Caminos del espejo- Alejandra Pizarnik



Alejandra Pizarnik



I


Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.


II

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.


III

Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.


IV

Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.


V

Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.


VI

Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.


VII

La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.






VIII

Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.


IX

Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.


X

Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.


XI

Al negro sol del silencio las palabras se doraban.


XII

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.


XIII

Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.





XIV

La noche tiene la forma de un grito de lobo.


XV

Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.


XVI

Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.


XVII

Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.


XVIII

Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.


XIX

Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.


El sobretodo azul


A mi papá

el sobretodo azul que pusiste
sobre los hombros de la muchacha aquella
volvía empapada del interrogatorio
temblando
la mojaban la picaneaban
cada noche
la dejaban junto a tu colchón
con un llanto parecido al de un cachorro
ese gesto a pesar del miedo
a pesar del miedo te sacaste el sobretodo azul
para abrigarla
no poder dejar de darle ese casi todo
en medio del sobretodo espanto
la dignidad puede resistir azul
en apenas dos metros de tela
y en esos centímetros que tu mano
sorteó en la oscuridad hasta sus hombros

sobre todo


Laura Giordani
de Sudestada

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Juego vil- un poema de Luis Pimentel



De este poema del gallego Luis Pimentel, (xogo vil) siempre me intrigó la última palabra: aquéllos, la elipsis que gravita en torno a ese pronombre. Como si el enigma y el peso del poema recayesen ahí justamente. El poeta está evocando los años de la guerra civil española pero siento que podría haber sido escrito en cualquier momento y lugar.
¿Quiénes son aquéllos?



Juego vil

Aquel niño
le pinchaba los ojos
a los pájaros;
y le gustaba ver salir
esa gotita
de aire y de luz,
ese rocío limpio
de mañanitas frescas.

Luego los echaba a volar
y se reía al verlos
chocar contra el muro
de su casa,
con un ruido muy triste.

Creció y fue de aquéllos.

-
-

Anna Ajmátova: el canto y la ceniza




Anna Ajmatova


Poeta rusa nacida en Odessa el 23 de junio de 1889.
Hija de una noble familia de origen tártaro, estudió latín, historia y literatura en Kiev y en San Petersburgo.
Se casó con Nikolái Gumiliov en 1910, el más sobresaliente escritor del grupo acmeista, con quien viajó por Italia y Francia. Lectora incansable, leía en sus lenguas originales a Baudelaire, Dante, Horacio y Shakespeare.
Durante muchos años fue silenciada por el régimen soviético. Sus poemas se prohibieron, fue acusada de traición y deportada. A su regreso a Leningrado, en 1944produjo su obra más importante, "Requiem", publicada apenas en 1963. Falleció en Moscú en 1966-

fuente:
A media voz.



Anna Ajmátova, dibujada por su amigo y amante el pintor italiano Modigliani en 1911.



En Diciembre de 1938, su poeta amigo Ossip Mandelstam muere en un campo de prisioneros de Siberia un día en que la temperatura de aquel desierto blanco no subía de los 25 grados bajo cero. Había permanecido varios años en el gulag de Vladivostok, durmiendo en una barraca de madera a través de cuyas rendijas entraba el frío y se congelaban hasta las lágrimas.

En ese mismo año 1938, en Leningrado, Anna Ajmátova se dirigía a la prisión de Las Cruces con sus ropas raídas, su dignidad y su dolor. Desde los veinte años, el hijo de la poeta, a menudo estigmatizada por la Unión de Escritores, y de tanto en tanto rehabilitada, había estado en la diana del terror estalinista. El primer arresto de Lev tuvo lugar en 1933, acusado de terrorismo


“Nos levantábamos como para la misa del alba,/cruzábamos la ciudad embrutecida/ y, más muertas que vivas, nos encontrábamos allí”.
En la dedicatoria de su desgarrador poema “Réquiem”, Ajmátova rinde homenaje a todas aquellas madres y esposas con quienes coincidía a las puertas de la cárcel de Leningrado. En un breve prólogo al poema, Ajmátova recuerda que una de aquellas mujeres le preguntó entre susurros: “¿Y usted puede dar cuenta de esto?” La respuesta fue rotunda: “Puedo”. Durante casi dos años, Ajmátova salía de su lúgubre cuarto en la casa de Nikolái Punin y acudía a la prisión para saber si su hijo seguía vivo.

La poeta que escribió que tendría que “matar la memoria” y “volver de piedra el corazón”



Algunos fragmentos de Réquiem (1935-1940)

No, no estaba bajo un cielo extraño,
ni bajo la protección de extrañas alas,
estaba entonces con mi pueblo
allí donde mi pueblo, por desgracia, estaba.

1961


Prólogo

Eso sucedió cuando sólo sonreía
el muerto, contento de su paz
y como un apéndice inútil, Leningrado
pendía de sus cárceles.
Cuando, locos de dolor,
caminaban en tropel los condenados,
y los silbidos de las locomotoras
cantaban cortas canciones de despedida.
Las estrellas de la muerte se erguían sobre nosotros
y la inocente Rusia se retorcía
bajo unas botas manchadas de sangre
y bajo las ruedas de los negros furgones .



1

Te llevaron al alba,
y fui tras ti como en un entierro.
En el ático oscuro lloraban los niños,
y ante la imagen sagrada se derretía la vela.
En tus labios estaba el frío del icono
y un sudor mortal en tus cejas...¡No lo olvidaré!
Como las viudas de los Streltsy
aullaré bajo las torres del Kremlin.

1935


3

No, no soy yo, sino otra quien sufre.
NO podría soportarlo. Que un velo
negro cubra lo sucedido,
y que se lleven las linternas...
Noche.


5

Diecisiete meses hace que grito.
te llamo a casa,
me arrojé a los pies del verdugo,
hijo mío, horror mío.
todo se ha enturbiado para siempre
y no puedo distinguir
ahora quién es el animal, quién la persona,
cuánto tiempo queda para la ejecución.
Y sólo hay flores cubiertas de polvo
y el tintineo del incienso, y huellas
desde algún lugar a ninguna parte.
Y me mira fijamente a los ojos
y me amenaza con una muerte cercana
una inmensa estrella .

