jueves, 2 de diciembre de 2010

Tres poemas de Elena Anníbali



lo mismo digo agua que palabra

-

frente a la casa, antes que construyeran
los edificios ostentosos
las oficinas asépticas de la calle belgrano
los negocios de chucherías
hubo un baldío
y en el centro
un malacate

-

íbamos con mauro lesjtch
algunas siestas, a jugar
que éramos caballos ciegos
y dábamos vueltas alrededor
del pozo seco

-

mauro es un hombre ahora
ha hecho dinero, hijos,
sólo persisten en él
los ojos oscuros
con pestañas de muñeca
yo sigo atada
al hábito de esas tardes
caminando el círculo del pozo
jugando al animal ciego

-

ahora
la sed es real

--



en el pavimento

en el pavimento queda
por la tarde
la sangre seca
de las perras en celo

algunos
las agarran del cuello y las hacen morir:
no soportan la libido gloriosa
que alborota los machos
los mechones de pelo en las puertas de alambre
el olor rijoso del orín
en los carteles de las tiendas

las perras son dóciles al entrar
en las bolsas de nylon
obedecen y se pliegan al tamaño
enarcan los huesos
se acomodan a la muerte
al silencio

conozco esa mansedumbre de haberla ejercido

basta tocar la marca roja en el cuello
para evocar soga y dueño
pero yo mordí la mano
y ahora tengo esta libertad
grande
en que me asfixio





tabaco mariposa

aprendí a fumar con rubén
enrrollando tabaco mariposa en papel
de seda

lo hacíamos de noche
sentados en un escalón de la casilla
mientras a nuestros pies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano

a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos

el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo

con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla





Elena Annibali (1978), nació en Oncativo, provincia de Córdoba, Argentina.
Estudió Letras Modernas en la Facultad de Filosofía y Humanidades, U.N.C. Actualmente trabaja como docente de nivel medio. En el 2007, publicó su primer libro: Las madres remotas (Editorial Cartografías)y luego, en 2009, Tabaco mariposa (Editorial Caballo negro).
Buena parte de su obra fue publicada inicialmente en revistas de medios locales y nacionales.

martes, 16 de noviembre de 2010

Cuatro poemas de Alejandro Schmidt



Pan del fantasma

ser buscado en el corazón
comido dulcemente

poseer un espejo de plata
con los rostros más altos

y esta ropa podrida por la lluvia
y esta fe.




Oyendo el corazón de las vacas

no
yo no me fui
soy de los que se quedaron acá
oyendo el corazón de las vacas
rompiendo los vidrios del espacio
para que pase la noche
y se desangre.


El resto es literatura

--

Tuve tres bibliotecas

-

vendí una para casarme de apuro

-

otra para comer

-

a la tercera se la llevó
el fuego de confiar en las palabras

-

a vacíos estantes subo
y me cubro de cenizas.





silencio al fondo

con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra

lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
donde
-como una mano que
saluda al ausente-
hundimos la lengua.


Alejandro Schmidt

Nacido en Villa María, Córdoba, Argentina en 1955, publicó a modo de folletos, plaquetas y libros, más de 30 textos de poesías, entre ellos: Clave Menor (1983), Serie Americana (1988), Dormida, muerta o hechizada (1993), El diablo entre las rosas (1996), El patronato (2000), Silencio al fondo (2000), Esquina del universo (2001), Oscuras ramas (2003), La vida milagrosa (2005), Llegado así (2005), Casa en la arena (2006), Mamá (2007), y Videla (2009). También dirigió entre 1987 y 1991 la revista de divulgación literaria El gran dragón rojo y La mujer vestida de sol, y entre 1990 y 2007, Radamanto, editorial de poesía. Fragmentos de su obra fueron traducidos al inglés, alemán, italiano y dos libros transcriptos al sistema Braile

martes, 26 de octubre de 2010

Cielo abajo y otros poemas de Raúl Zurita



Cielo abajo

El último manchón del atardecer caía cuando se
abrió el mar. Cortados a pique, los dos inmensos
paredones de agua se irguieron de golpe
rompiendo el horizonte y papá nos dijo que ya
estaba, que ahora podíamos marcharnos. Unas
horas antes, por el este, los tanques habían
terminado de acordonar el ensangrentado desierto
chileno y al mirar el borde de la playa me di
cuenta de que era efectivamente una liberación: el
mar se había abierto y nuestra espera no había
sido en vano.


Zurita

Como en un sueño, cuando todo estaba perdido
Zurita me dijo que iba a amainar
porque en lo más profundo de la noche
había visto una estrella. Entonces
acurrucado contra el fondo de tablas del bote
me pareció que la luz nuevamente
iluminaba mis apagados ojos.
Eso bastó. Sentí que el sopor me invadía:




Aún Abandonados Florecerían

Abandonados no verían las llanuras sino sólo un vocear recorriendo los
valles alucinante creciendo como si un chillido les partiera hecho añicos
sobre sus pastos
i. Porque un crío era Chile chillando por el pasto
ii. Por eso todos se partían estremecidos sintiendo sus chillidos
iii. Por eso todos aguardaban quebrados por otros pastos que les
enverdecieran sus penas
Para que abandonados empiece a oírse desde los valles el vocear de
nuevos crios enverdeciéndoles sus penas y sólo pastos miraran allí los
abandonados hijos de Chile
iv. Porque allí podrían enverdecer las penas de Chile
v. Incluso los valles crecerían como los crios de una pena
vi. Porque todos los hijos de Chile volverían a tender el verdor
que olvidaron del valle
Para que chillando todos los hijos de Chile se tiendan como un verdor
que les renaciera desde sus penas y allí se les vea venir corriendo sobre
estos pastos todos partidos de gozo cantando aún abandonados flo-
recerían.





