida (http://www.librosdelaherida.blogspot.com/).

Vinculado al colectivo La Palabra Itinerante desde 1996 (sobre La Palabra Itinerante: http://www.lacasatransparente.net/?p=892 y http://www.soloamedias.net/quienes/palabra.html), realiza desde allí acción cultural y social, imparte talleres de creación y participa en diferentes propuestas artísticas.


Las prácticas literarias del conflicto de Enrique Falcón. Presentación-coloquio en La Nau- 23 de Marzo.



Presentación del libro Las prácticas literarias del conflicto de Enrique Falcón; acompañan Alfons Cervera, Alfonso Serrano (Editorial La oveja roja), Arturo Borra y Laura Giordani.

Miércoles 23 de Marzo a las 20:00 hs. en La Nau- Vicerrectorado de Artes, Cultura y Patrimonio Calle de la Universidad, 2.
Valencia.



«El capitalismo está en vías de domesticar una de las
fuerzas que parecían escapar a su poder: la de los
intelectuales protestatarios. La democratización marcha,
en esto, en el sentido del “orden” y de la compulsión: el
desarrollo de las técnicas de expresión les hace pasar por
el aro del Estado o de las potencias del dinero.
Establecido el reinado del productor, ¿qué lugar deja a las
fuerzas de protesta, de rebeldía, de utopía, es decir, a
todos aquellos que desordenan el trabajo? Encuadrado,
agobiado de premios y de condecoraciones como un
majadero electoral, el intelectual da ante ustedes la vuelta
de honor. Nadie tiene ahora nada que temer».
(J.-M. Doménach)


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Algunos fragmentos de El amor, la ira.

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2) Mirar de frente a la desesperanza y no bajar los ojos.
Por eso, escribimos.


11) COMMUNIO NON EST IDENTIFICATIO

La poesía política actual no representa a quienes se les niega la voz.
No deberíamos suplantar a los heridos.
Del mismo modo que es absurdo que el poema procure la identificación del lector con las víctimas, jamás debería hacerlo el poeta político que escribe desde Europa.
Debería inquietarnos el hecho de que pueda decirse de nosotros que elevamos la voz de quienes
viven en las cunetas de la historia.
Nuestra voz es nuestra voz. Si no, no hay esperanza.



40) TÁCTICAS DE COMBATE

Cuando nuestros poemas se vuelvan excesivamente autónomos, intensificaremos nuestra militancia en las organizaciones sociales de base y el trabajo en los talleres barriales de escritura.
Cuando nuestros poemas se vuelvan lastimosamente previsibles, reanudaremos la práctica del buceo en los abismos de la conciencia.


Desde esta tensión acuciada a la intemperie, no esperamos ser plenamente acogidos ya en ningún hogar.


41) Debería inquietarnos lo altamente inofensiva que resulta la poesía actual.
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58) ESTAMOS EMPANTANADOS:
REPINTANDO LAS MADERAS PODRIDAS DE UN BARCO A PUNTO DE NAUFRAGAR

No podemos contentarnos con la idea de que, al naturalismo sentimental de la poesía de anteayer, le tenga que suceder hoy o el realismo ingenuo de quien muestra sólo lo evidente previsible, o el apunte metafísico de quien vive –como clase– entre algodones, o esa poesía académica tan ideológicamente impecable que ha perdido por completo el contacto real con los hombres y mujeres de su tiempo.

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Sobre los restos agotados de un pavo real urbano, se miran inmóviles –y completamente inútiles– cangrejos, lirones y búhos.

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Dos palmos más abajo, removiendo el subsuelo, las lombrices de tierra mientras tanto trabajamos.


61) RETRATO DE LA NUEVA LITERATURA

Nuestra poesía contemporánea dispone del público más receptivo que existe, puesto que lo componen sus propios poetas, cargados con cuchillos.
Asimismo dispone nuestra última poesía de la más capacitada comunidad culinaria de críticos
literarios. Para qué ocultarlo: hacedores de etiquetas para las mismas corbatas.


62) La menos advertida finalidad de buena parte de la poesía española reciente consiste en predisponernos a la resignación.
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64) Deberemos restituir el presente en el centro de nuestra acción literaria.
No la salvará el solo artificio.

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66) NUESTRO “COMPROMISO”

i. Nuestro esfuerzo literario no está “comprometido con el lenguaje” (y, mucho menos, con el oficio o con la obra propia).
ii. Nuestro compromiso literario lo es de carga política y espiritual.
iii. La expresión de esa dicción cargada es absolutamente lingüística.
iv. Nuestros artefactos son palabras.
v. El trabajo en que nos sumergimos para conseguir lo que buscamos se realiza desde la base del
material de la lengua y los registros del habla.
vi. Entre sus muchas posibilidades, contemplamos la distorsión de la lengua como parte constitutiva de un fuerte posicionamiento político y espiritual en el medio del mundo.
vii. Pero, aun metidos de lleno en la ductilidad de este material lingüístico, no estamos de modo
alguno “comprometidos con el lenguaje”.