1939



6

Pasan pronto las semanas.
Lo que sucedió, no lo comprendo.
Cómo a ti, hijo, te contemplaron
las noches blancas en la cárcel.
Y cómo de nuevo te contemplan
con su ardiente ojo de gavilán.
Y de tu alta cruz,
y de tu muerte, hablan.

1939


La sentencia

Y cayó la palabra de piedra
sobre mi pecho todavía vivo.
No importa. Estaba preparada.
De alguna manera me las apañaré.

Hoy tengo que hacer muchas cosas:
hay que matar la memoria,
hay que petrificar el alma,
hay que aprender de nuevo a vivir.





El Canto y la Ceniza- Anna Ajmàtova y Marina Tsvietáieva
A través de este enlace del Círculo de Bellas Artes de Madrid, se puede escuchar la conferencia dada por Olvido García Valdés a propósito de la traducción de ambas poetas rusas al castellano para el libro El Canto y la ceniza de Galaxia Gutemberg. Los primeros minutos de la conferencia están dedicados a la exposición de los pormenores, inquietudes y retos, en torno al trabajo de traducción y luego, lectura de poemas de Marina Tsvietáieva y del Réquiem de Anna Ajmátova. Vale la pena.


http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=257&keyword=olvido+garcia+valdes




La voz de la poeta recitando La Musa.

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La blanca elección de Emily Dickinson



A finales de 1861, con treinta y un años, Emily comienza a vestir de riguroso blanco y a confinarse en la habitación de su casa de Amherst, Massachusetts. La poeta lo llama “la blanca elección” (the white election) que cumplió a rajatabla hasta su muerte, casi veinticinco años después. Además de la negativa tajante a publicar sus poemas.
En los últimos quince años de su vida, nadie en Amherst volvió a verla, excepto algún caminante que pudiera ver su figura vestida de blanco paseando por el jardín de los Dickinson.

"He tenido un extraño invierno: no me sentía bien, y ya sabes que marzo me aturde" (carta a Louise Norcross).

En otra nota de disculpa por no haber concurrido a una cena a la que estaba invitada, dice: "Las noches se hicieron calientes y tuve que cerrar las ventanas para que no entrara el cuco. Tuve también que cerrar la puerta de calle para que no se abriera sola en la madrugada y tuve que dejar prendida la luz de gas para ver el peligro y poderlo distinguir. Tenía el cerebro confundido —aún no he podido ordenarlo— y la vieja espina aún me lastima el corazón; fue por eso por lo que no pude ir a visitarte".

Durante los tres últimos años de su vida no salió siquiera de su habitación, ni siquiera para recibir a su querido Samuel Bowles. El anciano se paraba en la entrada y la llamaba a gritos por la escalera, diciéndole alguna palabra cariñosa. Nunca tuvo éxito en su intento de verla o de cambiar una palabra con ella.

Cuando la primera esposa del escritor Thomas Higginson murió, la poeta le envió esta frase: "La soledad es nueva para usted, Maestro: permítame conducirlo".





para Emily Dickinson

Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
su subrepticio anhelo de vivir,
¡del otro lado de la noche!
Algo llora en el aire,
los sonidos diseñan el alba.
Ella piensa en la eternidad.

Alejandra Pizarnik
De ”La última inocencia”, 1956.

Poema 657

Vivo en posibilidades-
morada más hermosa que la palabra-
en ventanas más numerosa-
óptima- en puertas-
en reductos como los cedros-
inexpugnables al ojo-
para un techo imperecedero-
los tejados del cielo-

visitas-las más preciosas-
ocupación- ésta-
extender bien abiertas mis angostas manos
para juntar el paraíso-
--
c. 1862
--
vestido de Emily
Poema 1434

No te acerques demasiado a una casa de Rosa-
la depredación de la brisa
o inundación de rocío
alarman sus muros afuera-

ni trates de atar una mariposa,
ni trepes las barras del éxtasis.
en la inseguridad de la mentira
asegura el júbilo su calidad.

c. 1878



Poema 1451

Cualquiera que desencante
a un solo ser humano
por traición o por irreverencia
es culpable de todo.
Inocente como un pájaro
gráfico como una estrella
hasta una sugestión siniestra
que las cosas no son lo que son-

c. 1878
--

habitación de Emily Dickinson

Poema 280

Sentí un funeral en mi cerebro,
los deudos iban y venían
arrastrándose -arrastrándose -hasta que pareció
que el sentido se quebraba totalmente -
--
y cuando todos estuvieron sentados,
una liturgia, como un tambor -
comenzó a batir -a batir -hasta que pensé
que mi mente se volvía muda -
--
y luego los oí levantar el cajón
y crujió a través de mi alma
con los mismos botines de plomo, de nuevo,
el espacio -comenzó a repicar,
--
como si todos los cielos fueran campanas
y existir, sólo una oreja,
y yo, y el silencio, alguna extraña raza
naufragada, solitaria, aquí -
--
y luego un vacío en la razón, se quebró,
caí, y caí -
y di con un mundo, en cada zambullida,
y terminé sabiendo -entonces -
c. 1861

Traducción de la poeta argentina Silvina Ocampo.

A caballo -una monografía de José Viñals

José Viñals
--
En Noviembre del 2007 la revista literaria Lunas Rojas dedicaba su número 15 al poeta José Viñals. Un monográfico excelente coordinado por Benito del Pliego y Andrés Fisher que cuenta con apuntes interesantes sobre la poética de Viñals y una antología final. Para leer el monográfico completo:

http://lunrojas.googlepages.com/L_Rn15dist.pdf

Comparto aquí algunos poemas de ese poemario increíble así como olvidado: Entrevista con el pájaro y otros poemas de El tunel de las metáforas. Además la reseña que para el monográfico escribe Antonio Méndez Rubio: Todos los pájaros caídos.