Diálogo de Chile

Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás


Raúl Zurita nació en Santiago de Chile en 1950 en el seno de una familia liderada “por puras mujeres”, como él mismo afirma. Su despertar a las letras se produjo de la mano de su abuela materna, italiana de origen, que ya de pequeño le leía la Divina comedia de Dante.
Ingeniero civil de formación, Raúl Zurita estudió en la Universidad de Francisco de Santa María en Valparaíso entre 1967 y 1973, año en que tras el golpe militar sufrió la represión y la cárcel. Sus primeras obras, Purgatorio (1979) y Anteparaíso (1982) son el fiel reflejo del desencanto que le produjeron estas vivencias.
Raúl Zurita se inició en la poesía durante su etapa universitaria colaborando con grupos de intelectuales de Viña del Mar. Su trayectoria, considerada casi marginal durante mucho tiempo, ha estado muy comprometida con el dolor humano y la presencia del paisaje chileno, desde el Pacífico o la cordillera de los Andes hasta el desierto de Atacama. Considerado también un maduro precoz (con sólo 23 años había terminado su carrera, se había casado y separado de su primera esposa y tenía tres hijos), realizó durante la dictadura numerosos actos de rebeldía como quemarse la cara o buscar la ceguera arrojándose amoníaco en los ojos. En 1984 publica Canto a su amor desaparecido.
En 1994 se produce un punto de inflexión en la vida y en la obra de Zurita. Publica La vida nueva, que es según él mismo afirma, “una salida de los infiernos”. Empieza a vincularse con la vida política durante el gobierno de Aylwin, cuando será agregado cultural en Roma, y con el triunfo de Ricardo Lagos en la campaña a la presidencia de la república publica sus Poemas militantes, lo que le comportará la crítica de una parte de las letras chilenas que le tacharon de poeta oficial.
Consiguió el Premio Pablo Neruda de poesía y el Pericle d’Oro de Calabria (Italia) y en 2000 el Nacional de Literatura de Chile.
En más de 30 años de creación poética, la obra de Raúl Zurita es un fiel reflejo de la historia y la geografía chilena. También ha publicado ensayos y ha sido traducido a más de una decena de idiomas, el más reciente el hindi.


extraído de cervantesvirtual

http://www.cervantesvirtual.com/portal/poesia/zurita/autor.shtml

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Centro Permanente de Poesía Crítica - Nueva temporada de recitales


Poesía que no cede a la hipnosis


Forrestbed de Parkeharrison

-

Librería Asociativa Traficantes de Sueños
Embajadores 35, Local 6
Lavapiés
28012 Madrid

http://www.traficantes.net/

(XIV): Sábado 16 de Octubre de 201019:00 hs.
Lectura poética y presentación de libros

Esther Ramón
Arturo Borra
Laura Giordani
Víktor Gómez






cuerpo

con azadas
la abrimos
y manaron
panes duros
de colores
vivos como
las mantas
que cubren
los rostros
de los muertos
y al morderlos
se borraron
los dientes
y vino el hambre
de lamer piedras
y un antiguo
peso
a impregnar
de arcilla
los cerezos

-

Esther Ramón- Grisú (Ed. Trea, 2010)





Casi todo

Más tarde supe: sobra
casi todo.

Esta escritura sobrante
sobrevive como una especie
que agoniza. No sé qué lenguaje apagado
invoca. En una grieta
me asomo hasta las últimas luces
y nada veo.

Sólo el desierto es consistente.

-

Arturo Borra- Umbrales del naufragio (Ed. Baile del Sol, 2010)






El tizne en las mejillas,
el perfume a muerte temprana,
la noche cubriendo la orografía
cárdena de tu cuerpo
con todos los relieves del maltrato,
tu sombra menuda repartiéndose,
haciéndote
cada vez más inconsistente
en el asfalto y las nubes
a contramano, duelen.

El zócalo de almohada,
la bolsita de pegamento,
su nana mortal contra la boca.

Te van endureciendo las esquinas:
sus ángulos cada vez más agudos
decapitan candores, desdicen
las mieles y vas cayendo sin cese
sobre las crestas frías del alba.

Duele la indiferencia:
esa extensión de sien a sien
donde se evapora el llanto tan rápido. -

-

Laura Giordani - Materia oscura (Ed. Baile del Sol, 2010)





Para que no

lo vieran

----------tuvo que
andar ----------a favor
de los vientos.

Como una daga ------------------(por el cuello)
que hacia adentro se entrega fácil

como un insípido veneno ---------(por la boca)
que transparente se disuelve

sin saber supo ser -------------aire
y así nos ganó para la muerte —sin matarnos
todavía— -----------(como un virus)

---------Así es la mentira.


Víktor Gómez - Huérfanos aún (Ed. Baile del Sol, 2010)

---

* sobre los autores:

Esther Ramón:
y 2
sobre Grisú

Arturo Borra
y 2
Sobre Umbrales del naufragio

Laura Giordani
y 2
sobre Materia oscura

Víktor Gómez
y 2
Sobre Incompleto (Ed. 4 de agosto)


jueves, 23 de septiembre de 2010

Poemas de Marcelo Dughetti: Los caballos de Isabel y El monte de los árboles sogueros


“…con extraña serenidad
sepulto a sus caballos
que ahora yacen aquí
como en el seno
de una dulce costumbre”
Joaquín Gianuzzi

T

Te contaré en las puertas de tu sueño
la historia del mal, cierra los ojos.
Sobre cristales azules una niña camina dormida.
Trepa la joroba de la tarde,
un cerdo le devora los dedos, la niña no llora.
Hay mirra, incienso, miel
ofrendas de pederastas arrepentidos.
Hay poetas que arrastran un campanario entero.
Hay escarabajos brotando de los ojos de su madre.
Hay esqueletos de gatos donde las hormigas levantan un
templo.
Hay un buey que muge desconsolado.
Hay niños que muerden al buey.
Hay un ángel soldado, con una espada roja sobre el pesebre
y en la noche de diciembre
un coro de abuelos
cantando villancicos
en cajitas.

-

E-
[A Viel Temperley]

El poeta se hunde en el sonido del agua
Ya no escucha la cantinela de otros nadadores y sus
preparadores físicos
Se hunde dormido como espera que lo asalte la muerte
Busca tocar el fondo
de un sueño que comenzó en la infancia.



L


Los cuadernos que supiste leer
para las fechas especiales.
Las llaves del infierno junto a las botas.
La ventana abierta.
El armario atorado de cadáveres.
El tiempo y su limosna amarilla
mendigos de la memoria
el rostro de la niña,
el ídolo sobre la repisa
los cuatro miedos arrodillados
en plegaria.

-



E

-

El ídolo abrió sus sellos redentores.
Por fin tus plegarias han resuelto que vuelva.
Escuchas acaso la insistencia de los llamadores.
Despierta mujer, descorre el velo
hay que barrer las cenizas,
despejar las sábanas de los muebles,
un mesa nueva, que no sienta que hemos sufrido
en la puerta una noche larga
nos está llamando.



F

Fumo, escucho los troncos que abraza el fuego
como en la prehistoria de la humanidad
los caballos pueblan la pared de la escalera.
¿Qué de todos aquellos hombres ha venido a buscarme?
El aire de la estufa agita los caballos y sus llanuras,
Isabel duerme a tu lado en la cama grande, tiene fiebre.
De la calle los sonidos del tren, risas, sirenas, disparos
pero es otro tiempo, un cangrejo inalterable.
El pájaro despierta posado en el respaldar.
Isabel dibuja en su delirio animales que no veo.
Le besás la mano y la nombrás como a un fantasma.