Enrique Falcón (Valencia, 1968) ha publicado hasta la fecha los libros de poesía El día que me llamé Pushkin (Ediciones del Ayuntamiento de Sevilla, 1992), La marcha de 150.000.000: 'El Saqueo' (Rialp, Madrid, 1994), La marcha de 150.000.000: 'El Saqueo' y 'Los Otros Pobladores'
(Germania, Valencia, 1998), AUTT (Crecida, Huelva, 2002), 9 poemas (Universitat de Valencia, 2003), Amonal (Idea, Tenerife, 2005), El amor, la ira (Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2006); Para un tiempo herido (Amargord, Madrid, 2008); Taberna roja y otros poemas (Baile del Sol, Tenerife, 2008); y los cantos definitivos del libro-poema La marcha de 150.000.000: 'El Saqueo', 'Los Otros Pobladores', 'Para los que aún viven', 'La caída de Dios' y 'Canción de E' (Eclipsados, Zaragoza, 2009)

Hasta 1994 formó parte del equipo crítico «Alicia bajo Cero», responsable del libro Poesía y Poder (Ediciones Bajo Cero, Valencia, 1997). Fue miembro del consejo de redacción de la revista “Lunas Rojas” y coordinador de los volúmenes No doblar las rodillas: siete proyectos críticos en la poesía española reciente (Universidad de Chile, Santiago, 2002), Poesía y desorden(Contratiempos, Madrid, 2007) y Once poetas críticos en la literatura española reciente (Baile del Sol, Tenerife, 2007).

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Nadie nos dice- Blanca Varela






Nadie nos dice


Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta


Blanca junto a una locomotora




Del orden de las cosas
(gentileza de Javier Gil Martín)

Hasta la desesperación requiere un cierto orden. Si pongo un número contra un muro y lo ametrallo soy un individuo responsable. Le he quitado un elemento peligroso a la realidad. No me queda entonces sino asumir lo que queda: el mundo con un número menos.

El orden en materia de creación no es diferente. Hay diversas posturas para encarar este problema, pero todas a la larga se equivalen. Me acuesto en una cama o en el campo, al aire libre. Miro hacia arriba y ya está la máquina funcionando. Un gran ideal o una pequeña intuición van pendiente abajo. Su única misión es conseguir llenar el cielo natural o el falso.

Primero se verán manchas y, con suerte, uno que otro destello; presentimiento de luz, para llamarlo con mayor propiedad. El color es ya asunto de perseverancia y de conocimiento del oficio.

Poner en marcha una nebulosa no es difícil, lo hace hasta un niño. El problema está en que no se escape, en que entre nuevamente en el campo al primer pitazo.

Hay quienes logran en un momento dado ponerlo todo allí arriba o aquí abajo, pero ¿pueden conservarlo allí? Ése es el problema.

Hay que saber perder con orden. Ése es el primer paso. El abc. Se habrá logrado una postura sólida. Piernas arriba o piernas abajo, lo importante, repito, es que sea sólida, permanente.

Volviendo a la desesperación: una desesperación auténtica no se consigue de la noche a la mañana. Hay quienes necesitan toda una vida para obtenerla. No hablemos de esa pequeña desesperación que se enciende y apaga como una luciérnaga. Basta una luz más fuerte, un ruido, un golpe de viento, para que retroceda y se desvanezca.

Y ya con eso hemos avanzado algo. Hemos aprendido a perder conservando una postura sólida y creemos en la eficacia de una desesperación permanente.

Recomencemos: estamos acostados bocarriba (en realidad la posición perfecta para crear es la de un ahogado semienterrado en la arena). Llamemos cielo a la nada, esa nada que ya hemos conseguido situar. Pongamos allí la primera mancha. Contemplémosla fijamente. Un pestañeo puede ser fatal. Éste es un acto intencional y directo, no cabe la duda. Si logramos hacer girar la mancha convirtiéndola en un punto móvil el contacto estará hecho. Repetimos: desesperación, asunción del fracaso y fe. Este último elemento es nuevo y definitivo.

Llaman a la puerta. No importa. No perdamos las esperanzas. Es cierto que se borró el primer grumo, se apagó la luz de arriba. Pero se debe contestar, desesperadamente, conservando la posición correcta (bocarriba, etc.) y llenos de fe: ¿quién es?

Con seguridad el intruso se habrá marchado sin esperar nuestra voz. Así es siempre. No nos queda sino volver a empezar en el orden señalado.


De Luz de día (1963)