Él degüella…

Él degüella los ojos del potrillito nuevo de la tarde. Su gran cuchillo
de matarife vendimia la uva rubia, temprana y agria en los
racimos estelares.

Con mano oscura pliega el heliotropo de su turbia sombrilla y, con
un peso de tropel de elefantes, la quilla ahumada embiste el
cadáver flotante de la gaviota más blanda que un pañuelo.

Cae el ave fosfórica atravesada por la espadaña de los astros y
muge como un toro recién castrado en los vapores de la orina
y el lodazal amarillento de las voces bestiales acorraladas por
el sueño.

Mi cabeza, pervertida por los deseos, se humilla sin escándalo y
mi lengua, prolija como una alfombra de palacio, viene a servir
de estercolero celebratorio, de crónica asquerosa para el pájaro-
rey defenestrado de su imperial, futuro y dulce sino sobre las
frentes de diamante, cuando el día en penumbras, lleno de edades
y de ruinas, se coma lentamente su mano de langosta.
--

(de Entrevista con el pájaro)



Hay ramas de durazno en la neblina. Aunque resulta extraño, sólo el poeta
es invisible como poeta.
A. Méndez Rubio


Duraznero en flor
--


Melocotón,
también llamado
durazno.
Albaricoque,
también llamado
damasco.
También llamada
agonía.

-
Lentas las piedras
y más lentos los pájaros.
Comienza el mundo
a detenerse.
-
-
-
El sencillo
argumento
de la vida:
libando
ha muerto
el colibrí.
-
-
Son estorbo
las vísceras.
Es estorbo
la orina.
Y la sangre.
Y el alma.
-
-
-
Yo también vi
los cuervos.
No en el trigal,
en el absurdo.
-
-
-
Voy a partir.
Hazme sitio,
caballo,
en tu grupa excelente.
-
-
-
Para cruzar la noche,
el gallo inventa magias.
No puede con su insomnio:
ha visto ya la luz.

(de El túnel de las metáforas)
Todos los pájaros caídos
Antonio Méndez Rubio

Una pregunta pendiente, para José Viñals, que podría ser la primera y también ser la última, pero que en todo caso habría que hacer, sería: ¿Eran canciones, eran canciones lo que rezabas en esa sombra? Por nuestra parte, hay también que decirlo cuanto antes, no sabíamos nada de nada —salvo, quizás, que estábamos cautivos en la rabia por los otros, oprimidos por las miserias de una belleza infranqueable. Pero en esa ignorancia ya estábamos contigo, como ahora. Por eso si seguimos es haciendo preguntas: nos ayudan a reunirnos contigo. Nos puede una sensación de vergüenza.

¿Cómo empezó la costumbre de velar? No es seguro, pero la vimos en tus harapos: la salud de las grietas, el centro más vacío de todos, los letreros de entrada y salida a cada lado de las puertas, nada menos que un cuerpo con hambre entre víveres y con sed en el agua… y aunque hoy fuera tarde volveríamos contigo adonde tú prefieras, no tras de ti, contigo. A fin de cuentas, tú eres quien se aprendió de memoria el desenlace de los asesinos hasta besar los labios que no existen, y llevas ya sin fiebre, en los pliegues del cuello, la señal del amor por todo lo que perdimos.

Pero eso sí, y aunque sea en la garganta, la herencia que nos dejas por escrito, ¿quién la quiere? ¿la hemos oído en verdad casi cumplirse? Apenas si hay registro del gozo de esa noche. Se la podría pensar bajo la forma de una apertura a la vez en el suelo y en el cielo, no lejos del modo insomne con que soñaron Carroll, Lautréamont o Kafka… "Un agujero, eso." Alguien escucharía entonces a José Viñals en el paso de una estación a otra, de una ciudad a otra, ¿verdad? Y ahí colocaríamos sin quererlo el túnel del tiempo que está suspendido de un hilo que arde. Por otra parte, no habría otro sitio libre para poder ponerlo.

Con todo, en esa nocturnidad extendida y común, ¿verdad que es la escritura una forma de insolación? ¿Estás de acuerdo? Ojos afuera, pues, tenías razón: "Nada es visible, ni los exactos límites carnales, ni el sol blanco de invierno, ni
la flor del almendro y su melancolía amortiguada". Y hay además una forma de razón en que esa ceguera sea para ti una versión de la dicha, como quedaba claro en el final de las "Indicaciones": "Después reír, si queda vida". Levantar una choza con los desechos de todas las destrucciones. O una casa de tablas, como elige decir Gonzalo Rojas.

En todo caso, dalo por hecho: se nos sorprendería descalzos, en un alba entregada, a medio camino entre la oscuridad y la conciencia. En la conciencia de la oscuridad, podría también decirse, ¿no es así? Porque la oscuridad tiene conciencia, guarda memoria, pero parece claro a estas alturas que no todos han visto clara la necesidad de asumir ese reto con la certeza del aire que falta. Y menos aún lo ven ni quieren verlo los habitantes de las almenas, los Guardianes Más Propios de la Izquierda —aquellos que cumplen cerca de casi un siglo reproduciendo una noción de compromiso exclusivamente realista, voluntarista, inercial, por no decir autoritaria… Aún tienen corazón de comisario. Se enamoraron de las convenciones, del brillo de esos espejos, y aún se dedican a sepultar con su arrogancia el abandono de Vallejo, la soledad de Holan, la convicción de Larrea: que un poema entra en escena cuando un espejo se rompe. Aún se dedican a echar balones fuera.