FAULKNER DEJA DE ESCRIBIR

con mi hija
construimos un barco para escapar
al centro de la tierra

todos los domingos le agregamos detalles
mi madre
encerrada en su urna de hueso
suele desearnos suerte
nos prepara un té de odio
y lo sirve envuelta en su capullo.

cuando llega la noche
y el lunes muerde con su pan de furia,
miramos con ternura el barco fantástico
la cruz de palo santo
el osito rojo en la cabecera
la dulce mortaja
que cubrirá el futuro.



S/T
que nadie camine
por el monte de los árboles sogueros.

l

os hombres
se ponen negros y se hinchan.

las moscas
abrigan los ojos de los desesperados.

el viento
los respeta, apenas los inclina

yo paseo con mis cinco metros de soga al hombro
desde aquella orilla tiende sus brazos
mi hija.

En este enlace de la revista Lamás Médula se pueden escuchar en la voz de Marcelo algunos poemas:
http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro2/cordoba_vm.htm


Decir la muerte, testimoniar su presencia indeleble en el flujo mismo de la vida: ésa parece ser la constante obsesión a la que se pliega, con insistencia lúcida, la poesía de Marcelo Luis Dughetti. Para testimoniarla, para decir su fuerza interruptora, para hacerle a sus espectros un lugar en el lenguaje, Dughetti pone a circular por sus poemas una simbología que varía conforme sus diferentes libros. En Donde cayó esta muerta es un pozo; en El monte de los árboles sogueros, un bosque donde se ahorcan los habitantes de una comunidad; en Los caballos de Isabel, un pájaro y unos caballos que la imaginación de una niña alumbra para exorcizar los demonios que se han apoderado del ámbito familiar.

En Los caballos de Isabel el significante “caballos” fluctúa y muta de sentido según el contexto. En los versos de Giannuzzi que hacen las veces de epígrafe, de introito al poemario en su conjunto, el término “caballos” quizás haga referencia a la rabia, al ímpetu o a la pasión; la costumbre los recoge en su seno, los dulcifica y apacigua. En la segunda parte de la dedicatoria (“A Brunella Dughetti por estos caballos”), parecen equivaler a los poemas que integran el libro: cada uno de ellos un potro domado, un resto de deseo que la escritura contuvo en su desboque y transformó en poesía. En el sexto poema del volumen (versos número siete y ocho) leo: “Yo sueño con un mar de caballos en llanuras azules / yo sueño con las llanuras y los caballos de dios / rabiosos y angélicos”; producto de la actividad onírica, son un atributo divino y ambivalente, ríspido maridaje de furia y candor. Más adelante, en el décimo octavo poema, leo: “Isabel despierta de la siesta / entra con cinco caballos en las manos”; son caballitos-cíclope que la niña ha dibujado en un cuaderno y que luego corona con papel de cigarrillo. En el poema siguiente, los caballos equivalen a las formas móviles que las llamas proyectan sobre la pared de una escalera.

En Los caballos de Isabel, la poesía no sólo transfigura el ámbito de lo cotidiano sino que recobra su carácter de donación: es lo que se recibe de otro (en este caso, un legado inverso que va de hija a padre) y es lo que se da a otro (lo que el yo se quita de encima, como una carga insoportable). Los caballos que el padre sueña son los que la hija dibuja y después entrega a la voracidad del fuego purificador, y son los que el padre salva de la catástrofe y, ardidos, deformes, cede al abrazo hospitalario de la amistad. Como en “Faulkner deja de escribir”, un poema de El monte de los árboles sogueros, padre e hija comparten la construcción de este libro, un barco-poema para huir de la atracción devastadora de la muerte.

La de Dughetti es una poética del intercambio, el traspaso y la donación; una escritura que descree de la fijación de ideas y apuesta a la fluidez de las palabras, para trazar vasos comunicantes entre lo cotidiano y lo siniestro y poner al desnudo la íntima conexión que existe entre ambos planos de la realidad. Esta poesía fabrica un mundo donde lo familiar y lo ominoso confluyen y se fusionan
La poética de Dughetti se sostiene en un curioso oxímoron, que no es un elemento retórico sino la furtiva arquitectura de una cosmovisión. En su afán reiterativo por nombrar la muerte, hace de la poesía un testimonio vital. Como el cadáver vallejiano, sus poemas están llenos de mundos, de imágenes explosivas y deslumbrantes, de desbordes rítmicos y dislocaciones semánticas, que sacuden, interrogan y amplían nuestra percepción y entendimiento. Así, nos obligan a gozar, como lectores, del lenguaje y sus vértigos, hendiduras y pasajes a través de los cuales asoman, en las palabras, los pliegues múltiples que conforman lo real. Es decir: nos llevan a tomar nota de los terrores y maravillas que, secretamente, colindan con nuestra existencia y la tornan tan indispensable como incierta.

José Di Marco

Diciembre de 2008



Marcelo Luis Dughetti nació en Villa María (Argentina) en 1970. Es maestro de enseñanza primaria y Técnico Superior en Comunicación Social (Todo lo cual no lo hace más feliz).

Ha publicado cuatro libros de poesía : La joroba de Bronce (2003), Donde cayó esta muerta (Premio Provincial de Letras-2003) El monte de los árboles sogueros (2007) Los caballos de Isabel (2009)y en narrativa perteneciente a la colección Proyecto para un diluvio, el libro La bicicleta roja (2007).

Recientemente ha compilado, para la Universidad Nacional de Villa Maria, una
antología de escritores del sur cordobés. Fue fundador de las revistas literarias La araña de Carbón y Arena.

Sus trabajos han sido comentados en diferentes medios gráficos como Pagina 12, Revista Inrockuptibles, Diario de Poesía, Diario La Capital, Diario El ciudadano y Revista Alguien Llama, entre otras.
Actualmente se encuentra en trabajo de edición su libro Hospital (poesía)

sábado, 21 de agosto de 2010

No he visto mariposas por aquí: dibujos y poemas de los niños de Terezín.


"Próxima y no perdida quedaba, en medio de todo lo perdido, una sola cosa: la lengua. Ella no estaba perdida, no, a pesar de todo. Pero debía atravesar aún su propia falta de respuestas, atravesar un terrible enmudecimiento.”
--
Paul Celan “Discurso de Bremen”


La Historia, trapos,
sumergidas banderas, barras
rotas, anegadas estrellas bajo
la deyección.

Alguien tenía que morir sin término.
¿Qué víctima?

¿y por qué
fue ésta y quién los eligió
no queriendo saber que el acto de elegirlos
era aún más
obsceno que la muerte?
¿Por qué nosotros?, dicen
simplemente los muertos.

Aún.
¿Quién llora
que no puede llorar
desde los cuencos secos?