Esa ignorancia sí que es atrevida. Tener suerte en la luz es otra cosa. Es la condena a la vulnerabilidad, como así lo atestigua el tapiz de la Madre Póstuma y el Hijo Oscuro. El joven S. Kosovel, que un día los vio caminar solos por la ciudad dormida sobre el frío, lo apuntó en su cuaderno: "he sido expulsado de entre la gente, de las casas, pero sin embargo beso mi cruz".
Desde José Viñals, en fin, la fragilidad es lo que nos convoca a campo abierto, a través de lo que Ashbery llamara la vanguardia invisible: ¿No es cierto, en esos poemas sin culpa, que más que una voz los pronuncia un aliento? ¿No es demasiado poco, para sostener una voz, ese apostar por los desplazamientos mínimos, por el elogio de las miniaturas, por el temblar de la carne aterida, consciente sin límite del efecto-mariposa? Sin voz, de hecho, todos los Obreros de la Canción Alegre, turbios, bajan esta vez de las montañas del mundo para juntarse en torno al apagarse de las luces. Su forja alumbra más allá del hierro. Madrugan. "¿Hay, acaso, maneras más sutiles de morir sin ser visto?" ¿No es irreal la mano que no tiembla? ¿No se confirma entonces el desafío poético y político que sigue oculto en su desaparición?

Es demasiado preguntar, es cierto. Sólo una cosa aún se esperaría: que se nos sorprendiera desbrozando el camino del bosque, preparándolo para un invierno nuevo. Ni con palabras nos bastaría para olvidarnos de eso. Ni mucho menos con la voz. Con aliento en cambio nos compraría cualquier capataz loco, cualquier mercenario venido a menos: es lo que se te adeuda, el final que todavía te debemos. Aliento, de una parte, como en el alentar, la confianza que mueve despacio, que ayudará a respirar, a pasar juntos la jornada de trabajo para llegar con fuerzas a las horas del baile. De otra parte, sin duda, el aliento, revuelto como un soplo, un capricho tan súbito del aire, tan imprevisto y tan sin duración que de él sólo se acuerdan, libres, los pájaros caídos.

Hay ramas de durazno en la neblina. Aunque resulta extraño, sólo el poeta es invisible como poeta.




José Viñals nació en Corralito, Córdoba, Argentina, en 1930. De padres españoles, posee la doble nacionalidad hispano-argentina. Reside en España desde 1979.
Vive en Torredonjimeno, Jaén.
Ha recibido los premios Nacional de Poesía de Villafranca del Bierzo (León, 2000) e Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma (Segovia, 2000).
Ha publicado las siguientes obras de poesía:
Entrevista con el Pájaro (Losada, Buenos Aires, 1968); Cortada para Dios (Losada, Buenos Aires, 1970); Poesías reunidas (Tres tomos. Contiene en versión íntegra, los poemarios Entrevista con el Pájaro, Coartada para Dios, Jaula para Juan, 72 Lecciones de ignorancia, Telón de boca, Doble concierto de laúd y fémur, Alcoholes y otras substancias; (Ayuntamiento de Jaén, 1986); Animales, amores, parajes y blasfemias (7 i mig, Valencia, 1998); El cielo (Ediciones imperdonables, Málaga, 1999); Milagro a milagro (Hiperión, Madrid 2000); Fondo de ojo (Calle del Agua, León, 2000); Transmutaciones (Visor, Madrid, 2000); Animales, amores, parajes y blasfemias seguido de El cielo (Germanía, Valencia, 2000)
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Lento naufragio: una plaquette de Javier Gil Martín



En el gran mundo como en una jaula
afino un instrumento peligroso.

Enrique Lihn


Hace unas semanas llegó la plaquette elaborada por Javier Gil Martín: lento naufragio, libros del escorpión azul. Vio la luz el día 23 de Julio de 2009. Es una publicación hermosa, cosida a mano y con un cuidado exquisito en cada página. Comparto algunos poemas de este lento naufragio.



Animales palabras

I

La palabra escrita

Perdóname la tristeza
de amarte en las palabras,
animales de la ausencia.

II

La palabra olvidada

Sepultada en el tiempo
una oscura palabra,
animal en letargo dispuesto a despertar.

III

La palabra susurrada

La palabra, animal silente
que roza tu lengua como yo,
con ahogada dulzura.





Últimas imágenes del naufragio del Eliseo Subiela




El temor (fragmentos)

el temor
de no encontrarme y buscándome
perderme
y no encontrarme

* * *

la clara suciedad del tránsito,
las huellas de los pies,
el sonido de los pies
haciendo huella

* * *

malparirse,
haber nacido mal
y no cambiar, no
ser otro

* * *

escribir
como se escupe al cielo

mancharse los dedos
con la tinta

* * *

no describir;
desescribir lo visto

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Javier Gil Martín (Madrid, 1981). Licenciado en Filología española, actualmente se dedica al subtitulado y edita (junto a Víktor Gómez y Miguel Fernández) la colección de poesía “Instrucciones para abrir una caja fuerte”, http://instruccionesparaabrirunacajafuerte.blogspot.com/, los pliegos “Manuales de instrucciones” y la segunda serie de los “Cuadernos Caudales”. Coordina la sección “Versos para la muerte” de la revista de empresa Adiós desde hace más de tres años. Ha sido, también, parte del grupo poético trecetrenes y coeditor de la revista del mismo nombre. Ha publicado en alguna revista digital (Fili d’aquilone, La zorra y el cuervo...) e impresa (Sobredosis, Cuadernos del matemático...). Ha escrito los poemarios Motivos para después de la muerte y Propiedades del pájaro solitario (ambos inéditos y sin ganas ya de ver la luz) y ha publicado Seis poéticas con forma de crimen.


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El pez místico de Nuria Ruiz de Viñaspre- Presentación en Valencia

aquellos peces tenían la misma tristeza
que una ropa sin usar
el tacto huérfano que había
en el mar de sus peceras
su deseo en cruz

El pez místico de Nuria Ruiz de Viñaspre, editado por Olifante Ediciones, será presentado el viernes 25 de septiembre a las 19.00 hs en la Librería Primado de Valencia.