Fragmento del poema Hibakusha de José Ángel Valente

--

Terezín: foto de algunos niños

Durante la ocupación nazi, la antigua fortaleza de Terezin a 60 kilómetros de Praga, fue convertida en ghetto judío y en instrumento propagandístico nazi que trató de exhibirla al mundo como balneario para personas ancianas y luego como asentamiento judío modelo. En realidad, era la antesala a campos de exterminio como Auschwitz.
La tasa de mortalidad del ghetto era muy alta y decenas de miles no lograban siquiera llegar vivos al “traslado”. A pesar de ser un lugar de paso, se organizaron talleres y se hicieron grandes esfuerzos para mantener vivo el ánimo. De mano de la artista y maestra Frield Diker Brandejsovà y de otros grandes artistas que pasaron por allí, los niños dejaron fluir su mirada y su expresión.

En dos valijas sobrevivieron cientos de poemas y dibujos que fueron rescatados al final de la guerra y donados al museo de Praga. Los niños también intuían el final que les esperaba y trataron de plasmar -con un candor que hiere- la atmósfera que impregnaba todo. Algunos dibujos y poemas me han conmovido especialmente. Por la Dra E. Kubler-Ross, algo sabía acerca de las mariposas que los más pequeños dibujaban en las paredes de los barracones de los campos de exterminio con cualquier objeto que tuviesen a mano: un trozo de carbón, la hebilla de un cinturón. Como carecían de conceptos para expresar esos sentimientos, aquellos niños plasmaron la proximidad de la muerte en dibujos de orugas que se transformaban en mariposas.

Los dibujos y poemas de Terezín con sus trazas truncas y su caligrafía temblorosa parecen casi una respuesta anticipada a ese “escribir después de Auschwitz” que planteara Adorno.

Esta entrada como homenaje a esos artistas que pintaron, escribieron y cantaron ajenos a cualquier pretensión, como un gesto de resistencia y belleza en medio del horror. Acompaña la nana Wiegala compuesta por Ilse Weber quien permaneció en Terezín hasta su deportación a Auschwitz, donde junto a su pequeño Tommy y su marido fueron asesinados el 6 de octubre de 1944. Ilse trabajó como enfermera. En Terezin, aparte de artistas e intelectuales, malvivían gran número de ancianos y muchos niños. Ilse componía poemas y nanas que cantaba, acompañándose por una guitarra, a los niños y ancianos enfermos y agonizantes. Dar consuelo con la voz. Interpreta esta nana de Terezín la mezzosoprano sueca Anne Sofie Von Otter.



No he visto mariposas por aquí

La última, precisamente, la última.
De un amarillo tan brillante.
Quizás si las lágrimas del sol
tocarán la piedra blanca...
tan, tan amarilla
volaba, se movía ligeramente hacia lo alto
se fue, seguramente quería dar al mundo
un beso de despedida.
Hace siete semanas que vivo aquí
encerrado en este ghetto
pero he encontrado a mi gente aquí
me llaman las florecillas
y la blanca rama del castaño del patio.
No he visto más mariposas.
Aquella fue la última.
Las mariposas no viven aquí,
En el ghetto.

Pavel Friedmann
Deportado al Ghetto de Terezín el 28/4/1942
Deportado de Terezín a Auschwitz el 29/9/1944



Pequeño jardín.
Lleno de rosas y perfumes.
La senda es estrecha
y un niño camina por ella.

El niño es pequeño, hermoso,
como un botón.
Cuando el botón florezca
el niño no existirá.
--
Franta Bass- 04/09/1930- 28/10/1944





Terezin


Esta mugre en las sucias paredes,
alambradas a todo alrededor,
Y 30.000 almas que duermen
Que alguna vez despertarán
Y verán su propia sangre derramada.

Una vez fui un niño,
Hace tres años.
Un niño que ansiaba otros mundos.
Ya no soy un niño,
Porque he visto el dolor.
Ahora soy un adulto,
He conocido el miedo.
Palabras sangrientas y un día muerto,
Es algo diferente de un espantajo.

De cualquier forma, yo creo que hoy sólo duermo,
Que volveré a ser niño otra vez.
Volveré a mi niñez suave como una rosa silvestre,
Como una campana que nos despierta de un sueño.
Como una madre que al niño enfermo
Lo ama con todo su corazón;
Qué horrible juventud que espía
al enemigo, a las cuerdas de la horca,
qué horrible niñez que en su seno dirá:
este para los buenos, ese para los malos.

Allá en la lejanía, donde la niñez duerme dulcemente,
A lo largo del sendero entre los árboles,
Allá en la casa que un día fuera mi orgullo y mi alegría,
En el jardín, entre las flores, donde mi madre me trajo al mundo.

Si pudiera llorar...

A la luz de las bujías al lado de mi cama
yo duermo y quizás alguna vez comprenda
que era una criatura sumamente pequeña
tan pequeña como esta canción.

Estas 30.000 almas que duermen allá
entre los árboles despertarán
abrirán sus ojos, y como verán muchas cosas
se dormirán de nuevo...


Escrito por Hanus Hachenburg nacido el 12.7.1929. Deportado al ghetto de Terezín el 24.10.1942. Deportado a Auschwitz el 18.12.1943. Después de medio año en el campo, murió en julio de 1944 (a los 15 años) en la cámara de gas.



http://www.youtube.com/watch?v=ktKQmOPP1lo

--


Wiegala, wiegala, weier,
der Wind spielt auf der Leier.
Er spielt so süss im grünen Ried,
die Nachtigall, die singht ihr Lied.
Wiegala, wiegala, weier,
der Wind spielt auf del Leier.

Wiegala, wiegala, werne,
der Mond ist die Laterne,
er steht am dunklen Himmelszelt
und Schaut hernieder auf die Welt.
Wiegala, wiegala, werne,
der Mond is die Laterne.

Wiegala, weigala, wille,
wie ist die Welt so stille !
Es stört kein Laut die süsse Ruh,
schlaf, mein Kindchen, schlaf auch du.
Wiegala, wiegala, wille,
wie ist die Welt so stille !

--

[Wiegala, wiegala, weier,/ el viento toca la lira. / Toca dulcemente entre los juncos verdes./ El ruiseñor canta su canción./ Wiegala, wiegala, weier,/ el viento toca la lira.// Wiegala, wiegala, werne,/ la luna es una linterna/ en el fondo negro del firmamento,/ desde allí mira el mundo./ Wiegala, wiegala, werne, / la luna es una linterna.// Wiegala, wiegala, wille,/ ¡qué silencioso está el mundo!/ Ni un solo ruido turba la paz,/ tú también, mi pequeño, duerme./ Wiegala, wiegala, wille,/ ¡qué silencioso está el mundo!]

..