Participan: Arturo Borra, Viktor Gómez, Laura Giordani, la autora y Trinidad Ruiz Marcellán (de Olifante).



atravesamos sin sueño la nada del Mundo
llevando el ajetreo en un extremo de nuestras venas
mientras, la voz se nos va estrangulando




pecera Santorini, 1937

NUESTRAS voces son tan líquidas
suaves y alargadas
son voces que nunca chocan
contra ningún objeto
es como si fueran peces
recorriendo largos caminos bajo el agua



PECES
peces
miles de peces
cuerpos fingidos de miles de peces
peces sociables peces atípicos
peces-bigote húmedos raudos
peces injerto peces escombro
peces de danza sin vientres
quebrando cinturas
mil veces de peces
bestias fingidas nadando
en un fregadero de océano
peces
peces
miles de peces
peces espectros peces difuntos
peces oscuros peces postizos
descuartizados cuerpos
que no son más que promesas putrefactas
de amputados hombres nuevos
en el inanimado mundo
peces sin agua


HOY me levanté con el propósito
de redescubrir este cuerpo mío que tanto omito
y he visto en el fregadero de mi casa
allí, entre cuchillos con restos de comida,
flotar las alas de mi ser antiguo conjugado



Nuria Ruiz de Viñaspre (La Rioja, 1969). Reside en Madrid. Ha publicado El mar de los suicidas, Desvaríos subterráneos, El campo de tus sueños rojos, Ahora que el amor se me instala , La geometría del vientre y el Pez místico.

Su obra está incluida en el Diccionario de Autores de la Cátedra de Miguel Delibes en la antología La otra voz 1982-2005, poesía femenina y en Nueva Antología Hispanoamericana. Su último trabajo, aún inédito, es Tablas de carnicero.
Actualmente trabaja como editora de textos en el Grupo Anaya.
En 2004 ganó el XX Premio de Poesía Ciudad de Tudela (Navarra).



The haunted ocean- Max Richter

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Presentación de "Corre, corre, niño de arena", de Antonio Martínez


Viernes 18 de septiembre a las 19,30 h.,
Librería Primado
(Avda. Primado Reig, 102. Valencia)
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Presentación del poemario Corre, corre, niño de arena
de Antonio Martínez i Ferrer.
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La presentación estará a cargo de Enrique Falcón y Viktor Gómez
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Las voces de trueno
llenan de espanto
las noches del niño de arena.
¿Quién provocará la risa,
si el bazar de los sueños
ha sido saqueado?


A propósito de la poética de Antonio Martínez, por Arturo Borra.

Poetizar en las condiciones del presente es una práctica imposible y necesaria a la vez. «Imposible» –en su sentido psicoanalítico- porque implica una brecha insalvable entre la búsqueda estética y aquello que finalmente se encuentra: paisajes de la desolación, extensión de una máquina devastadora que arrasa cotidianamente cientos de miles de vidas, tanto en las formas más visibles de la guerra o el genocidio, como en sus formas menos perceptibles pero no menos reales (...)«Necesaria», a su vez, en la medida misma en que esa práctica poética se auto-implique en la transformación de las condiciones del presente que la hacen “imposible”. (...) Entre su deseo de cambiar el mundo y el hallazgo decepcionante de no hacerlo se alzará una distancia estructural que, objetivamente, ninguna poética puede suprimir por sí sola. (...)En términos globales, la poética militante de Antonio Martínez es la continuación de la lucha política por otros medios, sin por ello suprimir la diferencia específica que marca una distancia con respecto a la inmediatez de aquella, por más borrosa que sea la frontera en ciertos pasajes poéticos donde irrumpe la dificultad objetiva de elaborar el horror percibido.
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Extraído del blog de Arturo Borra

El viaje, la memoria y el olvido en la maletas de Alejandra Pizarnik, Blanca Varela y Olga Orozco

El viaje y el lastre del viaje, las memorias embaladas balando un tiempo estrangulado, nosotros embalados para volver a ser tiempo en otro espacio. La vida en un atado, vino desatado luego a nuestros pies, las uvas pisadas en la euforia de los umbrales o aplastadas por la ceguera de otros.

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Maletas de prisioneros de Auschwitz en las que escribieron sus nombres con la esperanza de recuperarlas en algún momento

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La mirada de tres poetas sobre la travesía y esos equipajes invisibles que nos siguen como lunas orbitando planetas muertos hace tiempo. Y otras maletas terminales que quedaron encalladas en la nieve, sin llegada posible. Convertidas en humo.





Preparados para viajar



explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome


Caroline de Gundorode

La mano de la enamorada del viento
acaricia la cara del ausente.
La alucinada con su «maleta de piel de pájaro»
huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.
La que fue devorada por el espejo
entra en un cofre de cenizas
y apacigua a las bestias del olvido.


La última inocencia

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.

He de partir
Pero arremete ¡viajera!

Alejandra Pizarnik




Nadie nos dice cómo...

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta


Toda la palidez inexplicable es el recuerdo...

Toda la palidez inexplicable es el recuerdo.
travesía de muralla a muralla,
el abismo es el párpado,
allí naufraga el mundo
arrasado por una lágrima.

Blanca Varela



tren cargado con equipaje


No comiste del loto del olvido...

No comiste del loto del olvido
-el homérico privilegio de los dioses-,
porque sabías ya que quien olvida se convierte en
objeto
inanimado
-nada más que en resaca o en resto a la deriva-
al antojo del caprichoso mar de otras memorias.
Y así escarbaste un día en tu depósito de sombras
y volviste a anudar con tiernos ligamentos huesecitos
dispersos,
tejidos enamorados del sabor de la lluvia,
vísceras dulces como colmenas sobrenaturales para la
abeja reina,
dientes que fueron lobos en las estepas de la luna,
garras que fueron tigres en la profunda selva
embalsamada.
Y lo envolviste todo en ese saco de carbón constelado
que arrojaste hacia aquí, como hacia un tren en
marcha,
y que en algún lugar dejó un agujero por el que te
aspiran
y al que debes volver.


De "Cantos a Berenice" 1920- Olga Orozco



"Olvida tu equipaje"


Hallado un mensaje en una botella enterrada en Auschwitz


El texto, escrito en septiembre de 1944, recoge nombres y lugares de nacimiento de siete jóvenes polacos y franceses

Unas obras próximas al campo nazi de exterminio de Auschwitz-Birkenau (Polonia) han posibilitado el hallazgo de un mensaje manuscrito oculto en una botella, según informa la BBC.
El texto está escrito a lápiz y fechado el 9 de septiembre de 1944 y contiene los nombres, números del campo y lugares de nacimiento de siete jóvenes internos de Polonia y Francia, de los que al menos dos, sobrevivieron, señalan fuentes del museo de Auschwitz a la cadena británica.
La botella se hallaba oculta en el muro de hormigón de una escuela que los prisioneros se vieron obligados a reforzar. Los edificios de la escuela, a pocos cientos de metros del campo, fueron utilizados por los nazis como almacenes.
Un portavoz del museo asegura que los autores de la nota eran "jóvenes que intentaron dejar algún rastro de su existencia tras ellos". Sólo en Auschwitz los nazis mataron a 1,1 millones de seres humanos, la mayoría judíos y gitanos.
..
..

La poética del espacio de Gastón Bachelard- El nido



Algunos fragmentos del libro La poética del espacio de Gastón Bachelard, dedicados al nido como imagen y lugar de ensueño poético. Tiene otros apartados dedicados al árbol, los cajones, la casa, los rincones... que iré compartiendo de vez en cuando.



Gastón Bachelard

J'ai revé d'un nid oü les arbres repoussaient la mort.
[Soñé con un nido donde los árboles rechazaban la muerte.]

M Adolphc Shedrow, Berceau sansprumesses


Recogí un nido en el esqueleto de la hiedra.
Un nido suave de musgo campestre y hierba de ensueño.


Yvan Goll, "Tombeau du pere",


Si pudiéramos encontrar de nuevo nuestro deslumbramiento candoroso cuando antaño descubríamos un nido. Este deslumbramiento no se desgasta, el descubrimiento de un nido nos lleva otra vez a nuestra infancia, a una infancia. A las infancias que deberíamos haber tenido.



Cuántas veces he conocido en mi jardín la decepción de descubrir un nido demasiado tarde. Ha llegado el otoño, el follaje se desnuda ya. En el ángulo formado por dos ramas, he aquí un nido abandonado.
Descubierto tardíamente en el bosque invernal, el nido vacío reta al buscador.
El nido es un escondite de la vida alada ¿Cómo ha podido ser invisible?
¿Invisible frente al cielo, lejos de los sólidos escondites de la tierra?


Pero los sueños de nuestro tiempo no van tan lejos y el nido abandonado ya no contiene la hierba de la invisibilidad. Recogido en el seto como una flor marchita, el nido no es más que una "cosa". Tengo derecho de cogerlo en la mano, de deshojarlo. Me vuelvo melancólicamente hombre de
los campos y de los matorrales, presumiendo un poco del saber que transmito a un niño diciendo: "es un nido de paro".
Así el viejo nido entra en una categoría de objetos. Cuanto más diversos sean los objetos más sencillo se hará el concepto. A fuerza de coleccionar nidos se deja a la imaginación en paz. Se pierde contacto con el nido vivo.
Sin embargo, es el nido vivo el que podría introducir una fenomenología del nido real, del nido encontrado en la naturaleza y que se convierte por un instante —la palabra no es demasiado grande— en el centro de un universo.



Woven together

Levanto suavemente una rama, el pájaro está allí incubando los huevos. Es pájaro que no echa a volar. Se estremece solamente un poco.Tiemblo ante la idea de hacerlo temblar. Temo que el pájaro que incuba sepa que soy un hombre, el ser que ha perdido la confianza de los pájaros.


La casa-nido no es nunca joven. Podría decirse que es el lugar natural de la función de habitar. Se vuelve a ella, se sueña en volver a ella. Este signo del retorno señala infinitos ensueños, porque los retornos humanos se realizan sobre el gran ritmo de la vida humana, ritmo que franquea años, que lucha por el sueño contra todas las ausencias.

Life

El pájaro, dice Michelet, es un obrero sin herramientas. La herramienta es realmente, el cuerpo del propio pájaro, su pecho, con el que prensa y oprime los materiales hasta hacerlos absolutamente dóciles, mezclarlos, sujetarlos a la obra general."
Y Michelet nos sugiere la casa construida por el cuerpo, por el cuerpo tomando su forma desde el interior como una concha, en una intimidad que trabaja físicamente. Es el interior del nido lo que impone su forma. "Por dentro, el instrumento que impone al nido la forma circular no es otra cosa que el cuerpo del pájaro. Girando constantemente y abombando el muro por todos lados logra formar ese círculo." La hembra, torno vivo, ahueca su casa. El macho trae de fuera materiales diversos, briznas sólidas. Con todo eso, mediante una activa presión, la hembra confecciona un fieltro.
La casa es la persona misma, su forma y su esfuerzo más inmediato; yo diría su padecimiento. El resultado sólo se obtiene por la presión continuamente reiterada del pecho. No hay una de esas
briznas de hierba que para adoptar y conservar la curva no haya sido empujada mil y mil veces por el seno, por el corazón, con trastorno evidente de la respiración, tal vez con palpitaciones".

Todo es empuje interno, intimidad físicamente dominadora. El nido es un fruto que se hincha, que presiona sobre sus propios límites.
¿Del fondo de qué ensueños brotan tales imágenes? ¿No vienen del sueño de la protección más próxima, de la protección ajustada a nuestro cuerpo


Building the foundation, de Bridgett Guerzon Mills


El nido - lo comprendemos- es precario y, sin embargo, pone en libertad dentro de nosotros un ensueño de la seguridad. ¿Cómo es posible que su fragilidad evidente no detenga semejante, ensueño? Revivimos, en una especie de ingenuidad, el instinto del pájaro. Nos complacemos en acentuar el mimetismo del nido todo verde entre el verde follaje. Lo hemos visto decididamente, pero decimos que estaba bien escondido. Ese centro de vida animal está disimulado en el inmenso volumen de la vida vegetal. El nido es un ramillete de hojas que canta. Participa de la paz vegetal. Es un punto en el ambiente de dicha de los grandes árboles.