..

sábado, 17 de julio de 2010

Yaiza Martínez: dos poemas de El hogar de los animales Ada

Niños en el tiempo, 1933. Nicolás de Leukona


Antes de la religión
dentro era afuera

hilandera del azar
misericordiosa
fina trenza de concatenaciones
misericordiosa
inmensidad que nos alberga
entre sus brazos oscuros

a manos llenas
disposición

Luego el abrigo ajado de la mujer que baja la calle al final
de una guerra
trastabillando
ante la inminencia del semen
sus labios estremecidos y amoratados

Me mira con grietas desde el ruido de sus tacones
en la calle sólo existen ella
y su gusto
por el hambre

Sin separar los labios
mastico la verdadera unión

escupo luz
bajo la tapa

ante los ojos de todos




La fortaleza del jardín
columnas leñosas

me hace prometer un albergue en el poema
al que mira

digo

no tengo más que la luz del hueso

Es cierto que hay un enjambre de cadáveres
alrededor del río
estampados en la voz
hablan los muertos

no sabemos si seguirlos
o vivir

satisfaciendo a la forma

Sólo la luz
entrelaza
los dedos de ambas manos

El poema es la expiación
de la carne que aparece

Los escucho asentir en el rumor
del viento entre las hojas


Del libro El hogar de los animales Ada, Editorial Devenir 2006.


"Es así como el poema se convierte en expiación, según reza el título de esta última parte. La palabra, esa búsqueda de una geometría de la vivencia de la madre-araña, ha de redimirnos de nuestro ser caído, tenemos lenguaje porque nada es perfecto, pero lo tenemos también para saber y para curarnos de las heridas.
Si todo el libro habla de la palabra como el lugar donde realmente tiene lugar la vivencia, la última parte es fundamentalmente metapoética, es una toma de conciencia pero también un bálsamo para aceptar la caída: "¿Quién cantará // dolor atragantado?" (p. 67). La ciudad es ahora el símbolo de la palabra truncada, de la palabra que chirría: "cataratas de chatarra" (p. 57), pero que revela una verdad en su chirriar; allí la palabra sirve sólo para gritar al otrEl poema debe expiar todas estas actitudes violentas y de exclusión.
El poema es entonces, se nos dice, albergue, el lugar de la luz, pero también una petición de perdón por el mal del mundo, por cierta mala conciencia de engendrar: el poema es la expiación de la carne que aparece, es génesis, caída, pero también cumplimiento, porque en el espacio donde no hay poema, donde sólo hay el caos y urdimbre de líquenes cegadores allí sólo somos niños perdidos (pp. 69-70).o (p. 59), y no para susurrarle, ni mucho menos para dormirle"

Fragmentos sobre el libro El hogar de los animales Ada.



Yaiza Martínez

Poeta y narradora, Yaiza Martínez es Licenciada en Filología Hispánica (UCM).
Libros de poesía: Rumia Lilith (2001), El hogar de los animales Ada (Editorial Devenir, 2007) y Agua (Ediciones Idea, 2008).
Es también autora de la novela Las mujeres solubles (Lulu.com, 2008). Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones como El signo del gorrión, Vera, Los noveles o ABC Cultural. Ha traducido El Señor de Ballantrae de R. L. Stevenson (2005) para la editorial Marenostrum. Ha ejercido la crítica literaria en la revista Reseña.
En la actualidad es traductora y redactora-jefe de la revista de Ciencia y Humanidades Tendencias21.

http://www.tendencias21.net/literaria

jueves, 24 de junio de 2010

El cuerpo y la muerte en Alejandra Pizarnik- Javier Gil Martín




Como bien señaló su amiga Marta Isabel Moia en una entrevista, en la poesía de Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972) hay una serie de palabras recurrentes, ella las llama signos y emblemas, sobre las que la poeta volvía obsesivamente como noche, errancia o jardín, pero dentro de éstas hay dos que no señaló y que la propia Pizarnik le recuerda en la entrevista. Ambas son claves para acercarse a la forma de entender el hecho poético de la autora argentina; cuerpo y muerte: “Creo que en mis poemas hay palabras que reitero sin cesar, sin tregua, sin piedad: las de la infancia, las de los miedos, las de la muerte, las de la noche de los cuerpos”.

Y es que esa búsqueda del cuerpo del poema, esa escritura del cuerpo como la de su amigo Severo Sarduy, recorre toda su obra: “Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir”, escribió Alejandra Pizarnik en “El deseo de la palabra”, un poema perteneciente a su último libro, El infierno musical. Y su obra y su vida son un ejemplo de esa voluntad de romper la distancia entre la vida y la poesía que la acerca a otros grandes poetas muy admirados por ella: “...el sufrimiento de Baudelaire, el suicidio de Nerval, el precoz silencio de Rimbaud, o la vida y obra de Artaud... Estos poetas, y unos pocos más, tienen en común el haber anulado —o querido anular—, la distancia que la sociedad obliga a establecer entre la poesía y la vida”, dice en un artículo dedicado a su admirado Antonin Artaud. Y en una anotación de su diario de 1962 escribe: “Deseos de escriturarme, de hacer letra impresa de mi vida. Instantes en que tengo tantas ganas de escribir que me vuelvo impotente. Digo escribir por no decir cantar o bailar, si se pudieran hacer estas dos cosas por escrito. El lenguaje me desespera en lo que tiene de abstracto.”.

La tentativa de hacer el cuerpo del poema con mi cuerpo llega a verse reflejada incluso a la hora de componer el poema: “...lo hago de una manera que recuerda, tal vez, el gesto de los artistas plásticos: adhiero la hoja de papel a un muro y la contemplo; cambio palabras, suprimo versos. A veces, al suprimir una palabra, imagino otra en su lugar, pero sin saber aún su nombre. Entonces, a la espera de la deseada, hago en su vacío un dibujo que la alude. Y este dibujo es como un llamado ritual”. En este texto también se trasluce otra de sus grandes pasiones; la pintura.



La chanca de Carlos Pérez Siquier

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Dada la obsesión de la argentina con la mortalidad, y entendiendo así la poesía, la muerte, necesariamente ha de ser una presencia casi corpórea. Dice la muerte hablando con la niña sobre la reina loca en el cuento A tiempo y no, donde la muerte es un personaje más: “No le hagas caso —dijo la muerte—, está loca. ¿Y cómo no va a estarlo si es la reina loca? —dijo la niña. Siempre divaga sobre lo que no tuvo. Lo que no tuvo la atragantaba como un hueso —dijo la muerte.”. Podríamos pensar además que la reina loca es un trasunto de la propia Alejandra (como la pequeña muerta, la enamorada del viento, la pequeña viajera, la ausente, la silenciosa en el desierto...).

Una obsesión con la muerte vinculada a un anhelo de infinitud insaciable que reaparece obsesivamente en sus diarios: “No hay duda. Estamos heridos. El signo de la carencia. Soy —somos— carencia.”, y que se manifiesta también en una búsqueda continua (o espera) de un amor imposible que ella misma sabe irrealizable: “Pero lo principal, el núcleo de mi proyecto, es así: esperar con esperanza algunos años en los que nada importará salvo ese encuentro desde ya declarado imposible”.