Si hacemos de este frágil albergue que es el nido -paradójicamente sin duda, pero en el impulso mismo de la imaginación- un refugio absoluto, volvemos a las fuentes de la casa onírica. Nuestra casa, captada en su potencia de onirismo, es un nido en el mundo. Vivimos allí con una confianza innata si participamos realmente, en nuestros ensueños, de la seguridad de la primera morada. Para vivir dicha confianza, tan profundamente inscrita en nuestros sueños, no necesitamos enumerar razones materiales de confianza. El nido tanto como la casa onírica y la casa onírica tanto como el nido -si estamos realmente en el origen de nuestros sueños- no conocen la hostilidad del mundo.



Nido

Se adivina la historia de una caída
en ese temblor de torre de paja
y esta urdimbre de astro reseco
sin estela que atestigüe su sazón de cielos.

Cobijo exacto, íntimo,
florecido desde el centro
en el fragor de la danza de una hembra
que valla recintos con el pico
y domestica la materia con sus alas.

Hangar de todos los ascensos,
matriz del canto,
cáliz de las acrobacias,
en una choza de falanges abiertas
sin más techo que la intemperie,
sin más columna que el viento.

Puño abierto del árbol,
fruto de la altura más alta
donde la levedad colgó sus partituras
y ahora las manos ensayan torpes
la autopsia de un vuelo.
--
--
Laura Giordani de Noche sin clausura.

Un poema de Chantal Maillard. Escribir (fragmentos)

Chantal Maillard

Fragmentos del poema Escribir de Chantal Maillard, del libro Matar a Platón. Una de las poéticas más intensas y conmovedoras de la que sólo he extraído algunos fragmentos dada su longitud. Dedico esta entrada a Mariel Manrique esperando que estos versos empapen irreversiblemente sus pies, en la otra orilla.

Para escuchar en audio la versión íntegra en la voz única de Chantal, pinchar aquí



escribir

para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos

escribir

para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa

aunque en el alma no

en el alma
la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos

escribir

como condescendencia y como rebeldía
sin elección
sin pausa
porque se va la luz, las fuerzas
se le acaban
y el ser se va de vuelo
en las garras de un ave
carroñera

escribir

para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra


[ ]



escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable

escribir

como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo


escribir
para reorganizar

escribir
sin hacer concesiones

escribir
como quien des-espera
para cauterizar
para tomarle las medidas al miedo
para conjurar
para morder de nuevo el anzuelo de la vida
para no claudicar

escribir
para apuntar al blanco

escribir
con palabras pequeñas
palabras cotidianas
palabras muy concretas
palabrasojo
palabras animales
palabrasbocadegato
ásperas por dentro y por fuera
suaves como “tal vez”
palabraslatigazo
como “demasiado” y “tarde”

escribir

para no mentir
para dejar de mentir
con palabras abstractas
para poder decir tan sólo lo que cuenta

decir que a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
y la sábana verde se desdobla
en el espejo del armario
estoy en mí
en el lugar en que acostumbro
a encontrarme
en este aquí hecho de extraña
duración en lo mismo
repitiéndome
la carne dolorida
los huesos lastimados
los nervios, la piel
tirante, amoratada
el pelo encanecido
el grito sólo postergado
y hoy a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada

muere un niño
o dos o no sé cuántos
mueren y una anciana dice
sus últimas palabras
o no las dice y muere
y es otra la que habla
pero no habla, dice
apenas dice y muere
sin decir
apenas
nada
y algo se me atraganta
tal vez un alarido
largo como las once horas de esta noche
o tal vez la conciencia
que duerme encendida
como una lumbre la conciencia
de todos los que mueren
como una fogata
un espantoso incendio
que prende en las ventanas
de la ciudad y en el mar no se apaga
una conciencia absurda
una antorchahorizonte
la conciencia de todos los que saben
que se están acabando
en sus huesos de antorcha
hoy, mañana, siempre

escribir

todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir

¿para consentir?
¡escribir para rebelarse!
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía

Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
¡Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire
el dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío

escribir

para des-esperar
por todos los que están
por todos
los que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
--------apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto

[ ]

escribir

[ ]

¿y no hacer literatura?


¡y qué mas da!:

hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.

------------Escribo

para que el agua envenenada
pueda beberse.



Para escuchar una entrevista radiofónica a Chantal Maillard:


--


De wikipedia:


Chantal Maillard (Bruselas, 1951) es una escritora, poeta y pensadora hispano-belga. Hija de padres belgas, se trasladó a Málaga en 1963 y en 1969 renunció a la nacionalidad belga para adoptar la española. Es doctora en Filosofía Pura. Vivió largas temporadas en Benarés, India, en cuya Universidad se especializó en Filosofía y Religión India. Hasta el año 2000 ejerció como Profesora Titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, en la que impartió docencia de Estética y de Filosofía Oriental e impulsó la creación de nuevas asignaturas de Filosofía y Estética comparadas.
Desde 1998, colabora con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en los Suplementos Culturales de los principales Diarios de la prensa nacional.
Es autora de numerosos ensayos, diarios y poemarios.
Ha traducido y editado a Henri Michaux y colaborado con otras

ediciones en la difusión del pensamiento de la India.
Con Matar a Platón le fue concedido el Premio Nacional de Poesía (España) 2004, y con «Hilos» recibió el Premio Andalucía de la Crítica y el Premio de la Crítica de poesía castellana 2007.


Poesía

La otra orilla. Coria del Río: Qüásyeditorial, 1990. Premio Juan Sierra 1990.
Hainuwele. Córdoba: Ayuntamiento de Córdoba, 1990. Premio Ciudad de Córdoba «Ricardo Molina» 1990
Poemas a mi muerte. Madrid: La Palma, 1993. Premio Ciudad de Santa Cruz de la Palma 1993.
Semillas para un cuerpo (en colaboración con Jesús Aguado). Soria: Diputación Provincial de Soria, 1988. Premio Leonor 1987
Conjuros. Madrid: Huerga y Fierro. Editores, S.L., 2001.
Lógica borrosa. Málaga: Miguel Gómez Ediciones, 2002.
Matar a Platón. Barcelona: Tusquets, 2004. Premio Nacional de Poesía 2004.
Hilos, 2007. Premio Nacional de la Crítica 2007 y Premio Andalucía de la Crítica 2008.
Diarios
Filosofía en los días críticos. Valencia: Pre-Textos, 2001.
Diarios indios. Valencia: Pre-Textos, 2005.
Husos. Notas al margen. Valencia: Pre-Textos, 2006.

Ensayo

El monte Lu en lluvia y niebla, Lo divino en María Zambrano. Málaga: Diputación Provincial de Málaga, 1990.
La creación por la metáfora. Introducción a la razón poética. Barcelona: Anthropos, 1992.
El crimen perfecto. Aproximación a la estética india. Madrid: Tecnos, 1993.
La sabiduría como estética. China: confucianismo, budismo y taoísmo. Madrid: Akal, 1995.
La razón estética. Barcelona: Laertes, 1998.
Rasa. El placer estético en la tradición india. Benarés: Indica Books, 1999 y Palma de Mallorca: Olañeta, 2007.
En la traza. Pequeña zoología poemática. Barcelona: Centro de Cultura Contemporánea 2008.
Contra el arte y otras imposturas. Valencia: Pre-Textos, 2009.
Ediciones
Estética y Hermenéutica. Chantal Maillard y Luis de Santiago Guervós (eds.). Málaga: Contrastes. Revista Interdisciplinar de Filosofía, 1999.
Henri Michaux: Escritos sobre pintura. Murcia: Colegio de Arquitectos y Aparejadores, 2000.
El árbol de la vida. La naturaleza en el arte y las tradiciones de la India. Barcelona: Kairós, 2001.
Henri Michaux: Retrato de los meidosems. Valencia: Pre-Textos [2008].


Premios

Premio Leonor 1987
Ciudad de Córdoba «Ricardo Molina» 1990
Premio Juan Sierra 1990
Ciudad de Santa Cruz de la Palma 1993
Premio Nacional de Poesía 2004
Premio Nacional de la Crítica 2007
Premio Andalucía de la Crítica 2008




Tres plaquettes, tres poemas. Ediciones zahorí- poesía en minúsculas

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en gratitud a Carla Badillo


Por la huerta -cristo que arde sin
clavos en una cruz de alambres-
he visto el paraje triste como tu ojo,
pequeño pájaro
enredado en la trampa de un díscolo.

Lava, mujer, el ojo sin niña, en la tela
de mi canto. Y tiéndelo. Blanco
hasta que las mariposas negras lo golpeen
con su afán;
contra la ondeada libertad entre pinzas
baten toda frescura en la herida
del tiempo. Este tiempo que grita,
-crucificado en las alambradas
que nos separan del huerto-
con voz desgarrada, no vómito y llanto.

Que judas se guarde su plata.
Se la trague y no florezca
en este huerto ni en mi saliva halle gusto.


[salto del cuviví]

De la plaquette en un tiempo de gran orfandad, Víktor Gómez.





"...mis caminos sangran"
Louis Aragon


Y si me repito rebuscando entre las rocas un misterio,
si la roca sigue murmurando su rasguido,
si repito el error de errar por los ríos de mi sangre,
si baten sus desganas las cosas,
si siempre sangra la piel,
si los abrigos siempre sangran,
si todo y nada copulan cuando roban a lo eterno
un instante,
si me saquea el tiempo en que me reitero,
será -tan solo- para encontrar una sombra
nueva.


- [toda la sangre]

De la plaquette cielo partido, Arturo Borra.
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-


Al nacer nos alzamos
de una sepultura blanda,
matriz del sueño en la materia
--
Cartografía de lo blando

Viaje adentro,
al fondo, a ese barro primero
solícito para las manos,
los algodones tendidos
en coincidencia milagrosa con la herida.

Lo blando: refugio de las aristas
que nos duelen.

Viaje por los corredores de la sangre,
el andamiaje de calcio que nos alza
en rebeldía incesante ante la gravedad.

Para ser polvo encendido en la frente
de algún dios, reconciliación
de puntos cardinales, fervor
que nos eleva a esa colina
desde donde podemos ver
la infancia que nos aguarda.
-
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De la plaquette celebración del brote, Laura Giordani.



Estas tres plaquettes se confeccionaron de manera totalmente artesanal con una tirada inicial de 100 ejemplares numerados y firmados por el autor.

Esperamos seguir publicando más plaquettes en el próximo tiempo.


Enrique Falcón entrevista a Arturo Borra para el programa A Golpe de Luna- La reinvención del mundo

Arturo Borra


Comparto el archivo sonoro de la entrevista que Enrique Falcón realizó a Arturo Borra para el programa A Golpe de Luna, emitido el 12 de Junio de 2009. por radio Klara y radio Luz





Este es el enlace que he subido a goear donde se encuentra localizado el audio para quienes deseen accederlo desde allí o guardar.


http://www.goear.com/listen/cea563d/Enrique-Falcón-entrevista-a-Arturo-Borra-Arturo-Borra

"Pero hay una risa de pibe que mira detrás de los cristales y esa risa que no esconde su inocencia robada de villa oculta es también una súplica/ ni siquiera un reclamo/ un querer darse/ a la luz / otra luz/ y seguir tirando los caballos con sus carros de memoria/ truncada en la ciudad que oculta su furia".


Fragmento de Villa Oculta- Arturo Borra

Blog de Arturo aquí


Pollination de Robert Parkeharrison, 1998