Si bien es verdad que es fácil caer en la tentación de asociar las muchas muertes de los libros de la poeta con su muerte real (Alejandra Pizarnik murió en Buenos Aires en 1972 a causa de una sobredosis de barbitúricos), no debemos olvidar que, como dice Frank Graziano, sólo nombra la muerte que sufrió Pizarnik como autora, como personaje de su propia ficción, cualesquiera que fuesen las intenciones específicas de Pizarnik como persona. El problema son quizá sus diarios, donde la muerte es nombrada infinidad de veces y el componente biográfico es incuestionablemente mayor.


Artículo y selección de poemas de Javier Gil Martín para la revista Adiós

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La petite fille aux feuilles mortes, Edouard Boubat, 1947

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SILENCIOS

La muerte siempre al lado.
Escucho su decir.
Sólo me oigo.

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Alejandra Pizanik (Buenos Aires, 1936)
De Los trabajos y las noches (Sudamericana, Buenos Aires, 1965)
En Poesía completa (Lumen, Barcelona, 2000)

VÉRTIGOS O CONTEMPLACIÓN DE ALGO QUE TERMINA

Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así.

Alejandra Pizanik (Buenos Aires, 1936)
De Extracción de la piedra de la locura (Sudamericana, Buenos Aires, 1968)
En Poesía completa (Lumen, Barcelona, 2000)
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INFANCIA

Hora en que la yerba crece
en la memoria del caballo.
El viento pronuncia discursos ingenuos
en honor de las lilas,
y alguien entra en la muerte
con los ojos abiertos
como Alicia en el país de lo ya visto.


Alejandra Pizanik (Buenos Aires, 1936)
De Los trabajos y las noches (Sudamericana, Buenos Aires, 1965)
En Poesía completa (Lumen, Barcelona, 2000)


la pequeña viajera
moría explicando su muerte

sabios animales nostálgicos
visitaban su cuerpo caliente

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Alejandra Pizanik (Buenos Aires, 1936)
De El árbol de Diana (Sur, Buenos Aires, 1962)
En Poesía completa (Lumen, Barcelona, 2000)


sábado, 5 de junio de 2010

Tres poemas de Alejandra Pizarnik

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La palabra que sana

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.



Cold in hand blues

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo



Dibujo de Alejandra


COMO YO LA QUERÍA
Morir como muere un animal pequeño
en los cuentos para niños.

Eso tan terrible.
Lleno de hermosura.

-
Alejandra Pizarnik

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viernes, 14 de mayo de 2010

Dos poemas de Rubén Martín

Parkeharrison



POR todas partes máquinas;
ninguna luz proviene
de sí misma. Más allá de los días
y las noches construyen otro tiempo,
oculto, inaccesible; en todas partes
máquinas que laten
sus compases distintos. Aquí, también mis ojos
escriben en los tuyos algo
que no puedo leer, y que nos sustituye:
nos convierte en caminos,
raíles donde avanza la perfección del círculo.

Pero donde hay asombro, hay esperanza.



--
De Radiografía del temblor, Renacimiento, 2006





LA ANTÁRTIDA comienza aquí. En su piel,
en sus pupilas. La caricia
desmembrada en fibra óptica, polímero,
filamento en estratos. La curva de sus labios
congelados en una hermosa ausencia
de expresión: de una espera infinita
todo puede surgir, nos dicen.

---------------------------------Todo.

----------------------------------------La blancura
------silente del glaciar, la perfección desnuda
del intercambio en códigos binarios. Iris artificiales:
en ellos no hay preguntas
ni respuestas, tan sólo una marea detenida
en el instante puro del naufragio,
en el umbral herido que separa la célula del plasma, la frontera
entre el silicio y el carbono, crisálida de mares por
---------nacer.

-----------Pandora empieza aquí.

---------------------------Un centenar de hombres
miden cada nanómetro del cuerpo,
diseñan conexiones neuronales, trenzan vasos sanguíneos
a prueba de descargas microeléctricas,
reviven la obsesión de Hans Bellmer como una sola mente colectiva,
----exploran sus confusos corredores,
la atraviesan en sueños solitarios de dominio y sumisión
en los que si te acercas a un espejo
– si te acercas demasiado – llegarás a una buhardilla
en 1934, olor a yeso y pegamento,
pasos amortiguados por densas capas de papel
y estopa, restos de anatomías mutiladas:
piernas, torsos, ombligos, anos, bocas,
fallidos cuerpos que te llevan hacia el rincón oscuro
donde Ella te espera.

----------------------La coges de la cintura,
y bailas.

-----------------Soy sólo una muñeca,
-----------------puedes hacer de mí lo que te plazca.
-----------------Puedo ser una niña o puedo
-----------------ser una madre, o no ser
-----------------nada para ti. Mis ojos son espejos
-----------------mi carne es el silencio
-----------------entre dos golpes. Y en lo que no te digo
-----------------está lo que te digo,
-----------------y en lo que no te hago está lo que hago

-------------------------------------------Un susurro
-------de colmenas celulares
te devuelve a la blancura, la asepsia
del laboratorio. Extirpas una hilera de cartílago,
la insertas en la incubadora, conectas el biorreactor.
Luz roja intermitente,
señal de anomalía: el recinto de Faraday
falló a las 6:40. Información intrusa.
--
--
(De Metamorfosis uno, en preparación)





Rubén Martín (Granada, 1980) fue miembro del consejo editorial de Contra Tiempo y ha publicado poemas y artículos en revistas como Salamandria, Re:Viste, Oniria, Parnaso o Mester de Vandalía. Ha sido seleccionado en las antologías Andalucía Poesía Joven (Plurabelle, 2004) y Poesía por venir (Renacimiento, 2004). Sus poemas han aparecido asimismo en publicaciones colectivas como Agua (en colaboración con la fotógrafa Llanos Gómez) y Palabras sobre palabras (Asociación Cultural La Tertulia, 2003) y en la plaquette monográfica Interferencias (la misma editorial, 2003).
Ganador del certamen Andalucía Joven de 2006, Radiografía del temblor (Renacimiento, 2007) es su primer libro de poemas.

Prólogo y traducción del libro Poemas a la muerte, Emily Dickinson de Bartleby Editores.

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jueves, 29 de abril de 2010

El poeta que no cesa-Homenaje a Miguel Hernández en León 7 y 8 de Mayo



El poeta que no cesa
Homenaje a Miguel Hernández (1910-1942)
León - 7 y 8 de Mayo - 2010
~ ~ ~

1ª Jornada

Viernes 7 de mayo
20.00 horas:
Inauguración:
Antonio Gamoneda, Lupe Gómez y Laura Giordani (poetas), Josep Pérez i Tomàs (Universidad Miguel Hernández de Elche) y Evelia Fernández (Concejala de Cultura).
Presenta: Eloísa Otero.
Lugar: Ayuntamiento de León. Salón de los Reyes. Plaza de San Marcelo.


2ª Jornada

Sábado 8 de mayo
10:00-12.00 horas:
Taller de Poesía Visual
En el marco de la Exposición de Miguel Hernández,
a cargo de Tomás Salvador González.
Lugar: Ayuntamiento de León. Plaza de San Marcelo. Sala de Exposiciones.

12:15 horas:
Ponentes:
Tomás Sánchez Santiago, José Luis Puerto,
Víctor Gómez Ferrer y Antonio Méndez Rubio.
Modera: Eloísa Otero.

Lugar: Ayuntamiento de León. Salón de los Reyes. Plaza de San Marcelo.

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21:00 horas:
Espectáculo Poético Musical
‘El poeta que no cesa’

Cova Villegas (voz)
Chefa Alonso (percusión menuda, saxo soprano)
Ildefonso Rodríguez (saxos y clarinetes)
Javier Iriso (electrónica)
Fernando Urdiales (poemas)
Víctor M. Díez (poemas)
Rosario Granell (danza)
[Con la colaboración del poeta Marcos Ana]
Lugar: IES Juan Del Enzina. Avda. Ramón y Cajal 2. Salón de Actos.

Más información:

http://elpoetaquenocesa.wordpress.com/



domingo, 4 de abril de 2010

El tiempo poético de Gastón Bachelard y tres poemas de Poesía vertical de Juarroz



Lección de vuelo- Parkeharrison


Bachelard distingue dos tipos de temporalidades. Por un lado, existe un tiempo vertical, un tiempo detenido, donde se muestra lo que permanece. Éste se descubre en el poema. Es el tiempo propio de la poesía cuyo fin último es la verticalidad: profundidad o altura. Es donde
el instante poético adquiere un nivel metafísico.

Por otro lado, está el tiempo común y corriente. Un tiempo que fluye horizontalmente como “el agua del río” y como “el viento que pasa”. Tal es el tiempo de la prosodia. Un tiempo que pertenece a un espacio técnico, gramatical, que organiza sonoridades de forma sucesiva.
Se refiere a un razonamiento de tipo explicativo, a lo que hace la prosa amor, la historia de una sociedad o una cultura. Es el tiempo de “la vida que corre, lineal y continua”.

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Laura Giordani- Tinta y Collage

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Por el contrario, el instante poético es complejo en tanto que reúne a los contrarios. Es sorprendente y familiar a la vez, porque se constituye a partir de una relación armónica de los opuestos.

Bachelard precisa aún más algunas características de lo que para él es el tiempo poético como tiempo vertical.

Introduce un nuevo concepto: la idea de que existe un “orden interno” dentro de las simultaneidades. Estas se dan de una manera “ordenada”. Afirma que “el tiempo es un orden y no otra cosa. Y todo orden es un tiempo”
El tiempo vertical, a diferencia del tiempo horizontal que como vimos pertenece al devenir de la vida y del mundo, para que pueda caracterizarse como tal, debe responder a tres órdenes de experiencias sucesivas:
Primero, hay que acostumbrarse a no referir el tiempo propio, individual, al tiempo de los otros, de los demás. Es un tiempo personal independiente de “los marcos sociales”.

Concluye Bachelard: “Toda la horizontalidad llana se borra de pronto. El tiempo no corre. Brota”.

Segundo, hay que acostumbrarse a no referir el tiempo propio, personal, al tiempo del mundo exterior, al tiempo de las cosas, de los objetos o de los acontecimientos. Es un tiempo alejado de “los marcos fenoménicos”.

Tercero, y quizás lo más difícil, hay que acostumbrarse a no referir el tiempo propio, interno, al tiempo de la vida. Es un tiempo que no se rige por “los marcos vitales de la duración”.
Entonces, y sólo entonces, podremos hablar de un tiempo puro, libre de toda referencia. Un tiempo centrado en sí mismo e independiente

Extractado de: "Bachelard:la poesía como intuición del instante"
por Adriana Yáñez Vilalta


Parkeharrison



Tres poemas de Poesía Vertical de Roberto Juarroz

23 – IX

No hay tiempo.
Ya no hay tiempo.
Pero, ¿alguna vez hubo tiempo?

La ilusión de la vida por delante,
se conjuga con el verbo
de la vida por detrás.

Y todo transcurrir no es más que un punto,
quizá un punto extensible
o el revés de ese punto,
porque el tiempo es puntual.
Un punto que a veces se desliza levemente,
como una gota de asombro de la luz
o un inesperado corpúsculo de sombra,
tan sólo para justificar algo parecido a un nivel
en el barómetro casi fijo
que mide la presión imposible de la vida.

O tal vez simplemente
la presión diagonal de lo imposible.



17 - III


Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que pueda prescindir de todo nido.

El destino es de aire.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.

La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia.



Poesía vertical VI - 3


Hay mensajes cuyo destino es la pérdida,
palabras anteriores o posteriores a su destinatario,
imágenes que saltan del otro lado de la visión,
signos que apuntan más arriba o más abajo de su blanco,
señales sin código,
mensajes envueltos por otros mensajes,
gestos que chocan contra la pared,
un perfume que retrocede sin volver a encontrar su origen,
una música que se vuelca sobre sí misma
como un caracol definitivamente abandonado.

Pero toda pérdida es el pretexto de un hallazgo.
Los mensajes perdidos
inventan siempre a quien debe encontrarlos.

Para escuchar este poema:

Poema en audio: Hay mensajes cuyo destino es... (Poesía vertical VI - 3) de Roberto Juarroz por Héctor Rosales




Roberto Juarroz



Gastón Bachelard

miércoles, 17 de marzo de 2010

La compasiva naturaleza de lo inútil: Quique Falcón y Víktor Gómez para el programa de radio A golpe de luna

Comparto un audio con el diálogo que mantuvieron Quique Falcón y Víktor Gómez para el programa de radio A golpe de luna, emitido en radio Luz y Klara. También van los tres poemas que se pueden escuchar en esta entrevista de dos de los tres poemarios (Huérfanos aún, Los Barrios invisibles y Perfeccione lo inútil a lo inútil) que forman la trilogía En un tiempo de gran orfandad

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A Eva Fernández

Por la precisión
Supe que el tiro
Vino de dentro


Del poemario "Huérfanos aún", libro primero, "El enemigo (Historia dél)"

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No será por vocación de distancia
si la inquietud cava subterráneos
y las vallas no detienen el pulso
“Genealogía de las vallas, 1999” de Arturo Borra

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A Arturo Borra

Horadando, con las uñas.
Orando, con las uñas.
Ando, con las uñas.
O con las uñas
o sigo encerrado en la miseria.

Tarde supe por qué
los poetas no tienen
manos
sino uñas,
no tienen ojos,
sino uñas,
no tienen palabras
sino uñas
que escarban bajo las vallas
para que otros pasen
al otro lado de la miseria.


Del poemario "Huérfanos aún"



Divagación en agosto


Hemos negado la simpleza pero ¿qué es, al fin, la ceniza?.

Y si la ceniza pide su ahora, ¿para qué tanta espada y tanto
miedo, para qué tanta fuerza y tanto robo?.

Vuelva el corazón a la compasiva naturaleza de lo inútil.
Y resista el puño hasta abrirse,
hasta ser la palma donde coman los pájaros extraviados
de agosto.


Del poemario "Perfecione lo inútil a lo inútil"

En este enlace:

http://www.goear.com/listen/62cc828/diã¡logo-quique-falcã³n-y-viktor-gã³mez-

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sábado, 13 de febrero de 2010

El corazón

Instalación de Joseph Beuys

En cada pecho hay un sol sepultado
con su pulsación clandestina
su madriguera de temblores
y una confesión de sobrevida
en los labios

En cada pecho una rotura
un hueco
para alojar la verdad
que no soportarían los ojos:
el aleteo de un pájaro lacerado sostiene el mundo

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Laura Giordani

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Para Mariel, que envía trineos de emergencia para transitar veloz el dolor y almendros florecidos como talismanes en el transito.

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sábado, 16 de enero de 2010

Segundo encuentro de Poéticas en Fuga en Valencia con Olvido García Valdés, Chantal Maillard y Juan Carlos Mestre.



Los días 5 y 12 de Febrero, tendrá lugar en el edificio del Vicerrectorado de Cultura de la Universitat de Valencia La Nau, el segundo encuentro de Poéticas en Fuga con la presencia de Olvido García Valdés, Chantal Maillard y Juan Carlos Mestre que se acercarán al público a través de la lectura de otros poetas y el diálogo con los asistentes.

Se intentarán hacer visibles algunas de las tendencias poéticas de América Latina y España en la actualidad.

A finales de 2010, aparecerá una publicación que recogerá los aportes de todos los participantes.


Programa

El encuentro se realizará en dos jornadas con entrada libre y gratuita. Habrá además, a disposición del público, libros de los distintos intervinientes.

La Nau
Vicerectorat de Cultura
Calle de la Universidad, 2
46003 Valencia


Primera Jornada


Viernes 5 de febrero, de 19:30 a 21:30 hs

Tendencias de la Poesía Hispanoamericana actual con nombres propios:
Marcos Canteli, Pedro Montealegre, Enrique Falcón, Ildefonso Rodriguez y Rafael Saravia.

Moderador: Enrique Falcón


Olvido García Valdés acompañada de Antonio Méndez Rubio, Laura Giordani y Eloísa Otero. ---
Moderador: Antonio Méndez Rubio


Olvido García Valdés


Las flores de algunos árboles
recién brotadas
son como caracoles
verdes, árboles invadidos
de infinitos gusanos,
levedad de materia.
Me da miedo la luz,
lo quieto de la luz,
el hueso de tu sien
contra la mía.

¡Olvido García Valdés. De ella, los pájaros.


*Con carácter informal, a partir de las 23 hs. En el café El Dorado, los poetas Ildefonso Rodríguez y Eloísa Otero ofrecerán una lectura de sus poemas.



Segunda Jornada: viernes 12 de febrero, de 19:30 h a 21:30 hs
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Chantal Maillard acompañada de Oscar Solsona, Julieta Valero y Esther Ramón.


Chantal Maillard

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Intermedio

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.

Chantal Maillard, Lógica borrosa




Juan Carlos Mestre, acompañado de Cecilia Quílez, Arturo Borra y Guadalupe Grande.

Moderadora: Esther Ramón.


Juan Carlos Mestre



Los poetas, las putas, los mendigos, los que conocen el mester del alba y saben cosas inútiles que salvan, la línea del abismo, el gesto, las rayas de la mano. Caridad y sabiduría, una misma limosna, un mismo dedal lleno de arañas.
Juan Carlos Mestre de La poesía ha caído en desgracia.


*Con carácter informal, a partir de las 23 hs. En el café El Dorado, las poetas Julieta Valero y Guadalupe Grande ofrecerán una lectura de sus poemas.

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Con el auspicio del Ministerio de Cultura de España


Organiza:

Librería Primado (Miguel Morata)
Asociación Poética Caudal (Víktor Gómez)
Café Cultural El Dorado Espacio MAE (Isaac Alonso y Alicia Martínez)

martes, 5 de enero de 2010

Himno del desolado de Aníbal Nunez

La ilustre decisión de naufragar




Qué hacer para mostrarse solidario
de la ruina. Arruinarse. No es astuta
la hiedra que derrumba; el viento menos
que echa tejas abajo. El atributo
de la desolación florece, crece:
vida sin colorín que sustituya
donde vida no habrá. Se poda el canto
no para su esplendor, para el embuste
mandado a suplantar. Nazca el asombro
donde no -es invisible la mano, la sonrisa
es norma- quedan brotes de otra especie.





Como la hiedra crezca terco el asombro
y, si abatido, más; hasta un abismo
-de qué hablar a los cómplices- de fértiles,
inútiles lianas: que así la ruina, al menos,
se aniquile dejando a la victoria
el campo libre para sus batallas,
pues nosotros -se suman otras voces-
llegados a este punto hemos tomado
la ilustre decisión de naufragar.


Aníbal Núñez



Aníbal Núñez

Poeta español nacido en Salamanca en 1944.
Estudió Filología Francesa en la Universidad de Salamanca. A pesar de su muerte temprana a la edad de 43 años, dejó una importante obra poética y un gran archivo de traducciones de poetas como Rimbaud, Mallarmé, Nerval, Eugenio de Andrade, Catulo y Propercio, entre otros.
Publicó en vida algunos libros de poemas como «Fábulas domésticas», «Alzado de la ruina», «Taller del hechicero», «Estampas de ultramar» y «Clave de los tres reinos», y dejó inéditos o parcialmente publicados otros como «Cristal de Lorena», «Naturaleza no recuperable», «Cuarzo», «Definición de savia», «Primavera soluble» y «Figuras en un paisaje», que han ido apareciendo después de su muerte.
Su escritos sobre poética, de gran lucidez e inteligencia, son fundamentales para comprender su concepción de la poesía que él mismo definió así: "No creo en una poesía que valga por su mera intención de ser confesión, y sí, en cualquier intervención que se atenga al lenguaje, que renueve la fantasía o la crónica con un previo compromiso con la palabra instrumental".
Falleció prematuramente en 1987.


Ocean rain de Echo and the bunnymen